Huelga y silencio en Cajastur: El deterioro democrático de Asturias tiene largo recorrido, del Editorial en El Comentario
El jueves, el diario La Nueva España daba la noticia de que el alcalde Gabino de Lorenzo y los representantes de los seis sindicatos con presencia en el Ayuntamiento de la capital del Principado, UGT, CC OO, CSI, SIPLA, SAS-USO y STAO-CISA, habían suscrito un acuerdo sobre el servicio de Bomberos que ponía fin a uno de los más duros conflictos laborales en la administración pública asturiana, que se venía arrastrando desde hace seis años, protagonizado esencialmente por el combativo sindicato CSI, Coriente Sindical de Izquierdas.
Manuel Freire, delegado sindical de CSI, hizo unas declaraciones, que publicaba ayer este diario junto con las del resto de los líderes sindicales del consistorio ovetense, en las que valoraba el difícil acuerdo que cierra una etapa de confrontación continuada: «Fue un acuerdo laborioso, no sólo por su contenido, también por los condicionantes externos, pero creo que es un acuerdo bueno, aunque no contempla todas nuestras reivindicaciones. Además hay un compromiso del equipo de gobierno que nos anima a acabar con años de enfrentamiento; al final las diferencias no eran tantas, había un enquistamiento de la situación», valoró ayer Manuel Freire, delegado sindical de CSI.
En estos momentos e desarrolla una jornada de huelga en Cajastur, que arranca a veinticuatro horas del acuerdo entre el alcalde del PP de Oviedo y el conjunto de los sindicatos municipales. Antes del inicio de esta huelga en Cajastur, se despidió al secretario general de la sección sindical de la CSI, Marco Antuña Camporro, por una decisión personal del presidente de la entidad, Manuel Menéndez, de cuyo despido no se dio cuenta prácticamente en la prensa asturiana. Tampoco las notas de prensa, ni las declaraciones públicas de los representates sindicales de la entidad han tenido reflejo en los medios de comunicación, y esta huelga va a cojer de sorpresa a unos ciudadanos a los que se ha negado su derecho a la información, por las presiones económicas de esta entidad que desarrolla costosísimas campañas de comunicación.
Menéndez no sólo es presidente de Cajastur, sino que también lo es de la poderosísima empresa HC Energía, y su fuerza en los medios está siendo en estos momentos tan desmesurada, que se puede decir que el conflicto entre los trabajadores de nuestra primera entidad de crédito y su presidente, que alcanza una concentración personal de capacidad de decisión económica difícil de evaluar, es ya uno de los problemas más serios que vive la democracia en Asturias.
El bipresidente de dos de las más importantes empresas asturianas, ostenta esta posición personal, debido en gran parte a sus méritos, pues su situación se debe en buena medida al enfrentamiento que mantuvo con Vicente Álvarez Areces, presidente a su vez de la comunidad autónoma, que durante años hizo y deshizo en la Caja a su antojo, hasta que fue desalojado de allí, mediante la aprobación de una ley, la Ley de Cajas, que permitió cesar al presidente que él había nombrado utilizando sus peones, Paulino García, para reponer en el puesto a Menéndez, devolviendo a los ciudadanos una ilusión que Menéndez ha malbaratado.
Cuando se produjo la disputa de la Ley de Cajas, la democracia estaba seriamente tocada en Asturias, tras un periodo de terrible deterioro de las instituciones, al haberse mantenido a un tránsfuga sin partido y sin grupo parlamentario, Sergio Marqués, como jefe del ejecutivo asturiano, al servicio de los intereses electorales de Areces, que se encargó personalmente de impedir la moción de censura contra su antecesor, para allanar así su propio camino hacia la presidencia, deshaciendo electoralmente al Partido Popular. Asturias ya bebía su deterioro de las fuentes del Petromocho.
Con un Principado desangrado en su credibilidad institucional hasta límites difícilmente comprensibles en un sistema de formas como el nuestro, y tras la experiencia que dejó en los protagonistas de nuestra vida pública la batalla de la Ley de Cajas, en Asturias parece haberse impuesto la paz política de los cementerios, en la que no existe la confrontación democrática entre las diversas fuerzas, sino silencios y sobreentendidos que albergan una especie de pacto no escrito, en el que cada uno tiene su territorio, controla su tajada y todos contribuyen a la putrefacción generalizada, tras haber aceptado de manera acrítica los años que llevamos deslizándonos por la pendiente, y sus jalones más deleznables, como cosas normales, como si aquí no hubiese pasado nada. ¡Cuántas comisiones de ivestigación en la Junta General cerradas en falso!
Sólo así se pueden entender silencios como los que estamos viviendo, que ofenden a cualquier mentalidad realmente democrática, pero que explican la convivencia pacífica de poderes personalistas que en su momento se enfrentaron en terribles batallas mediáticas. Hoy, las instituciones actuan en la impunidad, cada una enfeudada bajo el mando de su señor de horca y cuchillo que hace y deshace, mientras los medios de comunicación, lejos de cumplir con su misión constitucional, se convierten en grifos que administran la información en función del dinero que va llegando o que se espera, sea en forma de campañas de publicidad u otras prebendas como las licencias de televisión.
Y es que el caso tremendo de los silencios mediáticos ante el despido y la huelga de Cajastur, responde a un mal generalizado. El Presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces, tiene un gran amigo, el empresario José Antonio Hevia Corte, que metió una demanda de conciliación contra el dirigente vecinal de San Andrés de los Tacones Javier Simón, horas después de que el ayuntamiento de Gijón le adjudicase un magnífico contrato, que redondea las impresionantes subvenciones que su empresa ha recibido del Principado. Javier Simón, demandado junto con el abogado Roberto Roces, defiende a los vecinos de San Andrés contra el proyecto de ZALIA, un proyecto que se construye despojando a los vecinos de aquella parroquia de sus propiedades, mediante amenazas de expropiación que se publican en la prensa. La persecución de Roces y Simón por Hevia Corte, fue también silenciada. Simón, dirigente vecinal, es también representante del sindicato CSI, como Marco Antuña.
Todavía hoy, el Ayuntamiento de Gijón y la Delegación del Gobierno en Asturias, mantienen el procesamiento del secretario general de la CSI, José Manuel Martínez Morala, y el ex secretario Cándido González Carnero, mediante las denuncias metidas en el juzgado que maginifican unos hechos que carecen de relevancia penal, puesto que forman parte de acciones colectivas en las que sucedieron cosas que poco tienen que ver con lo que se denunció por instituciones como el ayuntamiento gijonés que mantiene en sus papeles que se produjeron daños con "explosivos", lo que hace que a Carnero y Morala se les esté aplicando la legislación antiterrorista, lo que podría dar con los huesos de estos dos sindicalistas en la cárcel. Tan sólo La Nueva España de Gijón, dentro de su estrategia de conquista informativa de la ciudad, se hizo eco de los pormenores de este conflicto, del que el resto de la sociedad asturiana apenas tiene noticia.
El silencio de los medios con la huelga de Cajastur tiene, en consecuencia, numerosos antecedentes que han ido consagrando una situación extremadamente grave, en la que confluyen poderes de gran relevancia, pero todos con un evidente trasfondo político. Cajastur no es una entidad privada. Su presidente, su Asamblea General, su Consejo de Administración, su Comisión de Control, se constituyen a partir de representantes de la comunidad autónoma y de los principales ayuntamientos asturianos. Su presidente debe y puede ser sometido a la crítica política y social, desde todos los medios, invierta lo que invierta una entidad que bebe de lo público en agitación y propaganda. La posición de Menéndez en HC Energía tiene el mismo origen
El acuerdo al que acaba de llegar Gabino de Lorenzo con los bomberos de Oviedo, es un golpe en la cara del gobierno asturiano y del gobierno municipal gijonés, ambos en coalición IU-PSOE, así como una tremenda lección para Menéndez. De Lorenzo está demostrando por primera vez y en toda su dimensión, un talante y un talento políticos fuera de lo común, con esta actuación que tiene lugar en la navidad, una época de perdón y de concordia. Pero es un gesto aislado que a él sin duda le beneficia extraordinariamente en su imagen, por puro contraste. Mientras, Izquierda Unida y el Partido Socialista se cubren de gloria procesando sindicalistas, mientras el presidente de Cajastur despide disidentes, mientras Vicente Álvarez Areces censura páginas de Internet como la nuestra y engaña a la Fiscalía para justificarse, mientras todo eso sucede, Gabino de Lorenzo aprovecha para darles a todos una impresionante lección en donde más le duele a la sociedad política, y especialmente a la izquierda gobernante, la coalición IU-PSOE, que en todo calla, otorga y coopera.
Este gesto aislado en el ayuntamiento de Oviedo no va a producir sin embargo consecuencias inmediatas para ese reciclado democrático que Asturias necesita, pues la perversa relación establecida en el Principado entre los medios de comunicación y la política, no parece encontrar un camino de salida. Sólo la conciencia cívica de la importancia que tienen las libertades y el ejercicio de los derechos constitucionales para la salud de nuestras instituciones, puede tener un efecto real sobre este tremendo estado de deterioro de la democracia en Asturias.
Nosotros, al menos, intentamos ser consecuentes con nuestro papel, en medio de este clima mafioso que degrada nuestra convivencia, que tiene mucho que ver con la corrupción generalizada de las instituciones públicas y privadas. Por eso hoy, publicamos una entrevista con Marco Antuña con la que intentamos romper, a nuestra manera, el silencio sobre el conflicto de Cajastur y sobre su despido. Es nuestro pequeño grano de arena. A nadie puede extrañar el tono clandestino y predemocrático que respira.
