El pasado día 17, un periodista de Europa Press daba curso a una noticia que elaboró basándose en declaraciones del gente del gabinete del consejero de Hacienda Jaime Rabanal, que le aseguró que antes de Navidad estaría resuelto el concurso convocado por el gobierno en el año 2004 para la adjudjcación de las licencias de televisión local (tienen todas las noticias en la sección RTPA de Escandalera, pues la censura de prensa impide su publicación). Estamos abordando la recta final del año, ya entre Navidad y Año Nuevo y todas las personas informadas de Asturias -fundamentalmente las que usan Internet- saben lo que los periódicos callan: que el gobierno, tal y como denunció públicamente el diputado del PP Fernando Goñi, está extorsionando públicamente a las empresas periodísticas con unas licencias de televisión (la noticia que enlazamos salió en un avance y luego fue censurada). El escándalo es mayúsculo, y sin embargo, los medios de comunicación pueden conseguir minusculizarlo, porque el Principado de Asturias es hoy una comunidad extraordinariamente corrupta, en la que no parecen tener cabida las reivindicaciones democráticas más elementales.
El pasado 9 de diciembre del año 2005, poco menos de un mes antes de que culminase el plazo -25 de diciembre del 2005- otorgado por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero para resolver los concursos públicos para la adjudicación de los canales de la Televisión Digital Terrestre, terminaba el plazo para la presentación de las ofertas para el concurso convocado en Asturias por el gobierno de Vicente Álvarez Areces, que había omitido, de manera deliberada la convocatoria de los canales regionales de los que dipone, para incluir en el concurso sólo los canales locales.
En aquel momento, y a pesar de que hablamos de un personaje inefable e ilimitado, del que cabe esperar los planes más retorcidos, pocos podían sospechar el contenido de la maniobra orquestada por Areces para dilatar hasta las elecciones autonómicas la concesión de las licencias de TDT. De aquella hubo algo de ruido porque Areces hubiese decidido convocar sólo las licencias locales, omitiendo los canales regionales, lo que ponía en peligro la estabilidad legal del concurso, puesto que la ley no sólo daba un plazo que concluía en aquel año, sino que tabién hablaba de televisiones locales y regionales, lo que hacía absurda la convocatoria en solitario de las locales.
En agosto de este año, y con el concurso de las televisiones locales sin resolver tras nueve meses de plazo, el Gobierno del Principado, en una brillante jugada de tahures ventajistas -el silencio cómplice de los medios de comunicación es la ventaja- sacaba a concurso una licencia más, ésta regional, de los tres canales de los que dispone -pues sólo parece razonable reservar uno para la RTPA-, para anunciar inmediatamente que ya que sacaban una licencia más a concurso, no iban a adjudicar las que ya llevan un año pendiente de adjudicación, hasta resolver la convocatoria de la nueva. ¡Brillante! ¡No si él es un fenómeno! El problema no es él sino los que esperan por sus mercedes con la mano extendida como el célebre personaje oventense Manolo el Gitano: "anda Tini dame algo..."
Estamos hablando de unas licencias que tan sólo necesitan una evaluación profesional de la ofertas y una resolución administrativa, pero de esta manera y con una jugada tan burda, el ejecutivo regional, que lleva más de un año sin resolver un expediente administrativo que incluye las licencias de los ayuntamientos, se puede permitir el lujo de ciscarse de esta manera en la sociedad asturiana, y aquí no pasa nada, pues nadie tiene nada que decir, y si alguien lo dice, como lo dijo en una comparecencia parlamentaria el pasado día 22 el consejero Fernando Goñi, da igual, porque en este asunto, se censuran hasta los debates en los que un diputado pregunta lo que le tiene que preguntar a un consejero en una comisión parlamentaria, en la Junta General del Principado. ¿No mintieron al Fiscal del Tribunal Superior de Justicia del Princiado de Asturias, diciéndole que El Comentario TV está prohibido por una máquina y no por decisión de ellos, y el Fiscal se lo tragó?
La cuestión es que Areces podría estar desarrollando un plan para llegar hasta las elecciones con este alpiste en la mano para tener cogidos a los medios de comunicación por donde les duele, y da la impresión de que le da igual acumular año y medio en la resolución de un concurso, con tal de conseguir sus objetivos, unos objetivos que, por otra parte, hay que reconocer que está consiguiendo plenamente.
Pero haga lo que haga el gobierno con esta cuestión, aquí lo que procede es intentar explicar nuevamente la trascendencia del asunto, por razones que nuestros lectores van a entender perfectamente, pues tras los tristes avatares de la Ley de Impulso de la Televisión Digital Terrestre se oculta uno de los asuntos más importantes para el futuro de las telecomunicaciones en España, un país extraordinariamente atrasado en esta materia, por razones claramente políticas y decisiones erróneas que tienen que ver con las prácticas mafiosas de los gobernantes.
El cambio de la tecnología analógica a la digital tiene un horizonte temporal limitado al año 2010, que es el año en el que se supone que las televisiones de ámbito nacional, regional y local deben dejar de emitir mediante el sistema tradicional, para dejar libre el espacio radioeléctrico para otros usos, reservándose ciertas frecuencias para el transporte digital de señal de televisión por ondas, que son perfectamente capaces de dar curso a la demanda de canales del sector, pues por donde antes fluía la señal de una televisión, ahora fluyen cuatro, gracias a la nueva teconología. ¡El pequeño problema es que la revolución digital llega tarde a las ondas terrestres, que ya tenían que tener todos sus canales en funcionamiento hace años para que pudieran haber tenido un éxito que ya no van a tener, porque su oferta se cubrió por otro camino!
Los jueguecitos de todos los gobiernos, utilizando estos canales para controlar políticamente las emisiones, hacen que prácticamente no haya ni emisión ni demanda de emisiones en digital, puesto que la gente no compra los decodificacores y la gran mayoría de los hogares están renovando su parque de televisores, comprando LCD´s y televisores de plasma, que no llevan el decodificador incorporado. ¿Por qué? Muy sencillo. Recientemente un estudio revelaba que más del cincuenta por ciento de los hogares del centro de Asturias tienen un contrato de televisión de pago, bien sea con Telecable -la mayoría-, bien por satélite o bien por IPTV -de momento Imagenio de Telefónica-, con lo que se puede decir, sin temor alguno a equivocarse, que más de la mitad de los hogares del ocho central asturiano, tienen ya una oferta de canales de televisión, vinculada en la mayoría de los casos al ADSL, que supone incalcublables ventajas frente a la TDT en hábitos de consumo.
Mientras que la TDT lleva un retraso que en Asturias, gracias a Areces, es ya insuperable ante la llegada del apagón analógico, la llamada televisión de pago forma parte de un paquete irresistible, pues apenas cuesta un poco más que un contrato básico de ADSL, algo que en tres años, cuando llegue el famoso apagón, será ya un servicio universal, y por lo tanto, la televisión de pago también, salvada la brecha tencnológica de las zonas de "sombra" creadas por el retraso en el despliegue de las operadoras de telecomunicaciones. En esos momentos, ya nadie se interesará por las televisiones "de los gobiernos", ante el libre flujo de canales temáticos por cable, satélite e IPTV, al que hay que añadir la creciente demanda de productos audiovisuales a través de los grandes servidores web bajo demanda como YouTube, Google Video, MySpace y muchos otros, destinados a abrir un gran mercado libre del audiovisual.
Ahora mismo, ni tan siquiera la RTPA del Gobierno emite en digital -algo por lo que tampoco nadie le pregunta-, y cuando las televisiones convencionales lo hagan ya será tarde, porque la convergencia entre el ordenador y la televisión convencional va tan rápido que en el plazo de tres años las pantallas de los ordenadores y los LCD´s y plasmas caseros, ya serán lo mismo, el receptor final de un sistema multimedia de recepción, por el que llegan paquetes digitales de información, en gran medida audiovisual, que se consumirán al gusto del ciudadano y no de los gobiernos que ya no podrán imponer mecanismos de regulación como los que ahora utilizan.
Si Areces le da una licencia regional a La Nueva España, ¿qué va a hacer la Nueva España? ¿Comenzar las emisiones con una televisión pirata en analógico? No le van a dejar. ¿Comenzar sólo en digital? No la va a ver nadie. Y SIN EMBARGO NO SE ESTÁN DANDO CUENTA DE CÓMO LES ENGAÑA ESTE JUGADOR DE VENTAJA QUE SE FROTA LAS MANOS VIENDO CÓMO CENSURAN EL DEBATE PÚBLICO CREYENDO QUE VAN A ENCONTRAR UNA MINA DE ORO DONDE SÓLO TIENEN NADA.
Así pues, el gobierno de Areces puede hacer lo que le dé la gana con su concurso, que lo cierto es que la TDT es ya una tecnología secundaria, una red adicional y sin futuro en el mercado de la televisión, de traslado de señal digital, que al final servirá para llevar Internet a las aldeas actualmente incomunidas por el horrible déficit tecnológico en el desarrollo de nuestras telecomunicaciones, que padecemos por la desvergüenza de unos gobenantes que son capaces de gastarse siete mil millones anuales en montar en Asturias una televisión analógica -algo que con su jugada Areces impide hacer a los privados-, perteneciente a la prehistoria de la tecnología de transmisión del audiovisual, cuando las emisiones están llegando a los móviles, y en muchos pueblos en los que no se recibe Internet por telefonía fija, es posible ya recibirla a través del sistema GPRS de telefonía móvil.
La cuestión es que el control se les va de las manos, y sólo podemos felicitarnos por ello, pues actuaciones mafiosas como las que estamos viviendo en estos momentos, con la cooperación de unas empresas instaladas en la ignorancia, deberían llenarnos de indignación y espanto. Lo dicho, lo más gracioso de todo esto, es que cuando los empresarios de comunicación se vean con estas licencias en la mano, tras los concursos, serán muy pocos los que finalmente pongan en servicio televisiones locales y regionales en TDT, porque ya no tendrán sentido.
Hablamos de ello dentro de dos años si les apetece.

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