HEMOS anticipado, varias veces, el final del debate sobre las infraestructuras en Asturias. Parece una afirmación demasiado rotunda para que no merezca una explicación. Lo que quiero decir es que en la discusión respecto a la construcción de nuestras grandes infraestructuras de comunicación ha desaparecido, en buena medida, la incertidumbre. En efecto, no hace mucho tiempo parecía más un asunto dependiente de la prodigalidad de nuestros gobernantes que de la acción planificada, ordenada técnica y presupuestariamente.

Las infraestructuras existían en las notas de prensa del Ministerio de Fomento, que nunca nos ahorraba el anuncio de la autorización del gasto para realizar el proyecto, o el contrato del mismo; también conocíamos cuándo se hacía la licitación y, por supuesto, eran espectaculares las primeras piedras, sin olvidarnos de los alardes tipográficos con que se representaban las diferentes alternativas de los estudios de trazado. Últimas piedras hubo menos, esa es la verdad, pero hemos contado hasta siete acontecimientos publicitarios sobre un mismo tramo de autovía. Háganse ustedes una idea: el tramo Occidental de la autovía del Cantábrico entre Tamón y Vegadeo se subdividió en 18 tramos, multiplique por siete y se harán una idea de lo que digo. La realidad es que aún no se ha finalizado. Y no porque haya sufrido retrasos. No. Se está ejecutando de acuerdo a las previsiones establecidas tanto técnica como financieramente, a excepción del tramo Querúas-Otur, que ha sufrido un cambio reclamado por los vecinos y afectado por una sentencia que hace que el cambio sea recomendable y conveniente.

No quiero decir que el debate se acabe porque se acaba la propaganda, lo que digo es que el debate decae en el momento en que desaparece la incertidumbre sobre la ejecución, cuando esta depende de una planificación seria, rigurosa y ordenada. Cuando los Presupuestos Generales del Estado consignan las partidas sin que tengamos que ponerle una vela al ministro y deshacernos en loas a su consideración por nuestra tierra. Al fin y al cabo, debe de ser un alivio no estar pendiente de hacer la pelota semanalmente a un ministro. Hoy estamos en condiciones de conocer la previsión de ejecución de toda la autovía del Cantábrico, incluido el tramo Unquera-Llanes que se iniciará en 2007, conocemos sus previsiones presupuestarias consignadas de manera clara y objetiva en los Presupuestos Generales del Estado. El ritmo de licitación de obra pública, gracias a esta planificación alcanza, en palabras de la Confederación Asturiana de la Construcción, niveles históricos; y 2010 es el horizonte más probable, sin contingencias imprevistas, para la finalización de la parte asturiana de la autovía del Cantábrico.

Conocemos las previsiones de ejecución de la autovía Oviedo-Grado-La Espina y estamos trabajando en la definición de su trazado continuando en dirección Ponferrada por Cangas del Narcea. Esta actuación, propuesta, en este caso por el Gobierno asturiano, cuenta con la aportación de una partida a cargo del Fondo de Cohesión. Justamente gracias al acuerdo sobre perspectivas financieras de la UE en el periodo 2007-2013. Hemos conseguido mantener a nuestro país como beneficiario, en condiciones extraordinarias, del Fondo de Cohesión cuando superamos el 90% de la renta media comunitaria, que es el límite para ser beneficiario de ese Fondo.

Han comenzado los estudios para la prolongación de la autovía desde La Espina a Canero, que conecta la autovía de la Costa con la del interior. Todo sin demasiadas alharacas.

El ferrocarril, especialmente la construcción del AVE, es otro asunto sometido permanentemente a polémica. Contrasta el escepticismo de algunos ahora, cuando se está ejecutando la variante de Pajares, con la ilusión que eran capaces de transmitir cuando no se estaba haciendo. Recuerdo el entusiasmo de la primera dobela, un año antes de poder iniciar realmente la obra en un acontecimiento exclusivamente electoral y polémico, con suspensión incluida por la Junta Electoral Provincial en la Comunidad vecina, recurrida y aceptada 'in extremis' por la Junta Electoral Superior.

Polémico y publicitario, sin duda, pues era materialmente imposible comenzar la obra en ese momento. Pero no fue eso lo más curioso. Recordemos que en 1994 se aprobaba en el Congreso una iniciativa legislativa -lo hacían PP e IU, el PSOE no contaba con mayoría absoluta- para darle prioridad a la variante de Pajares en el PDI (Plan Director de Infraestructuras) elaborado por el ministro Borrell. Aprobaron su prioridad en 1994, eso fue todo. No que el PSOE se opusiera a la variante como se dijo, ya que la variante de Pajares figuraba en el PDI, en la planificación del Gobierno socialista vinculada a al ejecución de la variante de Guadarrama entre las actuaciones ferroviarias del cuadrante Noroeste. Nos opusimos a la oportunista y falsa iniciativa legislativa que pretendía una prioridad que nunca hubo. Hagan ustedes las cuentas, si tal decisión se toma en el 94 y el PP gobierna 8 años, desde 1996, y la variante se inicia en 2005 con un Gobierno socialista nuevamente, la ejecución de la misma se ajusta a la previsión del PDI, y se vincula claramente a la solución de Guadarrama como es lógico, pues resuelve el estrangulamiento de todo el cuadrante, lo que no puede hacer Pajares, que sirve en exclusiva a la comunicación de Asturias.

Así son las cosas. Ahora cuestionan que sea un tren de alta velocidad, con consideraciones tales como que se caracterizará por tener «altas prestaciones». Todo el mundo puede entender que las altas prestaciones -¿o las tienen bajas?- son una cualidad de los AVE. La Red de Alta Velocidad se ha planificado en el nuevo Plan Estratégico de Infraestructuras (PEIT) que ha tenido tramitación parlamentaria. Afortunadamente, otra vez la planificación y la previsión presupuestaria. Para lo demás, lo diré a la manera hegeliana: «la verdad serán los resultados».

El PDI contempla que nuestra capital, Oviedo, tenga conexión AVE en la línea que finaliza en Gijón. Los estudios del difícil trazado entre Lena y Gijón ya se han iniciado. No será un asunto fácil atravesar una zona, densamente urbanizada, con una infraestrutura de esta naturaleza y no estará exento de polémica. Quizás por eso el PP nunca se atrevió a plantearlo. Les bastaba la idea, la concreción suele ser siempre problema de otros. Como en la quimera del AVE Transcantábrico. Una ocurrencia al calor de una desgracia que requerirá un riguroso estudio ambiental y una seria reflexión sobre la sostenibilidad de la actuación. No es sólo un asunto de comunicación: está por ver qué comunica y con quién, ya que no nos conecta con ninguna red transnacional de comunicación.

El Corredor Cantábrico es ambientalmente muy valioso. Las actividades socioecónomicas que tienen lugar en la rasa costera exigen mucha seriedad en la planificación de infraestructuras y equipamientos que les afectan. Hay que discutirlo con los ciudadanos que solamente verían pasar un tren que casi nadie diría que va a alguna parte.

Hemos dedicado siempre mucha atención a las infraestructuras de transporte por carretera y ferrocarril. Mucha atención y mucho esfuerzo discursivo; era nuestra asignatura pendiente. La 'incomunicación' de Asturias, el déficit de comunicación ha operado como una seña de identidad. Pero ahora nuestros ojos deben ponerse en otras infraestructuras. Estudios recientes (Consejo Económico y Social: 'Ciudades, crecimiento y especialización territorial', de Fernando Rubiera Morollón) nos hacen valorar la importancia de la comunicación interna, especialmente en el área central, ideas como el metrotrén, o el tren-tranvía, deben dar respuesta a las necesidades de comunicación en la zona central de Asturias, incluyendo las dos comarcas mineras centrales, y su importancia, la que supone la interrelación en un área de unos 800.000 habitantes, aumenta en la misma medida que lo hace la necesidad de incrementar las relaciones, intangibles en este caso, de cooperación municipal, que entiendan el espacio urbano central de Asturias como una unidad política y económica enriquecedora para todos.

Mención aparte merece el puerto, dicho en singular; un gran puerto que nos aproxima a España y a Europa «más que ninguna otra infraestructura». Quizás por su importancia merezca otra opinión más experta y autorizada que la mía, yo me conformaría ahora con destacar las otras infraestructuras, las que tienen que ver con las nuevas tecnologías de la comunicación o las grandes redes de transporte energético. Por eso, Asturias apuesta por una regasificadora, y porque queremos seguir siendo productores de energía, con sistemas de transporte y evacuación de la misma, modernos y seguros, que den respuesta a un reto demandado desde hace años en Asturias.

FERNANDO LASTRA VALDÉS. PORTAVOZ DEL GRUPO PARLAMENTARIO SOCIALISTA.