LA NUEVA ESPAÑA ha publicado un artículo editorial que titula «El cambio ineludible en Central Lechera Asturiana» en el que expresa una opinión del editor que coincide en lo básico con la de Pedro Astals, director general del grupo lácteo contratado por la masa social para la gestión del actual modelo cooperativo, que viene siendo acusado por gran parte de los socios ganaderos de deslealtad hacia ellos en la gestión. La opinión editorial no es la de los socios de la Central y puede ser considerada como contraria al interés societario de la empresa. Boscán y Navarro consideran los editoriales periodísticos como el resultado de una superestructura editorial («El artículo editorial en la construcción de realidades», 2003). El editorial sobre Central Lechera Asturiana (Clas) es atípico por sugerir cambios de estructura jurídica del grupo y un canje de títulos sociales de Clas por acciones de Capsa que supondría la pérdida de la mayoría de control en la filial en contra del actual socio mayoritario, interfiriendo en el principio de libre empresa. Clas es una entidad privada y debe preservar su independencia como cualquiera de sus socios en Capsa. Como abogado de parte de los socios de Clas, pero en beneficio de todos, además de respetar la libertad de opinión del diario debo hacer constar la libre expresión de la discrepancia en el mismo medio, consustancial a la prensa democrática en una sociedad avanzada.
Corporación Alimentaria Peñasanta, S. A. (Capsa) es una sociedad filial de Clas creada y controlada por ésta para la realización indirecta de su objeto social, que es la transformación de leche. Las Sociedades Agrarias de Transformación (SAT) fueron creadas por el real decreto de 3 de agosto de 1981 para privatizar los Grupos Sindicales de Colonización Agraria que por su naturaleza y sus fines eran verdaderas cooperativas. No fueron convertidos en cooperativas de producción para evitar que dependiesen del Ministerio de Trabajo en lugar del de Agricultura. Pero su esencia cooperativa es la misma. En ambos casos la principal característica de la sociedad es que sus socios de capital son los productores de leche, para hacer posible un retorno cooperativo a los ganaderos como ingreso adicional al precio de la materia prima. Lo normal sería convertir Clas en una cooperativa típica y eso aumentaría la seguridad jurídica del Grupo. Pero para el cumplimiento de su objeto social Clas necesita o mantener el control de su filial industrial o dotarse de una capacidad industrial directa. En Clas además los ganaderos productores son propietarios de la marca, de valor incalculable por el fondo de comercio que representa y por ser al mismo tiempo una indicación geográfica del origen asturiano de un producto que en 2/3 procede de fuera. Capsa no puede por ello distribuir dividendos a sus restantes socios de capital en tanto no haya retribuido la marca a precios de mercado. Como acordó por unanimidad la Asamblea General Ordinaria de la SAT de 2004 debe por ello pagar o reconocer un «royalty» de mercado, que sería esencial para liquidar los excedentes. Los socios han hecho desde su fundación una aportación incalculable de valor al Grupo al no repartir beneficios y no percibir «royalties» de mercado por efecto de un contrato nulo de arrendamiento de marca. La independencia de Capsa respecto a su sociedad matriz es imposible, no sólo para Clas sino para su filial, pues conllevaría la pérdida del derecho a la licencia de marca y al suministro en exclusiva de la materia prima, que aconsejan mantener la actual mayoría de control y la unidad cooperativa del grupo, compatible con su desarrollo corporativo por economía de escala. Lactogal, como Capsa, es una sociedad anónima lusitana cuyos socios mayoritarios son cooperativas lácteas. Hoy es el primer productor ibérico de leche líquida tras la compra a Dean Foods de Leche Celta, que pudo haber sido comprada por Capsa. Se puede comprar la rama láctea de Ebro Puleva sin fusiones ni pérdida de la mayoría del control o convenir plataformas conjuntas. El número de socios activos de Clas decrece, pero su producción crece en la misma proporción: las explotaciones aumentan de tamaño como empresas en proporción inversa al número de productores.
En Clas su tamaño medio es de 300.000 litros/año (50 vacas). Tras invertir en cuota láctea, ganado de alta calidad y mecanización, 1.200 socios hoy activos proveen tanta leche como antes 10.000. La admisión de socios, hoy bloqueada, es posible y Clas debe darles formación empresarial, como hacen en Europa sus mayores productores: Arla Foods, Friesland Coberco y Campina, cooperativas entre 5 y 10 veces el grupo Clas. Dos de los cuatro mayores productores mundiales -Dairy Farmers of America y Arla Foods- son cooperativas. (Netherlands Institute for Cooperative Entrepreneurship, NICE, Universiteit Nyenrode, 2005).

El informe interno de Pedro de Silva y Álvaro Cuervo tiene aspectos positivos pero ha sido hecho público dificultando su principal conclusión: la necesidad de consenso entre los socios ganaderos de Clas para acometer un proceso de reformas que refuerce al Grupo y si ésa es su voluntad, el modelo cooperativo. Los mayores productores de leche en Europa son cooperativas. No hay nada que limite el crecimiento cooperativo. El informe contiene opiniones que siembran división, como la de la supuesta ilegalidad de los excedentes en período de liquidación de su derecho al retorno de capital, tras su jubilación como productores. La reforma de estatutos de 1994 los incorpora como una clase especial de asociados voluntarios transitorios con derechos limitados, que no son socios en plenitud de derechos. Es legítima por la libre voluntad de sus socios y al cabo de 12 años y 4 elecciones es firme por la doctrina de los actos propios y por haber caducado toda acción legal en contra. La actual mayoría de Clas es deslegitimada por el informe. La creación de Capsa (1996) fue decidida también con el voto de los excedentes. La SAT es una sociedad civil privada con derecho de libre autoconfiguración. No hay razón de orden público que impida reconocer junto a los socios a otra clase de asociados en una sociedad personalista no capitalista -como toda cooperativa-, aunque fuese deseable convertir a los excedentes en obligacionistas. El informe critica la ineficaz gestión actual de Capsa en yogures y su descenso de rentabilidad, que exigen un plan de saneamiento y reforma que debe ser decidido por los socios propietarios de Clas, que es el accionista mayoritario. En eso coinciden todos sus socios, hoy enfrentados por los gestores.