Cuando todos coinciden en la 'edad de oro' de la Bolsa para 2007 es para pensárselo dos veces, de Jesús García en El Confidencial
El optimismo se ha instalado en los mercados. No es para menos con una bolsa que ha ganado un 32% en el año, con una capitalización que suma ya un billón de euros y media docena de grandes operaciones en marcha, que se cerrarán o romperán en 2007.
BBVA hacía ayer público su informe estratégico para 2007 y rebosaba de buenas palabras, de esperanzas, al considerar que seguirá la 'edad dorada' de las Bolsas mundiales con un claro recorrido alcista.
La elevada liquidez, el dinamismo de los beneficios empresariales, las expectativas de expansión del capital riesgo y los movimientos corporativos, así como la sostenibilidad del ciclo global, dice el informe del BBVA, serán los catalizadores del entorno económico financiero de 2007. Es algo en lo que casi todos coinciden: crecimientos de beneficios de hasta el 10% en Estados Unidos y del 15% en Europa. Y sin grandes sustos.
Si todo sigue igual, lo cierto es que podemos entrar en una especie de época de 'ricitos de oro' de los mercados, aunque si planeamos algo por encima de los informes que las entidades hacen públicos podemos observar algunos asuntos a tener en cuenta a la hora de invertir, aunque sólo sea para estar prevenidos.
Es posible que la elevada liquidez persista y los beneficios empresariales, aunque los niveles de endeudamiento empresarial- la deuda suma en España también un billón de euros- empiezan a ser preocupantes sobre todo por los riesgos que conllevan en aquellos casos en los que se ha usado como garantía las propias acciones de la empresa a comprar. La fiebre del crédito y las prácticas poco ortodoxas de muchos bancos puede tener consecuencias siempre y cuando se quiebre la confianza en los mercados por cualquier asunto endógeno.
La posición de las cajas
No digamos la posición de las cajas en la bolsa española. Sus tomas de participaciones sustentan en gran parte del esqueleto de la cotización de un número de empresas españolas. El Banco de España ha alertado en varias ocasiones, pero no el aviso ya se ha convertido en una costumbre, un sonido al fondo del parqué al que nadie hace ni caso.
Por otro lado, se ha olvidado, por su escasa influencia ahora, la situación en Oriente Próximo, el programa nuclear iraní, la amenaza coreana, la actitud de los países de la OPEP respecto al dólar o algo menos apocalíptico y también preocupante como es el atorrante aplanamiento de la curva de tipos de interés a largo plazo, el famoso enigma del que tanto habló Greenspan y del que Bernanke no dice nada habitualmente, aunque lo mire de reojo.
La posibilidad de una crisis energética en Europa es otro elemento que es mejor no observar aunque ahí está Putin apretando las tuercas ahora a Bielorrusia, ayer a Ucrania y mañana no se sabe a quién. Tampoco conviene hablar demasiado del elemento terrorismo internacional.
No podemos pretender que cualquier banco de inversión o broker de banco comercial, que vive de sus clientes, haga reflexiones negro sobre blanco respecto a estos asuntos porque si no los informes estratégicos iban a parecer capítulos sobre riesgos de cualquier folleto de las últimas OPVs. Y los inversores saldrían huyendo. Tampoco sería del todo realista.
Nubarrones
Hay elementos menos prosaicos también a tener en cuenta como el momentum del mercado inmobiliario estadounidense, los nubarrones del sector manufacturero y el constructor- que suponen una enorme tajada del PIB americano- que algunos expertos- quien sabe si los menos optimistas- consideran como primeros síntomas de recesión. Lagarto, lagarto. En España tampoco podemos perder de vista la marcha de los sectores inmobiliario y constructor, aunque el ritmo de visados de casas hable de una etapa más que dorada, de auténtico platino.
También existen serias dudas sobre la evolución cercana de los tipos de interés en Estados Unidos y en Europa. No coinciden los grandes brokers en estos asuntos, porque los mensajes de los bancos centrales son preocupantes, incluso sorprendentes, sobre todo en lo que respecto al poco control de la inflación. Quizá no pierden de vista que el petróleo bordeo los 80 dólares el año pasado en algunos momentos delicados y que el cártel sigue actuando a su libre albedrío.
No se espera un ajuste brusco de los tipos de cambio, pero si se producen momentos de debilidad excesiva del dólar algunas estructuras emergentes pueden temblar. China e India siguen siendo la fábrica del mundo, pero Estados Unidos es el gran almacén donde se vende casi todo arrastrado por el motor de su consumo.
La verdad es que las bolsas han reflejado en parte el fuerte crecimiento de la economía mundial- un 5% en 2006- y la fiebre de transacciones corporativas. El afán por crecer y reproducirse está llevando también a muchas empresas constructoras, inmobiliarias o de otros sectores a actuar como auténticos fondos de capital riesgo. El fenómeno hedge funds resulta también muy saludable para los mercados, aunque el apalancamiento encadenado subyace como elemento que alerta de peligros de fondo.
En fin, que ojalá se cumplan los pronósticos de nuestros brokers, analistas y bancos, que ya saben van mucho mejor- igual que pasa con los periódicos- cuando las bolsas suben.
Con esos deseos espero que tengan un buen año 2007. Pero lo dicho cuando todos rebosan una alegría desmedida, una extraña exuberancia resulta necesario poner los pies en la tierra. Y si sube otro 32% pues eso, que no se lo pierdan.
