El misterioso caso de Natalio Grueso, el hombre que consiguió gratis el proyecto que cuesta más de cuatrocientos millones, del Editorial en El Comentario
Todos los que recuerden la secuencia que llevó de los inicios de la celebración del XXV Aniversario de la creación de los Premios Príncipe de Asturias, a la constitución, mañana 28 de diciembre, de una Fundación en la que participa el Ayuntamiento de Avilés, el Principado de Asturias y la Autoridad Portuaria Avilesina, para gestionar el llamado Centro Cultural Oscar Niemeyer, estarán o no sorprendidos ante la capacidad de hacer las cosas al margen de la ley, utilizando el engaño de la manera más descarnada, pero lo que nadie puede decir es que todas esas cosas no se hayan hecho a la vista de todo el mundo. ¡Qué no falte prepotencia de grueso calibre!
La noticia de que mañana se constituye la Fundación vino precedida por el nombramiento y actuación pública, durante todo el tiempo que se lleva hablando de este asunto, de un tal Natalio Grueso, que debe ser un señor que vale muchísimo, tanto -al menos su peso en oro-, que ha sido designado máximo responsable de un organismo que mañana adquiere rango legal como algo que existe, sin ningún tipo de prueba, un montón de meses antes de que se constituyese. ¿Cómo se puede nombrar director de un organismo que no existe a alguien que para ser director de ese organismo debe ser nombrado por el organismo inexistente? ¿Por qué tanta prisa? ¿A qué viene esta sorprendente manera de nombrar antes el director que a los patronos de la Fundación que tienen que nombrarlo? ¡Vaya papelón que harán cuando se reunan y digan: "¡nombramos director al que ya sabía todo el mundo que no íbamos a tener más cojones que nombrar!"
El pasado 3 de mayo del año en curso, La Nueva España publicaba esta noticia: Natalio Grueso, hasta ahora comisario general de los actos para el XXV Aniversario de la Fundación Príncipe de Asturias, será el director del Centro Cultural Niemeyer, según confirmaron fuentes próximas al Gobierno regional. Grueso se encargará tanto de las labores de coordinación para la ejecución del proyecto como del desarrollo de los contenidos museísticos y actividades que albergará el edificio singular diseñado por el prestigioso arquitecto brasileño, siempre según las mismas fuentes.
O sea, que hace siete meses que sabemos, por esta "filtración", que los patronos que van a ser nombrados mañana ya llevan en su agenda, como asunto más importante, el nombramiento de un director, a pesar de la existencia de un montón de leyes que regulan el acceso a la vida laboral, e incluso a la alta dirección, por parte de la administración pública. ¡Ya saben ustes que las leyes están hechas para interrumpir los elevados designios de nuestras autoridades, no para cumplirlas!
En aquella "filtración" de La Nueva España se explicaban los impresionantes méritos de un hombre tan excepcional que era capaz de conseguir que se dijese en los periódicos siete meses antes de su nombramiento, que un organismo que estaba por crear, ya tenía tomada su primera decisión. ¡Milagro! ¡Véanlo!: Con demostrada habilidad para las relaciones internacionales, Natalio Grueso fue uno de los principales impulsores del proceso de internacionalización de los premios «Príncipe de Asturias», que alcanzaron un relevante punto de inflexión con la concesión al cineasta Woody Allen y al dramaturgo Arthur Miller de los premios de las Artes y de las Letras en el año 2002. Precisamente, con motivo del cuarto de siglo de la institución que lleva el nombre del título del heredero de la Corona, Grueso fue el encargado de contactar con todos los premiados para involucrarlos en la celebración. Justamente al hilo de esas conversaciones, la Fundación encargó al arquitecto Oscar Niemeyer el diseño de un edificio que inicialmente se encargaría de albergar un Museo de los Premios Príncipe. Niemeyer afirmó que regalaría el boceto como su contribución al aniversario.
O sea, que ya sabemos que Natalio Grueso habla inglés, y fue el encargado de asegurarse de que Arthur Miller y Woody Allen vendrían a recoger sus premios Príncipe de Asturias, en caso de resultar agraciados con los mismos, tal y como se decía en esa información. No es moco de pavo, que en una comunidad tan "aldeana" como esta -en el peor sentido de la palabra- haya alguien que sea capaz de hablar en inglés con los agentes de Miller y Allen y preguntarles si sus señoritos aceptan un premio a cambio de venir a recogerlo, pero evidentemente, lo que más mérito podía tener de todas aquellas negociaciones -pues para negociar eso basta cualquiera-, siempre según lo que nos contó La Nueva España, es que Grueso consiguiese para Asturias un regalo excepcional: que Niemeyer nos regalase un proyecto de esa magnitud. El problema es que o los ciudadanos de a pie, somos muy ceporros, o ese fue un regalo muy raro, porque luego -dos meses después- nos enteramos de que una de las habilidades de Grueso era un completo fiasco, pues resultó que ese proyecto, que iba a ser gratis, cuesta dos millones y medio de euros, es decir, que Óscar Niemeyer nos regaló el proyecto de su huevo frito, gratis, a cambio de más de cuatrocientos millones de las antiguas pesetas, y todos los asturianos -y especialmente los asturianos que se molestaron en estudiar arquitectura-, están acongojados contemplando cómo se retribuyen aqui ciertos regalos, mientras nos chupamos primero el meñique, luego el anular, después el medio, el índice y por supuesto el gordo, que es el que más nos chupamos.
Véanlo, para que nadie diga que mentimos -es lo que suelen decirnos los perros que tiene Jorge en Fruela siempre que hablamos de estas cosas- en el diario El Comercio del 30 de junio del corriente: Se conocían las formas, el terreno y las intenciones para sus paredes. Sólo quedaba saber cuánto le iba a costar al Principado el Centro Oscar Niemeyer. Ayer, tras la reunión del Consejo de Gobierno, durante la que quedó aprobada la contratación del gabinete del afamado arquitecto brasileño para «la asistencia del proyecto básico y de ejecución» del Centro Cultural de Avilés, ya se pueden dar también cifras. «El presupuesto estimado para el desarrollo de la obra es de 25 millones de euros». Así lo advertía la consejera de Cultura Comunicación y Turismo, Ana Rosa Migoya. También comunicó la portavoz del Gobierno que se había aprobado «para el encargo de la ejecución del proyecto un gasto de 2.563.250 euros». Es decir, la remuneración de Niemeyer y sus ayudantes, que supone un 10% del total, mucho más de lo que cobra un arquitecto sin su currículo, un porcentaje normal en el ámbito de las grandes estrellas de la arquitectura en el que el brasileño se mueve.
Así pues, queda claro que Natalio Grueso no consiguió el proyecto gratis, sino que nos cuesta más de dos millones quinientos mil euros, y si ése era su gran mérito para que todo el mundo acepte como la cosa más natural del mundo que se le contrate a dedo como director de un organismo, antes incluso de que el organismo contratante exista, algo más habrá aquí que nos pueda explicar el motivo de tanta prisa, tanta premura, tantas decisiones tomadas de antemano, que no sea el mero hecho de que el señor Grueso sepa hablar inglés con la soltura necesaria como para negociar con los agentes de Allen y Miller que si se les da un premio vienen a recogerlo.
Puede que el señor Grueso tenga más méritos. Puede que el señor Grueso sea capaz de vender las más increibles motos, y en ese caso, habrá que reconocer que su habilidad es extrema, mayúscula, insuperable, y de eso sí hay pruebas realmente incontestables. ¡Cómo si no es posible que el señor Grueso haya concedido entrevistas a la prensa asturiana, actuando como si ya estuviese nombrado por el patronato de una Fundación que no existe, puesto que se va a crear este viernes ante notario! Vean cómo lo cuenta El Comercio: El Salón de Recepciones del Ayuntamiento de Avilés acogerá mañana viernes la constitución ante notario de la fundación que gestionará el Centro Cultural Internacional Óscar Niemeyer, y que estará integrada por el Consistorio, el Principado y la Autoridad Portuaria. «Un año después de que enseñara en mi despacho al alcalde aquella maqueta que celosamente guardábamos, se da este importante paso», anunció ayer el presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces, durante el discurso de inauguración de la réplica del puente de San Sebastián, ayer por la tarde. Tras la constitución de la fundación, que tendrá lugar apenas hora y media antes del Pleno en el que PP y ASIA demandarán que se paralice el derribo de la antigua Central Térmica de Ensidesa, sus primeros pasos consistirán «en el nombramiento de su personal directivo, entre los que estará al frente Natalio Grueso», anunció Areces acerca del ex comisario de los actos conmemorativos del vigésimo quinto aniversario de los premios Príncipe de Asturias.
¿Ven ustedes bien claro que Grueso no estaba nombrado, no? Lógicamente, Grueso no estaba nombrado, puesto que no existía el organismo que tiene que nombrarlo con "sus primeros" pasos, como dijo Areces inaugurando el puente de San Sebastián en Avilés. ¿Cuál es la razón, entonces, para que el propio señor Grueso pueda haber mentido a todos los asturianos en la prensa, diciéndonos que ya estaba nombrado si no lo estaba? ¿Por qué se le consienten estas cosas a un señor que dice que Niemeyer nos va a regalar un proyecto que luego resulta que cuesta más de cuatrocientos millones? Llovía sobre mojado: ya había engañado a todos con lo del proyecto gratis. ¡Es un fenómeno!
¿Tienen alguna duda sobre esto que estamos diciendo? No, no la tengan, ¡véanlo!, en una entrevista que le hizo La Nueva España a este señor el pasado día diez de este mismo mes, ¡véanlo en su respuesta a la pregunta que le hacía el periodista, sobre si había sido nombrado a dedo!: He sido propuesto por el Patronato de la Fundación, que legalmente tiene esa potestad y esa responsabilidad, en atención a los principios de «mérito y capacidad». He sido elegido exactamente igual que se ha nombrado al director del Museo del Prado, al del Museo Guggenheim, al director de la Ópera de Viena, o al de la Fundación de los Premios Nobel. Los cargos técnicos y de gestión tienen que estar por encima de la lucha de partidos.
Señor Fiscal: ya sabemos que anda usted muy ocupado, pero es que en El Comentario TV nos asaltan a veces ciertas dudas, que estamos seguros que comparten nuestros lectores. Si el señor Natalio Grueso dice que ha sido nombrado director de la Fundación Óscar Niemeyer por el "Patronato" de una fundación que no ha sido creada, atendiendo a los principios de "mérito y capacidad", y esa fundación se constituye dieciocho días después de que el agraciado con el contrato diga tales cosas en la prensa, ante qué nos encontramos, ¿ante una falsedad?, ¿ante una mentirijilla?, ¿ante una violación de las leyes que rigen la contratación de personal?, ¿ante una injuria colectiva al llamarnos, como siempre, imbéciles a todos?
Nosotros ya ni nos molestamos en intentar calificar los hechos, puesto que ustedes tienen las pruebas a la vista. El mérito de conseguir un proyecto gratis que cuesta más de cuatrocientos millones ni se nombra, porque salta a la vista. El engaño también, y encima con el recochineo de decirnos que que la Ópera de Viena, el Guggenheim y la Fundación Nóbel nombra a la gente así. ¡El Prado puede que sí!, pero pueden estar seguros de que ni la Ópera de Viena, ni el Guggenheim y la Fundación Nóbel -especialmente la Fundación Nóbel- nombran sus directores de esta manera.
¡Qué papanatas somos que nos comemos estos desprecios colectivos a nuestra inteligencia!
