¿Educación de calidad para todos?, de Javier Ansorena en Expansión
Antes de la aprobación de la Ley Orgánica de la Educación (LOE), el Ministerio de Educación y Ciencia (MEC) impulsó una campaña de reflexión y debate bajo el título Una educación de calidad para todos y entre todos. El objetivo era enfrentarse a las desigualdades y exclusiones educativas, sin apartarse de una formación de calidad.
En estos momentos, con la LOE en pleno proceso de implantación, no parece que el asunto esté resuelto. Al menos así se desprende del informe de la OCDE Equidad en la educación, que pretende asistir a los países miembros en el desarrollo e implantación de políticas igualitarias en educación. España, junto a otros diez países de la OCDE, solicitó un informe exhaustivo sobre esta materia.
El estudio examina algunos de los desafíos más importantes a los que se enfrenta la igualdad de oportunidades en educación: el impacto de la inmigración; el fracaso escolar y los malos resultados en Secundaria; la descentralización de las competencias educativas y la elección de centro.
Una de las cuestiones estudiadas es la de la financiación. Además de que, en comparación con la Unión Europea, el porcentaje del PIB dedicado a educación en España ha disminuido, hay muchas diferencias entre los presupuestos regionales dedicados a este capítulo. Por ejemplo, entre Extremadura (la CCAA que más dedica a educación) y Madrid (la que menos), hay una diferencia del 3,54% del PIB. El informe de la OCDE pone en duda que estas diferencias entre regiones pueden convivir con la búsqueda de la equidad educativa a nivel nacional.
En lo que se refiere a las enseñanzas en Primaria, el informe refleja las diferencias en el rendimiento escolar en función del porcentaje de alumnos que han repetido algún curso hasta los doce años: por ejemplo, asciende hasta un 21% en Baleares, mientras que es mucho más bajo en CCAA como Navarra (9,5%) o Cataluña (8,2%).
Este problema se repite en Secundaria. Uno de los mayores problemas de la educación española, como destacó el informe PISA, es el fracaso escolar en Secundaria, donde más de uno de cada cuatro alumnos no consigue acabar este periodo formativo. El problema es que esta deficiencia se dispara en algunas CCAA: Murcia (32,2%), Extremadura (33,2%), Canarias (35,8%), Baleares (32,8%) y Valencia (31%) son los casos más claros. Según el informe, la razón está, en muchos casos, en la desventaja con la que algunas minorías de alumnos llegan a la ESO.
La exigencia en Primaria es a veces muy baja, con lo que la transición a Secundaria –donde se hace mayor hincapié en las tareas escolares, con profesores en cada materia y mayor exigencia de trabajo en casa y de responsabilidad personal en el estudio– supone un gran esfuerzo. “Los niños de estratos socioeconómicos bajos y algunas minorías son más propensos a sufrir tensiones en este periodo y a abandonar los estudios”, asegura el informe.
Inmigrantes
Otro punto conflictivo está en el tratamiento de los inmigrantes. A pesar de los esfuerzos realizados, explica el informe, España todavía tiene muchas tareas pendientes en la escolarización de este colectivo. En primer lugar, los profesores no están bien preparados para ello. En segundo lugar, no se tienen en cuenta algunas diferencias significativas entre grupos de inmigrantes a la hora de integrarlos. Por ejemplo, las dificultades que experimenta un estudiante asiático para aprender español son superiores a las de un rumano. Sin embargo, normalmente, se les trata simplemente como “no hispanoparlantes”.
Por último, tampoco se tienen en cuenta la experiencia escolar de los recién llegados. En el caso de los ecuatorianos, indica el estudio, su escolarización es inferior a la de otros grupos de inmigrantes, pero no se les trata de forma diferente.
A pesar de estos defectos, el informe reconoce el esfuerzo realizado por España en las últimas décadas en materia de equidad y celebra el compromiso de la LOE por procurar una educación “de calidad para todos”. Lo que no puede analizar la OCDE es si el compromiso acabará en realidad.
