La sociedad cooperativa Clas y su participada en un 56,39%, Corporación Alimentaria Peñasanta (Capsa), se encuentran en un punto de inflexión. Un informe independiente, encargado por la presidencia común de ambas sociedades, pone de manifiesto el desfase que existe entre su estructura accionarial y su posición competitiva en el ámbito del negocio lácteo.

El estudio, elaborado por el economista Álvaro Cuervo y el abogado Pedro Silva, y al que ha tenido acceso EXPANSIÓN, concluye que “la situación de Clas y Capsa tendrá consecuencias graves no sólo para estas empresas, sino para todo el sector agrario de Asturias y, por extensión, para la economía del conjunto regional de no mediar actuaciones urgentes”.

La estructura corporativa de Clas es uno de los puntos críticos. Es una sociedad agraria de transformación que presta servicios a 8.000 socios ganaderos. Actualmente, existe un desequilibrio entre socios activos y pasivos en una proporción de seis pasivos frente a uno activo, organización que lastra el crecimiento de la compañía. El informe propone un cambio en la estructura societaria con el objetivo de mantener la competitividad en el mercado.

Una de las opciones que se plantea es la conversión de la empresa en una sociedad mercantil. Otro de los aspectos sobre los que alerta este informe es la relación empresarial entre Clas y Capsa, la compañía líder en el sector lácteo español, con una cuota del 17%. Entre las recomendaciones, destaca la separación de cargos comunes entre ambas empresas, ya que, actualmente, el director de Clas, Pedro Astals, es, a su vez, consejero delegado de Capsa. De hecho, Astals, desde su llegada a la cooperativa en 1993, es uno de los promotores de una reorganización de ambas compañías.

Viabilidad económica

En el informe, que se presentó a la junta rectora de la cooperativa el pasado octubre, se advierte de la importancia de los cambios en la estructura organizativa de ambas compañías para evitar “la caída de la rentabilidad y la propia viabilidad económica de la empresa”. En 2005, el beneficio de explotación de Capsa (propietaria de las marcas Central Lechera Asturiana, Ato y Larsa) fue de un 2,52%, frente al 5,06% de 2002, mientras que el beneficio neto representó el 2,24% de las ventas, frente al 3,76% de tres años antes. Las ganancias del ejercicio ascendieron a 2,8 millones de euros.

Para los expertos, estas magnitudes se pueden enderezar con una regulación societaria de Clas, acorde con el mercado, y una redefinición de las líneas de negocio de Capsa, lo que incluye una reducción de costes y una apuesta por la innovación.

Las conclusiones del informe no son vinculantes para la junta rectora de la cooperativa. Por el momento, el órgano directivo no se ha pronunciado. La próxima junta ordinaria está prevista para marzo o abril.