Más de medio millón de extranjeros están ‘atrapados’ en la ilegalidad, de M.Tejo en Expansión
Viven entre dos mundos: en uno, se visten con casco y mono para ir a trabajar, ofrecen sus servicios en el ámbito doméstico o participan en las campañas de recolección organizadas en España.
En el otro, simplemente no existen. Se trata de los cerca de medio millón de trabajadores extranjeros que forman parte de la bolsa de empleo sumergido de España: trabajan, perciben un salario, aunque de espaldas a la Seguridad Social.
La cifra parte del número de inmigrantes que, según la Asociación Profesional de Abogados de Extranjería de Madrid (APAEM), el próximo enero estarán en condiciones de cumplir los tres años de residencia ininterrumpida en España, uno de los requisitos para acogerse al arraigo social: el único medio que actualmente existe para que un indocumentado pueda regularizarse. Así, cerca de “600.000” sin papeles dejarán de serlo en 2007. Su único y gran problema será demostrar esta estancia. Además, deberán contar con un contrato laboral de al menos un año.
El proceso de normalización de trabajadores, entre enero y mayo de 2005, permitió a casi 700.000 inmigrantes regularizar su situación en España, aunque, según los datos de Trabajo, cerca de 200.000 solicitudes no obtuvieron el sello de legalidad.
El problema: esta cifra no tiene en cuenta la proporción de población extranjera que, residiendo de forma ilegal, ni siquiera optó por intentar regularizar su situación. “El miedo y el desconocimiento” paralizaron a una parte de los extranjeros, señalaron a este periódico las mismas fuentes. Así, la APAEM eleva a “400.000” los inmigrantes que quedaron al otro lado del muro: por incumplir el requisito de estar empadronados antes del 8 de agosto de 2004, o por desatender el denominado efecto llamada del Ejecutivo socialista.
A este grupo se añaden los que han llegado a España tras el 7 de mayo de 2005, entre otros, los inmigrantes “inexpulsables” – “vienen sin pasaporte y no se les puede repatriar”– y los “subsaharianos”, con lo que el colectivo total asciende a los citados “600.000”.
El problema del campo
“Como es lógico, estas personas están trabajando, aunque sea de forma irregular, porque tienen que subsistir”. Se trata –“casi en un 50%” de los casos– de empleados en el servicio doméstico y, secundariamente, en la construcción. Según Red Acoge, asociación que vela por la empleabilidad de los extranjeros, “la agricultura” es el otro sector estrella que absorbe indocumentados.
En este sentido, desde COAG –primera organización agraria de España– señalan que “el proceso de regularización atrajo al sector a 80.000 empleados, pero no fueron suficientes”.
Ahora, el único modo de que un ilegal se incorpore al mercado laboral es que la parte contratante solicite una oferta nominativa ante la Administración pública y que el extranjero regrese a su país de origen para entregar una solicitud de visado. El proceso dura entre 8 y 10 meses, de ahí que reclamen un “método más eficaz para cubrir las necesidades reales de mano de obra”.
El responsable del área de inmigración en el Colegio de Abogados, Marcelo del Grano, apunta a que “en la práctica, es imposible canalizar el flujo inmigratorio [de ilegales]: los procesos no responden al dinamismo del mercado laboral”.
