La Coctelera

Caffè Reggio

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30 Diciembre 2006

El repóquer de emprendedores inmobiliarios, de A. M. Vélez, J. Orihuel y S. Saiz en Expansión

El sector inmobiliario ha copado muchas portadas este año, un ejercicio marcado por los movimientos de concentración, ante la perspectiva de que el boom de la última década comience a remitir. Pero las grandes estrellas han sido emprendedores poco conocidos hasta no hace mucho, que han irrumpido en la primera línea del negocio.

Entre ellos, destacan especialmente dos nombres: Enrique Bañuelos y Luis Manuel Portillo, presidentes de Astroc e Inmocaral, respectivamente. Pero no son los únicos.

Luis Portillo (Sevilla, 1962), prácticamente desconocido hace tres años, ya prometía cuando en el verano de 2005 se hizo con el control de Inmocaral, mediante una opa respaldada por Alicia Koplowitz y Rafael del Pino. Este año, sus golpes maestros han sido la opa sobre Colonial y la compra a Acciona del 15% de FCC, en una operación valorada en 1.534 millones de euros.

La trayectoria de Portillo ha sido fulgurante desde que, en 2003, entró en Metrovacesa para ayudar a bloquear la opa hostil de los italianos Caltagirone y Marchini. La fortuna de este empresario autodidacta se forjó en sus años al frente de la promotora ExpoAn, que heredó de su padre y que vivió su época dorada en los noventa, al calor de la Expo 92 y de la construcción de vivienda protegida en Andalucía.

Portillo creó, junto a su esposa, Zent Inversiones, que aglutinaba 36 compañías de diversos sectores. En 2005, la venta de su participación en Metrovacesa le permitió tomar el control de Inmocaral, la antigua fosforera.

En 2006, además de su reciente entrada en FCC (ha comprado a Acciona su 15% en la constructora por 1.534 millones de euros), Inmocaral ha protagonizado una opa sobre uno de los gigantes del sector, Colonial, por 3.500 millones de euros. Además, Portillo planea expandir su negocio en Francia, donde ya está presente a través de SFL (de Colonial), con la compra de otra compañía cotizada.

El valenciano Enrique Bañuelos (Sagunto, 1966) rivaliza con Portillo por el hipotético título de empresario revelación en el negocio inmobiliario. En siete meses, desde que salió a bolsa, Astroc, la compañía que preside y de la que es máximo accionista (51,5%), se ha más que multiplicado por seis.

En el último trimestre, Astroc se ha hecho con el 60% de la división de promoción de Rayet por 350 millones de euros y ha comprado Landscape por 990 millones de euros; esta semana, ha vendido un tercio de los activos de la antigua filial inmobiliaria de Sabadell a General Electric por otros 650 millones.

Esta estrategia, basada en la rápida rotación de activos, es el modus operandi de Astroc, una compañía que parece contagiada por el dinamismo de su presidente y fundador, un enamorado del arte moderno, muy celoso de su vida personal, que vive la mayor parte del año en Nueva York. Hijo de un trabajador siderúrgico, se licenció en Derecho y fundó con 18 años su primera compañía, dedicada a la comercialización de miel. Al mismo tiempo, trabajaba como abogado y consultor.

Poco después, se inició en el mercado inmobiliario, aunque también participa en el sector de la banca y en el de la energía. Bañuelos forjó su fortuna en la Comunidad Valenciana, aprovechando una normativa autonómica que permitía a cualquier persona proponer al ayuntamiento de una localidad un desarrollo urbanístico, sin necesidad de ostentar la propiedad.

Si las corporaciones municipales aceptaban la oferta, los dueños de los terrenos no podían negarse y debían sufragar los costes y pagar al agente. Bañuelos quiere apostar ahora por los aeropuertos. Astroc pretende desarrollar veinte aeródromos en España para dar servicio a los dueños de avionetas privadas.

De la mano de Bañuelos, el alcarreño Félix Abánades (Ablanque, 1943), único accionista y presidente de Rayet (aliada de Astroc, de la que posee el 5,1%, tras traspasarle parte de su promotora), es otro de los empresarios del sector que puede despedir 2006 como una sonrisa de satisfacción.

Fundada en 1989 como constructora –Abánades, que se incorporó a la firma como consultor, lleva el timón desde 1993, cuando se hizo con la empresa, que entonces estaba en quiebra, Rayet era, hasta hace poco tiempo, una desconocida fuera de su provincia de origen, Guadalajara. Pero, en un par de meses, la inmobiliaria, que cerrará 2006 con unas ventas de 310 millones, ha irrumpido en el accionariado de Antena 3 Televisión (es el segundo accionista, con el 5,6%) y de Astroc.

Ambas participaciones han supuesto una inversión conjunta de 383 millones de euros. En línea con su estrategia de diversificación, acaba de reforzar su negocio hotelero, tras comprar dos inmuebles de la antigua Landscape por 97 millones de euros.

Sus allegados definen a Abánades como un empresario sin miedo al riesgo, amante de la naturaleza y muy comprometido con los aspectos sociales –a través de la Fundación Rayet– y, en concreto, con el desarrollo socioeconómico de su región, la comarca del Alto Tajo, en Guadalajara.

Vinculado también a esta provincia, merced al proyecto de 9.000 viviendas que promovió a diez kilómetros de la capital alcarreña, junto a la estación del AVE –una ubicación no exenta de polémica–, Rafael Santamaría (Madrid, 1951) no es, precisamente, un recién llegado al sector del ladrillo. Reyal, la compañía que fundó su padre y cuyas riendas tomó tras la muerte de éste, en 1997, lleva tres décadas en el mapa inmobiliario, aunque su explosión definitiva ha llegado este año.

En lo que parece ser una constante en el sector, Reyal se ha zampado un pez grande, Urbis, tras desembolsar 3.317 millones de euros en una operación pactada con Banesto y ACS, que controlaban un 50,26% y un 24,8% de la veterana inmobiliaria. Con ello, Reyal se ha abierto paso hasta el parqué, en una estrategia similar a la de Portillo en Inmocaral: opa por el 100% y ampliación de capital para dar entrada a nuevos accionistas (entre ellos, nombres de relieve como Porcelanosa e Ibercaja) y reorganización de los activos de la sociedad familiar para aportarlos al grupo resultante.

En el caso de Reyal, esos activos están valorados en casi 2.000 millones de euros. Apasionado de la caza, Santamaría, que se graduó en Arquitectura, es vicepresidente de la Asociación de Promotores y Constructores de España (Apce) desde febrero de 2005.

El último en sumarse a este pelotón de figuras emergentes ha sido el catalán Bruno Figueras. De 51 años y padre de tres hijos, tampoco es un recién llegado. Desde 1994, está al frente de Habitat Grupo Empresarial, la promotora creada en 1953 por su padre, Josep Maria Figueras –que fue presidente de la Cámara de Comercio de Barcelona– y por Josep Suñol. Bruno Figueras, que en la actualidad se reparte con Suñol el capital de Habitat, cursó Ciencias Económicas y Empresariales en la Universidad de Barcelona y, posteriormente, hizo un MBA en la Universidad de Stanford.

Amante de la música y, en particular, del jazz, Figueras estudió también solfeo y armonía en el Conservatorio de Música de Barcelona. Desde el punto de vista institucional, es uno de los pesos pesados del sector inmobiliario catalán: ocupa la vicepresidencia de la Asociación de Promotores Constructores de Barcelona –que preside Enric Reyna– y, desde 2001, preside Construmat, uno de los grandes certámenes de Fira de Barcelona; también es miembro del consejo de administración de la entidad ferial.

Durante los últimos años, Figueras ha impulsado el crecimiento de Habitat junto con Fernando Cirera, director general. Habitat ha fichado a arquitectos de renombre para algunos de sus proyectos –como Dominique Perrault o Arata Isozaki– y ha creado una división hotelera. También ha sabido incorporar a socios a algunas de sus operaciones, como ha hecho en el parque de oficinas Distrito 38, en Barcelona.

El pasado noviembre, Habitat vendió a fondos de Caja Madrid la primera fase del complejo –todavía en construcción– por 113 millones de euros. Ahora, acaba de dar su gran salto con la compra, anteayer, de Ferrovial Inmobiliaria, una operación valorada en 2.200 millones de euros, que lleva implícito el desembarco en Habitat del grupo de la familia Del Pino, que tendrá el 20% del capital.

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