Pérez Ornia y Fernández León deben comparecer en la Junta para explicar las tropelías de la RTPA contra el portavoz de la oposición, del Editorial en El comentario
Recientemente hemos tenido la oportunidad de contemplar el espectáculo de un Gobierno mintiento al Fiscal del Tribunal Superior de Justicia de Asturias, con unos documentos en los que se afirmaba que la censura a El Comentario TV en los servidores del Principado de Asturias es un acto automático que se produce como consecuencia de un capricho de las máquinas, sin intervención alguna de las manos y los torcidos cerebros de los seres humanos que manejan esas máquinas.
Los trabajadores de Cajastur han visto estos días cómo se censuraba su huelga; pero antes de ellos, eso mismo lo vieron los de Menasa, los del Naval en la inauguración del Acuario de Gijón tras sufrir una tremenda carga ordenada por el Delegado del Gobierno Antonio Trevín Lombán, los pastores del Cuera, y tantos y tantos otros ciudadanos del Principado de Asturias que sufren las consecuencias de unos medios de comunicación hinchados a rebosar de dinero público, del Gobierno y Cajastur, y sobre todo, cómo la televisión del presidente del Gobierno -que ya no es ni siquiera la televisión del Gobierno-, la televisión del Presidente Vicente Álvarez Areces, la tele de Tini, Teletini, la RTPA, trabaja de la manera más descarnada al servicio de su amo, cómo la RTPA es la voz y la imagen de su amo.
"Reflejo de ti", rezaba la publicidad del lanzamiento de este costosísimo aparato de agitación y propaganda. "Reflejo de Ti-Ni", fue el eslogan espontáneo en el que inmediatamente transformó el ingenio popular aquel lema, que fue inmediatamente tirado a la basura, a pesar de formar parte de otra carísima campaña de autobombo financiada con el dinero de todos.
Pero estas imágenes que les presentamos hoy en El Comentario TV son ya un escándalo que rebasa todos los límites -estamos diciendo siempre lo mismo-, porque sencillamente, aquí ya no hay límite alguno.
Un diputado del PP en la Junta General del Principado, Fernando Goñi Merino, interpeló al consejero Jaime Rabanal, para preguntarle qué ocurre con las licencias de la Televisión Digital Terrestre, ésas licencias de ámbito regional y local que el gobierno ha retenido hasta hoy, en contra de las leyes y del más elemental respeto democrático. De la interpelación del diputado nada se publicó en la prensa asturiana, salvo la prueba de la que disponemos para la historia, este enlace que antes o después desaparecerá, en la edición digital de La Nueva España del mismo día en el que se produjo la interpelación, de acuerdo con una nota de agencia. Luego, en el papel, nada de nada en ninguno de los periódicos asturianos. Es el pan nuestro de cada día, aunque algunos digan que exageramos. ¿No están las pruebas a la vista?
Decía así aquella nota:
"El diputado del grupo parlamentario del Partido Popular, Fernando Goñi, acusó hoy en la Junta General del Principado al gobierno del Principado de "presionar, coaccionar y extorsionar" a los medios de comunicación durante el desarrollo del proceso de concesión y demarcación de la televisión digital terrestre (TDT) en Asturias, cuyo concurso para las licencias locales y regionales sigue abierto. Goñi volvió a denunciar en la Cámara la "parálisis" a la que está sometida dicho proceso".
A partir de ahí nada, el silencio. La "coacción", la "extorsión", la "presión", habían hecho tal mella en las empresas periodísticas asturianas, pendientes del reparto de estas tajadas de rico jabugo televisivo, que hemos llegado a una situación en la que es posible hurtar directamente la información que se cocina en sede parlamentaria, como si nuestras instituciones representativas fuesen ya el más degradado de los casinos, una comparación que sólo podemos buscar en la lengua italiana, una lengua que es la única lengua europea acostumbrada a los vicios de la camorra napolitana o de la mafia siciliana. "Questo é un casino", dicen los italianos. Y efectivamente, esto es mucho peor que un casino, es un auténtico lupanar, una casa de "intolerancia", porque al menos en las antiguas "casas de tolerancia" había tolerancia, pero en este casino no; aquí hay una intolerancia que llega en su econamiento, al clima propio de una dictadura.
El ejemplo es gráfico como él sólo y sirve a la perfección, ilustrado con todas las posibilidades de Internet, para que vean ustedes de qué es capaz este presidente y este Gobierno, que tiene a sus empleados -subcontratados con la subcontrata de una infrasubcontrata- perfectamente domesticados para hacer estos trabajitos, porque saben que de nada sirve grabar unas declaraciones del presidente del partido de la oposición, el Partido Popular, si éste se refiere a uno de los asuntos "tabú", vetados por un poder atrabiliario que es capaz de todo y que no para en barras a la hora de reprimir la opinión con los medios que sea.
"¿De qué está hablando Ovidio Sánchez", se pregunta el empleado de Teletini, "¿de las licencias de televisión?". "Venga, ¡quita el micro y vámonos que si no, nos echan a la puta calle!". Los empleados de una televisión púlica, los teóricos servidores de la voluntad popular pagados por los ciudadanos, tienen autonomía -no es autonomía, es instinto de supervivencia en el empleo precario- para cortar y censurar las palabras del lider de la oposición. ¿Pero qué enfermedad, qué plaga, qué peste padece Asturias?
Estamos en una comunidad autónoma en la que el presidente de Cajastur, Manuel Menéndez puede echar a la calle al secretario general de la Corriente Sindical de Izquierdas, por opinar en la Asamblea General de la entidad, de la que es miembro; estamos en una comunidad en la que el Ayuntamiento de Gijón puede empapelar a dos sindicalistas como Cándido González Carnero y Juan Manuel Martínez Morala, e intentar meterlos en la cárcel, por oponerse a la especulación inmobiliaria en los astilleros de Naval Gijón, donde la coalición Izquierda Unida desarrolló promociones de viviendas de lujo, en suelo expropiado por SOGEPSA, a través de la empresa que regenta su coordinador de asuntos económicos en Gijón, José Antonio Hevia Braña; esto es una comunidad en la que se persigue judicialmente, a través de un empresario estabulado por el régimen, como es José Antonio Hevia Corte, al también sindicalista de la CSI Javier Simón. Roberto Roces, el abogado de los vecinos de San Andrés de los Tacones, a los que quieren expoliar a toda costa los terrenos de sus padres y de sus abuelos para montar allí otro casino llamado ZALIA, va en la misma tacada. ¡Bienvenidos a Asturias!, una tierra que siempre presumio de su su amor a la libertad, envilecida por estos degradados gobernantes de la coalición IU-PSOE, hasta límites insondables.
Sólo pueden ocurrir cosas tales en una comunidad que probablemente sea ya, en su tono bananero, en su estilo tiránico, en su desmesura, en la que por perseguir se persiguen hasta las gallinas, donde un presidente extraviado en su locura estalinista y en su furia represora fue capaz de llevar a los tribunales a la famosa Pita de la Xunta pola Defensa de la Llingua. Sólo en un sitio así pueden ver ustedes lo que hoy ven sus ojos: estas terribles imágenes en las que un propio que presta sus servicios en una televisión pública, que en su propaganda lanzada con fatuidad incomparable por el jefe del Ejecutivo, se compara con la BBC, de la que llegó a decirse que está copiando esas carísimas y absurdas instalaciones "multimedia" que no se usan en realidad, porque encubren un terrible "palo" en su desproporcionada inutilidad.
¡La BBC nada menos! La comparan con la BBC que vivió un escándalo porque su director se enfrentó al premier Tony Blair al descubrir las falsedades respaldadas por el gobierno laborista sobre la posesión de armas de destrucción masiva por el gobierno de Irak. Con esa BBC comprometida con la libertad y el servicio público se comparan estos. Y eso lo hace un gobierno que controla hasta tal punto su emisora de cámara, que sus empleados, hay que insistir, son capaces de retirarle el micrófono y dejar de grabar a un político electo, al portavoz de la oposición, porque tiene la osadía de referirse a un asunto prohibido por el presidente. ¿Se imaginan a los periodistas de Telemadrid quitándole el micro a Rafael Simancas? ¡Ardería Madrid!
Ni un día más podría durar en su puesto el director de semejante piltrafa de medio de comunicación pública, José Ramón Pérez Ornia, sin tener que dar explicaciones en el parlamento por su bochornoso comportamiento. Estas imágenes que ven ustedes aquí, colgadas en Internet por El Comentario TV, tendrían que ser el motivo para una comparecencia parlamentaria de Jorge Fernández León, el reponsable de la política informativa del Gobierno, y la inmediata dimisión de su director.
¡Esta atrocidad no se puede permitir en un sistema democrático¡ ¿Cómo se puede tolerar que uinos bárbaros que tienen implantado semejante régimen de terror entre sus empleados, puedan seguir ni un día más al frente de un organismo financiado con el dinero de todos? ¿Y estos caraduras organizaban campañas contra Alfrredo Urdaci? ¿Se acuerdan de la campaña que se desató aquí contra el ex director del centro territorial de RTVE, José Antonio Ovies, del que se decía que manipulaba la información y todo el mundo se rasgaba el traje? ¡y estos sivergüenzas son capaces de amordazar directamente, y a la vista de todo el mundo, ni más ni menos que al portavoz paralamentario de la oposición, elegido en las urnas por el pueblo asturiano!
¡No quedan palabras ya para describir lo que está ocurriendo en Asturias!
