Mezquitas, con reciprocidad, de Luis María Anson en El Mundo
CANELA FINA
Los cristianos somos hermanos de los islamistas pero no primos. A mí me parece muy bien que el dictador de Arabia Saudí haya decidido construir en Córdoba una mezquita tan grandiosa que se convierta en la Meca de Occidente. Me impresionan los filósofos árabes, disfruto con sus poetas y me gustan las bayaderas y la danza del vientre de las huríes del profeta, con sus ojos verdes becquerianos. Una mezquita es un templo para la espiritualidad y la meditación. Bienvenida sea.
Pero, coño, no hagamos el primo. Hay que exigir al sátrapa de Arabia Saudí, reciprocidad. Si quiere mezquitas en España, y ya ha construido algunas, deberá autorizar templos católicos, protestantes o evangelistas en su país. Los franciscanos españoles tienen derecho a edificar una iglesia en Riad y lo mismo nuestros testigos de Jehová o nuestros luteranos. A los judíos españoles les asiste también el derecho de levantar una sinagoga en la capital saudí y a nuestros budistas una airosa pagoda.
¿En qué cree que consiste la Alianza de Civilizaciones nuestro presidente sonrisas, don José Luis Rodríguez Zapatero? ¿En caer de hinojos ante los islamistas, arriando los pantalones y mostrando la popa para facilitar el trato? Entre estados serios, la reciprocidad se impone. ¿Quiere usted, señor dictador de Arabia, una mezquita en Córdoba? Pues autorice que los neocatecumenales de Kiko Argüello o los jesuitas de la nueva teología financien y construyan sus templos en la ciudad que elijan de su tiranizado reino.
Conviene añadir que no se conocen templos cristianos dedicados a reclutar terroristas, dándoles soporte y financiación. La inmensa mayoría de las mezquitas son ejemplares y en ellas se imparte la admirable y espiritualizada doctrina coránica. Es un hecho que algunas mezquitas de Inglaterra, Francia, Italia y España, por citar las naciones próximas, se dedican al proselitismo de terroristas y a la predicación de la violencia. Eso lo denunció en su día, con valor y lucidez, José Antonio Alonso y lo han puesto en evidencia con datos incontestables las autoridades inglesas, francesas e italianas. No cabrían en un ejemplar de este periódico las denuncias comprobadas que se han efectuado. Alarma que el emir Al Qasimi, que financió la construcción de la inquietante mezquita de Granada, pretenda construir ahora varios templos, algunos complejos religiosos y culturales y una réplica de la mezquita omeya de Córdoba.
Hermanos, sí, de los islamistas. Pero no primos. Que se vaya Zapatero con el cuento de su Alianza de Civilizaciones a otra parte si no exige a las naciones islámicas reciprocidad a la construcción de mezquitas. Entonces, bien aconsejado por Gamoneda, podrá nuestro presidente leer tranquilo y entre sonrisas, claro, El collar de la paloma, con el sugerente prólogo de Ortega y la versión castellana de García Gómez, los zéjeles y moaxajas de Ben Quzman o Menos rosas, el libro de Mahmud Darwish, uno de los poetas árabes contemporáneos más sugerentes e inspirados. A lo mejor aprenderá Zapatero que la Alianza de Civilizaciones será viable cuando los poetas de uno y otro lado se den la mano por debajo de las puentes cerrados a cal y canto por los políticos.
Luis María Anson es miembro de la Real Academia Española.
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