1. No pensar que era un barón, sino que Barón es el primer apellido y Biza el segundo. Barón Biza. De Argentina acaba de llegarme un documental de televisión sobre el extraño caso de este señor. Había yo escrito hace unos años sobre él porque siempre me intrigó y al mismo tiempo horrorizó su historia. Y ahora, en mi último viaje a Argentina, conocedores de mi antiguo interés por el señor Barón Biza, vinieron unos periodistas al hotel a anunciarme que, lo más pronto posible, pensaban enviarme a Barcelona el reportaje que sobre el enigmático Raúl Barón Biza habían realizado para un canal de la televisión bonaerense.
Ayer estuve viendo la historia filmada de este perverso caballero, perfectamente descrita en el documental, lo que me ha permitido ampliar conocimientos sobre el extraño caso que hace unos años descubrí casualmente en Internet y que me llevó a escribir un artículo (con los cuatro apresurados datos que encontré en la Red) y, como consecuencia del mismo, a recibir llamadas y cartas de los más variados lectores argentinos que querían que les ayudara a divulgar en España la existencia de la insólita novela, El desierto y su semilla, que escribiera en 1999 Jorge, el no menos enigmático hijo de Barón Biza.
Ausente de todos los diccionarios -parece que era un escritor escandaloso pero muy mediocre-, en Internet se dice de Raúl Barón Biza que fue famoso en su época, en los años treinta del siglo pasado, por su "delirio provinciano, macabrismo (sic), extrema misoginia, misantropía, decadentismo y marginalia (sic)". Creo que se quedaron cortos a la hora de definirlo. Era el hijo único de un terrateniente multimillonario de la ciudad argentina de Córdoba. Se casó en primeras nupcias con la bellísima e intrépida Myriam Steford, una extranjera que pilotaba avionetas y sobrevolaba con ellas las infinitas posesiones cordobesas del padre de su marido. La joven aviadora se estrelló bien pronto, y fue a hacerlo precisamente en los inmensos jardines de su propia casa. La avioneta se hundió, con una verticalidad asombrosa, en la hierba recién mojada por la lluvia de aquel intempestivo día. Se hundió en el centro mismo de la finca familiar, y el desconsolado y raro marido mandó construir, en homenaje a la bella difunta y en el lugar mismo donde había caído el avión, un obelisco de más de ocho metros de altura, en cuyos sótanos -el documental pasea por ellos y parecen la tumba de un faraón- se dice que enterró todas las joyas de la muerta. Aunque la finca ya no es de los Barón Biza, el extraño obelisco pueden verlo hoy todavía cuantos circulan por la carretera provinciana que une la ciudad de Córdoba con Alta Gracia.
En segundas nupcias, Barón Biza -que mientras tanto no paraba de publicar escandalosas novelas "sexualmente satánicas"- se casó con la bellísima Clotilde Sabattini, jovencita de la alta sociedad argentina e hija de un notable político cordobés que (debió de ver enseguida algo raro en Barón) se opuso férrea e inútilmente a la boda. Barón la secuestró y después, en un descuido paterno, se casó con ella. Tuvieron tres hijos. Un día, en un desproporcionado ataque de celos, coincidiendo con los momentos de mayor apogeo del escándalo creado por una de sus horrendas novelas satánicas, Barón Biza desfiguró la cara de Clotilde con una botella de ácido y poco después se suicidó.
Recuerdo que, hace unos años, en el momento mismo de leer esto en Internet, quedé impresionado. Creí que ahí acababa esa historia espeluznante y satánica de obelisco extraño y de ácido corrosivo, pero para mi sorpresa, aún no había llegado al final. Uno de los tres hijos, Jorge Barón Biza, tenía todavía algo qué decir en la historia. Jorge publicó en 1999 El desierto y su semilla, libro en el que narra cómo fue minuciosamente reconstruido el rostro de su madre al tiempo que, en estructura paralela, trata de reconstruir la desgraciada historia de la desfigurada Argentina del siglo pasado. Según quienes lo han leído, el libro se aproxima en ocasiones a la obra maestra y, en cualquiera de los casos, el hijo se muestra muy superior, como escritor, a su depravado y macabro padre. Cuando El desierto y su semilla estaba recibiendo un alud de buenas críticas, imprevistamente su autor -al que algunos amigos míos trataron porque trabajó con ellos en el periódico Página 12 y hablan muy bien de él- se suicidó arrojándose desde la duodécima planta de una casa de pisos de la ciudad de Córdoba. Recuerdo que cuando, cada vez más impresionado, leí en Internet lo del suicidio del hijo, quedé más bien frustrado y me dije: "Qué gran pena no poder continuar leyendo. Apenas acababa de conocer la existencia de Jorge cuando se me ha matado".
2. "Montserrat es rara. Me refiero a la montaña, claro. Porque ni las tiendas de souvenirs ni el apacible monasterio lo son. Pero la montaña... ¡Dios sí lo es!", me dice una amiga (argentina también ella) que lleva unos días por Barcelona y que, por cierto, parece obsesionada con la consigna del Ayuntamiento de que demos "nueva vida a los residuos". Bromeo con ella porque se pasa el día reciclando. Fue a Montserrat y quedó más impresionada que yo con la historia de los Barón Biza. Dice que no es extraño que ya en tiempos remotos se decidiera que fueran esos extravagantes montículos de Montserrat el centro espiritual del país. Es lógico para ella, pues el misterio está en el centro exacto de toda inquietud espiritual. Y Montserrat es enigmática, dice mi amiga e insiste, como insiste en reciclarlo todo. Las rocas de ese paisaje sagrado le recuerdan a monjes con capirotes. Pero también cree haber visto en ellas miles de enigmáticos dedos con los índices en alto, tal vez bendiciendo a los peregrinos que van hoy a votar sí en el día del Referéndum.

Estimado Sr. Vila-Matas :
Quisiera presentarme ,mi nombre es Gabriel Waisberg ,vivo en la Ciudad de La Falda ,Córdoba ,Argentina ,y soy el propietario de un Chalet que le perteneció a Raúl Barón Biza ,que mi padre le comprara a su viuda Rosa Clotilde Sabattini en el año 1967.
El Chalet es de características muy particulares, tiene una serie de tallas muy imponentes en su entrada principal que me llevaron a investigar a que cultura pertenecían.Después de un tiempo llegue a la conclusión de que son reproducciones fieles de los monolitos que se encuentran el antigua ciudad de Tiahuanaco, en Bolivia.La cultura Tiohuanacota precedió al imperio Inca y fue la primera Ciudad urbanizada de América.
Mi Chalet se termino de construir en el año 1949 y posiblemente estuvo en obra no menos de 4 años..Las primeras informaciones que salieron a la luz de esta antigua cultura fue por el año 1936.
Mi inquietud fue la siguiente : ¿Como sabia tanto quien edificó la propiedad e hizo tallar estos monolitos?.La respuesta a estas inquietudes tuvo solo un nombre....Raúl Barón Biza.No me llevo demasiado tiempo saber que de 35 años que tenia había viajado 20 años por el mundo y comprendí muchas cosas.
Hace un año atrás, comencé una investigación sobre la vida y obra literaria de este controvertido autor.He leído su nota y quisiera hacerle unas aclaraciones al respecto:
- El avión de Miriam Stefford , el “Chingolo II”, no se estrelló como dice Usted en los jardines inmensos de su propia casa.,el suceso ocurrió en la localidad Sanjuanina de Marayes (cuando realizaba un raid aeronáutico por las 14 capitales argentinas saliendo de Bs. As) ,allí hay un pequeño monolito conmemorativo y ocurrió el 26 de agosto de 1931.El copiloto se llamaba Luis Fusch y era un experimentado aviador.
-El accidente fue por una falla mecánica , rotura de una pieza lo cual fue comprobado técnicamente después de varias pericias.
El raid había comenzado en principio con la avioneta "El Chingolo I" ,y tras dos aterrizajes de emergencia en Santiago del Estero y Jujuy fue remplazada por "El Chingolo II" y , siguió viaje a San Juan donde sucedió lo inevitable.
-La construcción que Raúl Barón Biza erigió en memoria de su difunta esposa no es un obelisco de 8 metros, es un monumento funerario de más de 82 metros de altura, con 15 metros de cimentación. Construido en cemento con forma de ala de avión por el ingeniero Fausto Newton, donde a seis metros de profundidad está la cripta en que descansan los restos de la aviadora. Cuenta también con una escalera en su interior de más de un centenar de peldaños y que termina en la parte más elevada del mismo.
Trabajaron en esta obra mas de 120 obreros inmigrantes de Polonia y la obra finalizó en 1935.
-No coincido con Usted en que Raúl Barón Biza fue un escritor mediocre, yo tengo en mi poder un original de su novela más polémica "El "Derecho de matar" y a mi entender es brillante.
-A Raúl Barón Biza lo juzgaron los políticos de turno y los representantes de la Iglesia de la época, con los términos que Usted aclara como textuales :macabrismo , extrema misoginia, misantropía, decadentismo y marginalia etc ,yo creo que a medida que se sepa la verdadera historia será totalmente exonerado ,reivindicado y su obra literaria revalorizada.
-A mi humilde entender Raúl Barón Biza fue un visionario y un adelantado en su tiempo, basta para darse cuenta de ello leer el prólogo de su novela "Todo estaba sucio".
-En lo que respecta a su vida privada ,no creo que nadie tenga ni haya tenido el derecho de juzgarlo, los sucesos que ocurrieron en su segundo matrimonio únicamente a ellos les competía y tampoco fue como usted dice el desarrollo de los hechos.Cuando ocurrió el trágico suceso la pareja ya llevaba mucho tiempo de separados y habían transcurrido ya cerca de treinta años de la publicación de la novela en cuestión ,no como Usted dice :coincidiendo con los momentos de mayor apogeo del escándalo de una de sus horrendas novelas satánicas.(sic)
-Lo que Raúl Barón Biza haya hecho con el dinero heredado de su padre, nadie tiene el derecho de cuestionarlo, era su dinero.
-Si coincido con Usted en los comentarios que hace con respecto a su hijo
Jorge Barón Biza, su novela "El desierto y su semilla" es de una calidad literaria casi inmejorable, lo que me lleva a la siguiente reflexión:"La manzana no cae muy lejos del árbol".
Le sugiero, si esta dentro de sus posibilidades leer alguno de los títulos de su padre, quizás cambie de opinión al respecto, Raúl Barón Biza será reconocido y eso ya esta sucediendo como uno de los escritores mas creativos e inteligente de su época.
Jóvenes literatos están a la búsqueda y de su obra y eso no esta sucediendo porque si.
Le saludo respetuosamente.
Gabriel Waisberg
Creo que -como en todo ámbito- hay que ser muy cuidadoso cuando se hace referencia a un personaje como Raúl Barón Biza.
En primer término, porque la mayoría de los que lo hacen simplemente ofrecen especulaciones sobre los detalles más o menos sórdidos de su vida privada, acaso por la imposibilidad actual de conseguir una de sus obras literarias.
Desde el punto de vista de la gramática, Barón Biza era un escritor poco pulido; después de leer su trabajo, me atrevo a decir que dictó sus obras en lugar de mecanografiarlas, y eso ha llevado a que los libros tengan varios errores de sintaxis. Hay puntuaciones que, simplemente, no lucen "correctas".
Hasta aquí, un análisis formal. Y el más inapropiado para un autor como Barón Biza, cuyo más sublime capital siempre fue la fuerza de su prosa.
Entonces, resulta ya un lugar demasiado común referirnos al "tenebroso" o "macabro" estilo de Barón Biza. En efecto, muchas de sus páginas están plasmadas con crudeza y sin ofrecer ninguna escapatoria al lector. No son libros "sencillos" ni su autor pretende ganarse la simpatía o complicidad del lector.
"El grado cero de la esterilidad", definió con dolor su hijo Jorge (novelista genial, cuyo solitario trabajo es hoy mi libro de cabecera).
Yendo a la objetividad, puedo decir que hablo de ambos desde un punto de vista equidistante; no admiraré a ninguno de ellos, con el fervor con que admiro a Alejandro De Michele. Valga esto, claro, como una aclaración no menor. No soy un "cruzado" por Barón Biza. Estudio la obra de De Michele desde hace años, mientras que la de Barón Biza me resulta nueva.
Y con respecto a las novelas de Raúl Barón Biza padre, he leído las tres que poseo: "El derecho de matar", "Punto Final" y "Todo estaba sucio".
"El derecho de matar" es una historia llevada sin altibajos; no obstante, el interés de su autor pasa más por la reflexión que pone en boca de sus personajes, que en el relato en sí mismo. Esta tendencia se acentúa en "Punto Final", más crudo en sus escenarios y situaciones pero con personajes algo más distantes. (Valga un ejemplo: uno de los seres más entrañables concebidos por Barón Biza, el peón Inocenti, recién aparece en los últimos instantes de la novela).
"Todo estaba sucio" fue definido por Jorge como "un torrente de resentimiento absoluto". En efecto, es un libro donde se refleja la tesis final de Barón Biza. El desencanto de sus últimos años también tiene algo de auto-inmolación: se ha quedado infinitamente solo.
En resumen, y para no aburrir con reseñas inútiles: los libros de Barón Biza no son para adolescentes, ni para personas de fácil susceptibilidad. Pero quien se ha adentrado en su prosa -insisto, quien lo ha hecho a conciencia- no puede olvidar los pasajes de profunda belleza que fue capaz de arrojar.
¿No tiene un sentido acaso la pintura costumbrista de los pueblos del interior, esbozada en "El derecho de matar", y revisitada en algunos párrafos memorables de "Punto Final"? ¿O aquella imaginería apocalíptica y pesimista que impregna los prólogos de este último y de "Todo estaba sucio"?
Insisto, Barón Biza es un escritor que urge revalorizar. Hay mucho màs en su obra que una gramática desusada o apelaciones a una retórica nihilista. No es el ser tenebroso que las crónicas nos han legado.
Caer en ese rótulo generalizador, es ceñir lo literario a un corsé que lo desnaturaliza; absurdo sería hoy emitir un dictámen sobre la gramática de Sade, por ejemplo. "La filosofía del tocador" merece un análisis más profundo. El Marqués tiene igualmente, la ventaja de los años.
No se puede adivinar si en el futuro la obra de Barón Biza será recuperada, o quedará como privilegio de unos pocos. Lo cierto es que mucha gente se pregunta de qué se trata, y eso es sintomático.
Es de deplorar que no existan nuevas ediciones, respetuosas y acordes al artista.
Como nota de cierre, puedo decir que el "mediocre" Barón Biza, escribía con un estilo que les saca varias vueltas de ventaja a estos glosadores de su obra que se ven por internet. Ironías de las Letras.
Cito el juicio que le hicieron a Raul Baron Biza por “Punto Final”, una de sus brillantes obras.
Quien es Baron Biza?
Raul Baron Biza, es argentine, hijo y nieto de argentinos por ambas ramas. Su padre, don Vilfrid Baron, fue uno de los primeros colonizadores del Oeste de la Provincia de Buenos Aires en la Pampa Central. En esas regiones, el pais le debe la fundacion de muchos pueblos, que hoy constituyen solidos exponentes del progreso nacional. Don Vilfrid Baron tuvo el privilegio de ser justicieramente homenajeado en vida por el Gobierno de la Nacion, que dio su nombre a uno de los pueblos fundados por el y cuyos habitantes, a su muerte, le levantaron un monumento en la plaza principal, para perpetuar en el bronce la memoria de un autentico creador de nuestra riqueza.
La madre de Baron Biza se señalo por su profundo amor a los humildes, distinguiendose en las comisiones de las Sociedades de Conferencia Nacional de Beneficiencia del Asilo de Huerfanos Militares, de la Liga de proteccion a las jovenes, de la Asociacion de San Vicente de Paul y muchas otras instituciones de la misma indole. Hizo obra en pro de los leprosos en el Hospital Muñiz y en el Paraguay, extendiendo su accion bienechora a varias de las republicas vecinas. Su espiritu cristiano fue premiado con la Orden Franciscana, La Cruz Pontificia, la Cruz de Jerusalen, con la designacion de Comendador del Santo Sepulcro y otras dignidades semejantes.
Uno de los hermanos de Baron Biza es hacendado y progresista hombre de empresa, que actualmente impulsa la construccion de Villa Baron a las puertas de esta Capital.
Su otro hermano, es un distinguido medico que goza de justos prestigios en los circulos cientificos del pais y del extranjero.
Baron Biza ha formado su hogar, donde vive sobriamente con su esposa y dos hijitos. Aquella concilia un espiritu culto en constante superacion con la noble dignidad de madre apasionada por sus hijos. Universitaria actual, despues de haber alcanzado el honor de la medalla de oro en sus estudios normales, la joven esposa de mi defendido, hija de un ex gobernador mediterraneo de actuacion promisoria para el futuro de nuestra patria, posee la fibra y ternura necesaria para acompañar al vigoroso hombre de accion y de pensamiento que es Baron Biza.
Esa es, en sintesis la respetable familia a que pertenece el autor de Punto Final.
Fue educado en la Universidad de Harvard y en los mejores colegios europeos y cuando heredo de sus antepaados un cuantioso patrimonio, mi defendido completo su ilustracion viajando por todas las rutas conocidas de Oriente a Occidente.
En memoria de sus padres, que descansan en la cripta de la iglesia,dono a la obra de Don Bosco el magnifico Colegio de Ramos Mejia, donde reciben instrucción mas de quinientos niños.La gratitud de los beneficiados ha grabado su nombre en bronce en la entrada de la Iglesia.
En colaboracion con sus hermanos, fundo y mantiene el hospital “Vilfrid Baron”, en la Colonia del mismo nombre. Dono a la Provincia de Cordoba, la escuela “Catalina B. de Baron” e instauro en pro de la aviacion argentina, el premio “Myriam Stefford”.
Sin que se pueda sospechar por la indole general de esta defensa, que intento la falacia de “ignoratis elenchi”, considero indispensable,aun contra la opinion de mi defendido, continuar con esta semblanza de Baron Biza, para que V.S tenga un cabal conocimiento de todos los aspectos del proceso.
Continuara…
GABRIEL WAISBERG cita la siguiente informacion:
Raúl Barón Biza , “el inmor(t)al”
No te cause temor lo desconocido y si alguna vez enfrentas a Dios, trátale de igual a igual, de hombre a hombre de canalla a canalla. Pocas frases resumen, más que una obra, una actitud ante la vida y obviamente, la muerte.
Barón Biza deambulo permanentemente ese borde que, para algunos, separa la razón de la locura.
INTERROGANTES A MODO DE INTRODUCCION
Poco se habla de Raúl Bacón Biza, un aura de misterio fantasmal ronda su figura. ¿Qué hizo que este autor argentino quien no fue lo que precisamente fue llamarse un grande ingrese a la categoría de los llamados escritores malditos?, ¿que ocultos designios impelieron a la sociedad a este rechazo visceral de su obra?¿que cánones sagrados violó en hipotéticos rituales sacrilegios, para esa eterna condena al silencio?¿que status quo altero, para que cada uno de sus libros fuera sepultado en la oscuridad mas absoluta? ¿Qué extraños códigos, consignas, leyes escritas y tacitas altero con cada una de sus letras y sentencias?
Debemos también preguntarnos si realmente fue su idioma desenfadado lo que movió a semejante condena. Debemos indagar, tal vez, en su espíritu anticlerical o en lo descaradamente obsceno que para la época pudieran resultar algunos de sus pasajes (1). O apuntar a sus ideas, contradictorias, si, de la política, pero mas cercanas al socialismo y hasta al anarquismo que al ya bastante afianzado capitalismo dominante (2).
Todos y ninguno de esos elementos componen una respuesta compleja, tanto como la propia actitud de Barón Biza ante la vida. Pero el mayor de sus pecados, sin lugar a dudas, fue la traición inferida a su clase: la oligarquía. En su caso, la inmigrante terrateniente. Nunca se le perdono su intento de cooperativizar sus establecimientos, ni el trato igualitario que tenia con los peones y empleados. Tampoco la desfachatada fiesta de disfraces que celebró convocando a lo más graneado de la alta sociedad, haciéndolos vestir de vulgares mendigos. Ni la dedicatoria al Papa Pío XI de El derecho de matar, resaltando su lujuria y codicia (ver aparte). Esto, en realidad fue su verdadero fin literario, mas allá de la anécdota de la bala que perforo su sien, la que llego solo a sincerar una situación que, de hecho, venia sobrellevando.
Cada edición suya fue cuestionada y boicoteada sistemáticamente, ya sea mediante el brazo ejecutor de la justicia, escondiendo un real mandato de censura tras una careta de puritanismo y defensa de la tan mentada moral y buenas costumbres, o por el accionar nefasto de toda esa fauna que rige los destinos de ediciones y distribuciones, los que hacían ojos ciegos a sus trabajos.
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Hoy, de Barón Biza, nos queda media docena de libros difícilmente conseguibles, y otro tanto de ediciones fantasmas, de las que muchos, incluso el, hablaron, pero que a ciencia cierta nadie llego a conocer (3). Trabajos que, si realmente vieron la luz, alguien se encargó prolijamente de enterrar en la más abyecta de las oscuridades, en un accionar que envidiaría el mismísimo Torquemada.
Estas obras conforman un catalogo por demás pintoresco y extraño, en que la narrativa “alterégica” lleva intrínseca una filosofía desprejuiciada, que promueve una ética abierta y muchas veces gobernada por los sentidos.
Una visión ¿pesimista? De la vida recorre, cual hilo conductor, cada párrafo de su cuestionada prosa en la que sus propuestas parecen teoremas de la vida que deben ser demostradas mediante el método del absurdo.
Fuente Ruben Sacchi
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¡Oh mujer! Para lograr una figura tan bella y un corazon tan duro,¿Que Dios del Olimpo se ayunto con la Hiena ?....RAUL BARON BIZA
Me parece vergonzoso lo de este hombre, Vila-Matas, hablando de Barón Biza sin haber leído una sola de sus obras.
¿Y este era el gran escritor? Vila-Matas es un mediocre, un tipo que se ha rebajado al chimento y a la especulación sobre un autor que ni siquiera conoce... vergonzoso es también que hable de otro autor contemporáneo (Jorge Barón Biza) si tampoco haber tenido la delicadeza de informarse.
Evidentemente este señor pretende ofrecer una visión exótica de ciertos tópicos de Sudamérica, aprovechando que se trata de una temática poco explorado. Pero hete aquí que somos varios los que gustamos de los libros de Barón Biza y -a diferencia de este Vila-Matas- sabemos de qué estamos hablando.
Enrique Vila-Matas, intelectual de pacotilla, informate antes de escribir sobre Barón Biza, no te expongas al ridículo.
Le dejamos esta frase de Barón para que conozca una pizca de su obra y, de paso, reflexione sobre sí mismo:
"Tú, crítico literario, hombrecito endeble y de gafas, posiblemente, doctorado en gramática pero aplazado en rebelión y virilidad; tú, maestro en letras y prisionero de la palabra, esclavo del acento; tú, incapaz de crear o destruir el sonido o la forma; tú, lacayo de la Academia y maricón de las comas; tú, incapaz de emitir una idea que no esté supeditada a la regla, tú con alma de santurrona y meretriz.
Yo sé por lo que se te puede comprar y con cuanto placer te vendes.
Por ello, no te adquiero."
APUNTES PARA UNA BIOGRAFÍA
“Se puede proclamar la buena salud mental de Van Gogh que durante toda su vida solo se hizo asar una de las manos y, fuera de eso, no paso de cortarse la oreja izquierda…”
De esta manera comienza Antonin Artaud su genial Van Gogh. Singular razonamiento que puede ser el utilizado para definir la persona de Raúl Barón Biza, quien en su vida no hizo mas que editar libros tildados de pornografía sacrílega, erigir un monumento descomunal a su fallecida primera esposa, y desfigurar, con ácido, el rostro de la segunda. Eso y su posterior suicidio cierran su más grosero inventario.
EL ALA HACIA UN CIELO SIN DIOS
Raúl Barón Biza nace en Villa María, provincia de Córdoba, en 1889. Hijo de Wilfrid Barón y Catalina Biza, pobladores pioneros de las pampas centrales. Muy joven viaja a Europa e intercala su estancia y educación en el viejo continente con algunos años de estudio en la Universidad de Harvard.
A mediados de los años ’20 ocurre un hito significativo en su vida: en Viena conoce a Rosa Margarita Rossi Hoffman, más famosa como Myriam Stefford, una hermosa joven suiza que, tras iniciarse en el Teatro de Viena, pasa al mundo cinematográfico de la mano del sello alemán UFA, para desembarcar finalmente en la industria norteamericana. Atraídos mutuamente, contraen matrimonio en 1930. La boda de esplendidas características, se realiza en Venecia, ciudad de mal sino para amantes, escenario que cobija la shakespeareana, tragedia de Otelo. A pedido de Barón Biza, ella abandona su carrera de actuación, y deciden radicarse en Argentina.
La vida apacible de las sierras, la monotonía de una vida disipada, no era suficiente para Myriam que, entre dinero y champán, inquieta y aburrida, va desarrollando un hobby tan caro como riesgoso. Amante del cielo, si su destino de estrella se vio trunco, doblará la apuesta para llegar a el. Viaja a Buenos Aires para tomar un curso de piloto de aviación. Pionera en la aeronáutica femenina y con el objeto de realizar un raíd por las entonces 14 provincias que integraban el país, pilotea el avión “Chingolo I”. La aventura no comenzó de buena manera: a poco de su salida de Buenos Aires, debe realizar aterrizajes de emergencia en Santiago del Estero y Jujuy. Pareciera ser que el destino no, si bien inescrutable, poseyera un desarrollo y desenlace fatalmente determinados. Compra el monomotor “Farman” y lo rebautiza “Chingolo II”. Junto al copiloto Luis Fuchs reinicia viaje, pero el avión se precipita en suelo sanjuanino, cerca de la localidad de Marayes, donde ambos pierden la vida. Era el 26 de Agosto de 1931. La leyenda alrededor de Barón Biza, continúa tejiéndose. ¿Accidente, impericia, asesinato? Se habla entonces de un presunto romance de la piloto y su mecánico y el sabotaje perpetrado por instigación de su marido, quien habría hecho quitar piezas de la máquina. Lo real es que, como homenaje a su esposa, hace construir un mausoleo monumental en Alta Gracia, cuya leyenda nada debe envidiar a las legendarias pirámides de Egipto y al que corona, no con una cruz sino con una gigantesca ala apuntando a Dios, cual dedo inquisidor, como reclamándole por tan temprana muerte.
Fuente Ruben Sacchi
GABRIEL WAISBERG cita la 3ra parte de Raúl Barón Biza , “el inmor(t)al”
LA CONTRADICCIÓN PERMANENTE COMO HECHO REVOLUCIONARIO
Raúl Barón Biza es, además, un actor político de su época. Adhiere tempranamente al Irigoyenismo, llegando a ser un fanático defensor de sus ideas pero corriendo dos años del segundo mandato, 1930 lo encuentra enfrentando a los “alvearistas” y apoyando a los conspiradores, que se agrupaban detrás de los generales golpistas Uriburu y Justo. Al poco tiempo, el escenario lo muestra combatiendo el régimen que lideraba el general José Félix Uriburu y publicando el periódico revolucionario La Víspera Radical. Es encarcelado en la Penitenciaria Nacional.
El articulo 23º de la Constitución Nacional, que prevé el estado de sitio, da a los gobernantes potestad de encarcelar y trasladar detenidos, pero no de condenar y deja opción al derecho de exilio. De éste hizo uso Barón Biza yéndose a Uruguay, de donde es expulsado por participar de la organización de un levantamiento cívico-militar, a la vecina Brasil. Allí es internado en Minas Gerais, lugar del que fuga de vuelta a Montevideo, para entrar clandestinamente. Toda esta secuencia será relatada en el libro “Por qué me hice revolucionario”, publicado en 1934 por la Editorial Campo, de Montevideo, en el que explica sus vaivenes políticos.
Una nueva vuelta de rosca. En 1933, a la muerte de Hipólito Irigoyen realiza otro de sus desmesurados actos: contrata un tren que cubre de luto para que los correligionarios cordobeses puedan asistir a los funerales.
En un mundo en permanente mutación de intereses, no hay tradición que no se quiebre ni ley que no se ignore. El escritor brasileño Coste Rego diría, en referencia a su exilio y la violación del derecho de asilo: “Hay una profunda y constante elección en esta actitud que nos llena el rostro de sangre. Nos consuela un único hecho, y es que cuando entreguen a este activo emigrado al adversario vengativo que le espera, nosotros podremos ir a saludarlo en el amarre del barco y gritarle bien en alto: Id, paladín de la libertad y de la dignidad humana”.Fuente Rubén Sacchi
EL REVOLVER ES UN HOMBRE LEGAL
A mediados de los años ’30 Amadeo Sabattini, que había sido Ministro de Gobierno y Educación de Córdoba por el partido Radical, gobernaba esa provincia. Debido a rumores de que Raúl Barón Biza estaba planeando otra conspiración lo manda a detener y allana la estancia de su propiedad, hallando y secuestrando unas doscientas armas ocultas en la tumba de Stefford y la escuelita que fundara para el personal. Como un eslabón mas en la cadena de hechos sorprendentes, a su liberación, se casa con Clotilde, la hija del Gobernador, que contaba apenas 16 años. Esto marcará la definitiva ruptura de una vieja amistad que mantenía con su, ahora, suegro, quien no era partidario de la unión. Era el año 1935.
Este matrimonio no fue, lo que suele llamarse, un leche de rosas. Varias separaciones e intentos de divorcio jalonaron 28 años de permanentes idas y venidas, entre las que se fueron gestando tres hijos: Carlos, Jorge y María Cristina.
Pese a su escasa edad, Clotilde posee una personalidad fuerte e independiente. Estudia y se supera permanentemente, llegando a recibirse como Profesora de Historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. En Europa, se perfecciona en educación y pedagogía. A su regreso, en 1940, es encarcelada por orden del gobierno justicialista, de quien era acérrima opositora y, en 1953, se exilia en Montevideo, hasta la caída de Perón.
Es designada presidenta del Consejo Nacional de Educación, durante la presidencia de Arturo Frondizi y ocupa diversos cargos públicos hasta que, en 1962 y sin acuerdo de su marido, se separa definitivamente de Raúl. Lito Nebbia cantaba “Tu amor no fue lo que yo esperaba, ni siquiera lo que mi angustia deseaba. Duro es el camino y, al fin, no pasa por ti. Por eso el revolver es un hombre legal”. Cual si Barón Biza anticipara esa letra, el 16 de agosto de 1964 protagoniza su acto final.Fuente Ruben sacchi
EL DOBLE SALTO MORTAL
Ese día, cita a su ex esposa, Clotilde Sabattini, al departamento individualizado con el número 33, que se encontraba en el octavo piso del lujoso edificio de la calle Esmeralda 256, pleno Barrio Norte. Allí debían, en compañía de sus respectivos abogados, dar punto final al asunto de su separación. Ella llego con dos letrados. Pasan al escritorio.
Barón Biza bebía mucho, no era curioso ver que lo hiciera en exceso y en cualquier circunstancia, tal vez por eso su cuarto tenia las paredes cubiertas de libros, muchos de los cuales eran botellas de licor disimuladas a modos de lomos. Tampoco resulto extraño, entonces, que antes de entrar en detalles, Raúl propusiera tomar un whisky.
El cuarto, presidido por un escritorio de aspecto chinesco, laqueado en negro y guinda, tenía el piso cubierto por una alfombra persa, clara y adornada de flores algo espaciadas.
Clotilde permaneció sentada en un hermoso y cómodo sillón de vago estilo Luis XVI. Al entrar Raúl con los vasos, se levantó para tomarlo, pero lo único que recibió fue el liquido que, con desprecio, éste arrojo a su cara, de abajo hacia arriba, dejando en la alfombra un reguero, entre el escritorio y el sillón que, al igual que el tapizado de este último, se echarían a perder rápidamente. Como la cara de la, hasta entonces, bella Clotilde: el líquido, lejos de ser whisky, era ácido muriático.
Pronto, las plumas del almohadón, quedarían al aire, como los huesos y tendones de su rostro. El instinto la llevó a taparse con las manos, lo que ocasionó en ellas también graves quemaduras. Mientras los letrados la trasladaban al Instituto del Quemado, él emprendió la fuga. Esta no duró demasiado, ya que al poco rato regresó a su casa.
La policía debió forzar la cerradura para entrar. Barón Biza estaba vestido finamente, con una robe de camello, adornado con caireles de seda negra. Sentado al borde de la cama, sostenía aún en una mano un vaso de whisky y en la otra un revolver 38 largo. Solo un detalle rompía su compostura: el agujero sangrante que la bala había hecho al entrar por su cabeza.
GABRIEL WAISBERG cita e EPILOGO de Raúl Barón Biza , “el inmor(t)al”
EPILOGO
Los datos forenses podrían agregar que la bala, penetrando por la sien derecha a quemarropa- notorio por los restos de pólvora en el cuero cabelludo- atravesó de lado a lado su cerebro, produciendo un orificio de salida por la sien izquierda. El grueso calibre, débil por la corta distancia del disparo y los huesos que debió atravesar, tuvo aún fuerzas para perforar la cortina y el vidrio de la ventana, pero si llegar a atravesar la persiana, que lo detuvo depositándolo, ya exangüe, en el alféizar. De haberlo hecho, hubiera llegado al centro de una manzana llena de jardines y rematada por la cúpula de la Iglesia de Nuestra Señora del Socorro, tras la que se escondía el sol cada tarde. Geográficamente, la trayectoria fue de este a oeste. Como el andar del sol entre el día y la noche.
No podríamos terminar esta historia, sin mencionar que, tras catorce años de luchar contra la corrosión del ácido, Clotilde, afincada en el mismo departamento donde ocurriera la tragedia, tomo la determinación de acabar también con su vida. Era el 25 de octubre de 1978. Aún resonaban los ecos de “Argentina Campeón Mundial”, cuando su cuerpo, en dramática pirueta, se arrojó por la ventana del octavo piso hacia los jardines, buscando quizás un Dios en esa cúpula donde se ponía el sol. Deseando alivio a tanto dolor, su humana figura siguió, en la caída, una línea de este a oeste, como un último intento de seguir a Raúl o de conjurarlo. Como el camino incansable del sol, entre el día y la noche. A fin de cuentas, como todo trayecto carnal: entre la vida y la muerte.Fuente Ruben Sacchi
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¡Oh mujer! Para lograr una figura tan bella y un corazon tan duro,¿Que Dios del Olimpo se ayunto con la Hiena ?....RAUL BARON BIZA
GABRIEL WAISBERG cita los items de referencia que se han hecho de los puntos OBSERVADOS durante la publicacion de las seis partes que han compuesto esta reseña historica de Raúl Barón Biza , “el inmor(t)al”
(1).”Cuando ella partió, al intentar hacer mi toilette en el baño, un olor repulsivo, me rechazó. Llegue hasta el inodoro, levante su tapa. Por un olvido, la verdad, toda la verdad de la vida y de la hembra estaba allí: sus materias fecales, sus excrementos, tibios quizás, despidiendo un olor nauseabundo…
¡Y yo lo había besado, uno y mil veces, cubiertos apenas por un milímetro de su piel!
¡Yo capaz de matar al que hubiera tratado de arrebatarme ese vientre!”
(2). “los privilegiados estafaron siempre a las mayorías, las estafaron cuando en un principio le dieron Dios, leyes, las estafaron cuando le dieron libertad a sus esclavos.
(…)Cuando los nobles y los burgueses hicieron de ellos libertos, ganaron el capital que antes invertían.”
(3). “Del ensueño”, 1917; “Alma y carne de mujer”, 1923; “Risas, lágrimas y sedas”, 1924; “el derecho de matar”, 1930; “Por qué me hice revolucionario”, 1934; “Punto Final”, 1942; “Todo estaba sucio”
se le atribuyen: “De la vida inquieta”, 1922; “Margot”, 1923; “Gusanos”, 1935; “Lepra”, 1943; que se mencionaron en sus libros como publicados, en prensa o en preparación, como el caso de “Yo fui concesionario municipal” y “Mis hermanos los buitres” que se refieren en su ultimo libro. Además “Pecadoras”; “La Ley maldita”; “Las timberas”; “Criminales”; “no leas este libro” y “Mujeres de Amor”, de mas dudosa existencia.
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¡Oh mujer! Para lograr una figura tan bella y un corazon tan duro,¿Que Dios del Olimpo se ayunto con la Hiena ?....RAUL BARON BIZA
Me agrada mucho el cometario del sr Mata, aunque debo reconocer que carece de alguna información en torno a la vida de Raúl Barón Visa. De hecho tendría para comentar (y no lo haré sobre su impecable obra literaria) que el monumento al que hace referencia tiene casi un centenar de metros de altura. Yo estudié en la escuela que esta al pié del Monumento y debo en mi adolescencia haber subido sus escalones no menos de cien veces hasta el mirador. También decir que no fue el lugar donde se estrelló el avión de Miriam (sino San Juan) y que dudosamente las joyas enterradas en la tumba puedan alcanzar para cubrir la deuda de los argentinos. La historia y la Red, seguro harán alguna vez “la historia” que el Barón se merece.
VIVIMOS DESDE HACE POCO TIEMPO EN LAS CERCANIAS DEL MONUMENTO A MIRIAM STEFORD Y MIS HIJOS LLEVADOS POR LA CURIOSIDAD NOS PIDIERON LLEVARLOS.
REALMENTE ES UNA PENA NO PODER DISFRUTAR DE SEMEJANTE OBRA ARQUITECTONICA DONDE ENCIERRA UNA ENERGIA TAN FUERTE ,UNA IMAGEN IMPONENTE.
SOBRE TODO LA HISTORIA DE UN AMOR TEÑIDO POR LA TRAGEDIA Y LLEVADO A ALA INMORTALIDAD POR LA PASION DE UN HOMBRE CON PERSONALIDAD SOMBRIA Y UNA MUJER DESAFIANTE Y AVENTURERA.
EL MONUMENTO ESTA TOTALMENTE ABANDONADO Y CLAUSURADO.
Vila Matas, una vergüenza su artículo sobre Barón Biza.
Poco más se puede esperar de un escritor snob como Ud, que en su biografía cita como "antecedente" el haberle alquilado un departamento a Marguerite Duras. Como si eso fuera garantía de algo!!
Yendo a Raúl, tengo dos de sus libros: "El Derecho de matar" y "Punto final", y son muy buenos, sobre todo el primero.
Me ha causado mucha gracia esa cita de "Punto Final" que le dedican a Vila Matas. Mejor no podrían haberlo hecho.
Señor Vila Matas, por favor... deje de hacer papelones hablando de lo que no conoce. No se ponga en evidencia.
Quisiera saber donde conseguir y bajo que nombre un libron sobre la vida de Raúl Barón Biza y Myriam Steford, aviadora que se caso con él y se mato estrellada en un avión.
Desde ya, gracias, y espero su respuesta.
Carolina
Es muy común encontrar en la red parrafadas escritas con ligereza. Poco se conoce de Raúl Barón Biza, pero la obligación de todo buen intelectual es aportar el máximo de rigor a la información, a fin de construir colectivamente la historia que el sistema intenta ocultar por no serle conveniente ni rentable.
Agradezco al señor Gabriel Waisberg haber "socializado" mi nota acerca de este escritor argentino. El original, aparecido en la revista Lilith, que co-dirijo junto a Oscar Oriolo, si bien es del año 2004, aún puede encontrarse an algunas librerías, mayormente de Buenos Aires. Recomiendo, además, la nota aparecida en la revista La Caja, dirigida por T. Abraham y que puede hallarse por internet.
Hola
He introducido un link de su articulo en mi blog donde he publicado un articulo de Myiriam Stafford http://retratodelinfierno.typepad.com/retratodelinfierno/2008/03/...
un saludo cordial
juan re
Sr. Enrique Vilas Matas:
Quisiera comentar que he terminado de leer el libro El escritor maldito de Candelaria De La Sota en el que cita como bibliografia las obras de Raul Baron Biza, obras con las que no he podido encontrarme por la poca cantidad de ejemplares en existencia. Me gustaria poder tener contacto con alguna persona que pudiese facilitarme datos para tomar contacto con alguna de estas obras. desde ya muchisimas gracia por atender a mi curiosidad.