La mala salud del 'rock català', de Laura Crespo en Los Blogs de La Vanguardia
Haciéndolo coincidir con el quinto aniversario de su disolución –y también con Navidad- Sopa de Cabra, el mítico grupo de rock català, ha presentado su nuevo álbum: Podré tornar enrere. Se trata de un compendio de sus éxitos cantados por varios artistas (Amaral, Pereza, Sidonie, Bunbury…) y otros dentro del eterno panorama catalán de siempre como Gossos o Lax'n'Busto. Vuelven por enésima vez a resucitar los temas que hicieron famosa a la banda de Girona, quizá con L'Empordà como tótem, tema capaz de lograr lo que muy pocos han conseguido dentro del universo en catalán: que nos sepamos la letra, o al menos, el estribillo.
Disfrazado de homenaje al guitarrista Ninyin Cardona, fallecido en 2002, este nuevo álbum de Sopa es un claro síntoma de mala salud de la música en catalán. Es triste volver a sacar otro trabajo en memoria del amigo muerto (éste es el segundo), con el añadido de que sea un refrito de canciones que tienen más de quince años a sus espaldas. Pero aún es más triste que acabe siendo el disco más destacado del año en catalán, seguro que superando en ventas a cualquier grupo o solista que cante en este idioma de 2006.
En realidad, hablar del 'rock català' y de su poca renovación desde su auge a principios de los noventa es ya un tema viejo. Que faltan ideas nuevas, grupos que aporten calidad o voces en las que fijarse parece obvio. O que se relacionen determinadas ideas políticas con determinados grupos o letras es algo que al final, es cansino y nada tiene que ver con hacer o no buena música. En fin, que personalmente hace tiempo que me aburre escuchar música en catalán, que me parece toda igual y que me resulta decepcionante que nadie logre componer algo que no suene a lo de siempre.
Es un tópico hasta comentar que el denominado 'rock català' (de hecho, de rock tiene poco) es repetitivo y basado en los mismos acordes de guitarra rasgados con un ritmo que ya nos es familiar de tan usado. Nadie arriesga, y en la radio siempre se escuchan a los mismos grupos tocando el mismo estilo. El público pide a gritos otra cosa, otro repertorio, y así lo demuestra el éxito que alcanzó el año pasado del trabajo más dance No és nou, versión de Nacho Chapado de un tema de Gossos e interpretado por Beth y los propios Gossos. Aplaudo la iniciativa de hacer un trabajo con menos guitarras y más electrónica aunque sea sólo por variar o por evolucionar un paso y dejar atrás la fórmula ultra explotada que lleva sonando desde que los que ya estamos en los treinta éramos adolescentes.
Salir de este agujero donde se atasca la música en catalán es complicado y la ley no ayuda precisamente. El artículo 26 de la ley de Política lingüística vigente obliga a toda emisora a programar nada menos que un 25% de su música en catalán, imagino que con la intención de animar a intérpretes a crear también en esta lengua. Sin embargo, el efecto es contraproducente. Que la cuarta parte de la música tenga que ser en catalán es un objetivo tan difícil de cumplir que acaba provocando que se repitan las mismas canciones una y otra vez, al mismo tiempo que el rasero de la calidad sea muy bajo, y al final sean los oyentes los que pagan las consecuencias de esta poca exigencia a la hora de emitir temas catalanes por la radio. Por citar un ejemplo del poco nivel, descubro el grupo La puerta de los sueños, que a pesar del nombre, canta en catalán canciones tan… inclasificables como Entre nosaltres o L'enèsima cançó d'amor. Son dos temas que también cantan en castellano sin ninguna repercusión, pero que traducidas se aseguran un puesto más que destacable en la radio catalana.
Últimamente parece estar también de moda entre los grupos catalanes versionar grandes temas del inglés al catalán, como el reciente Gaudeix del Silenci (Enjoy the silence, de Depeche Mode) de los WHISKYN'S o Sent amb mi (Take on me, de A-ha) de los Lexus. De nuevo, un pobre recurso, síntoma de falta de creatividad y de ser escasamente originales o, pensando peor, tener ganas de ganar una subvención de manera fácil y rápida. Aunque en esto último espero equivocarme.
Para compartir mi punto de vista, pregunté vía e-mail a los Mendetz, reciente formación barcelonesa que fue mejor maqueta de Catalunya en 2005 según la revista Mondosonoro y grupo revelación que ha despegado durante 2006 hasta llegar a dar el salto a Reino Unido, por qué dejan de lado el catalán y componen en inglés. Me contestan que están acostumbrados a la combinación inglés-música, que les gusta que sus letras "no se entiendan a la primera", aunque reconocen que en catalán sin duda hubieran tenido más facilidades. Como yo, se lamentan de lo poco que aportan la mayoría de grupos catalanes, e incluso piensan que algunos les parecen "oportunistas". A pesar de todo, los Mendetz quieren remarcar que hay excepciones, y mencionan como ejemplo a los Antònia Font, un "grupazo que incluso han salido del círculo, demostrando que lo más importante, después de todo, es la calidad musical." Porque al final de eso se trata, sea en el idioma que sea.
