Los neandertales han desempeñado un importante papel en el escenario de la evolución humana. Desde el descubrimiento, a finales del siglo XIX de los primeros restos, han supuesto un desafío para los científicos. Reconocer que eran una especie distinta a la nuestra, eliminar prejuicios y dotarlos de capacidad cultural, social y tecnológica ha sido el objetivo de varios investigadores. Sin lugar a dudas, el aspecto que suscita mayor interés es su extinción: cuándo y por qué desaparecieron del panorama europeo. Las hipótesis son diversas, desde ecológicas hasta culturales, pero el debate sigue abierto. Afortunadamente, cada día surgen más datos que ayudan a esclarecer el fin de esta especie.
En este sentido, la península Ibérica tiene mucho que decir, ya que los últimos neandertales vivieron en ella. Recientemente se ha publicado un estudio que demuestra la existencia de campamentos en la Cueva de Gorham (Gibraltar) hace 28.000 años pudiendo extenderse en el tiempo hasta hace 23.000 años. La pervivencia de los neandertales en Gibraltar se debió a que el sur de la Península fue un refugio ecológico. En Europa, el ambiente sufría fluctuaciones climáticas frías mientras que en la Península eran más suaves. El paisaje ibérico se caracterizó por bosques que funcionaron como refugio de especies animales y vegetales.
El conocimiento adquirido sobre los neandertales de Gibraltar y los de otros yacimientos ibéricos (Abric Romaní, L´Arbreda, Roca dels Bous, en Catalunya; El Esquilleu, en Cantabria; Fuentes de San Cristóbal, en Aragón, entre otros) indica que tenían una fuerte organización social, que ocupaban el territorio explotando todos los recursos disponibles y que dominaban la tecnología del fuego. Los neandertales usaban el fuego para transformar alimentos y materias primas, para producir luz y calor y, además, para defenderse. Sabemos que eran hábiles cazadores que podían utilizar técnicas, como el ahumado, para conservar la carne. El Abric Romaní (Capellades, Barcelona) demuestra que los neandertales organizaban su espacio doméstico, hecho que hasta hace poco estaba sólo relacionado con los humanos modernos. En esta organización espacial, el fuego era el centro social. En torno a él elaboraban herramientas de piedra y madera, procesaban animales y los consumían y transmitían sus conocimientos a los más jóvenes.
El debate de los últimos años en torno a los neandertales apunta a que tenían una estructura social, económica y cultural equiparable a la de los humanos modernos. El yacimiento de Gibraltar demuestra, además, que se adaptaron a los cambios ambientales y habitaron en el sur de la península Ibérica durante mucho más tiempo. Hoy sabemos sobre ellos más que nunca aunque su extinción sigue siendo una incógnita.
ETHEL ALLUÉ E ISABEL CÁCERES, investigadoras del Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social.

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