La biología burla, más veces de lo que creemos, la arrogancia del poder y, especialmente, del poder más corrupto y absoluto. Yno lo digo solamente por la reciente muerte de Pinochet o el final de Castro. Lo pienso a la luz de un dato que Tomás Alcoverro consignaba en su crónica de ayer sobre las peculiares elecciones municipales en Irán: "Al menos la mitad del electorado iraní está formado por jóvenes de menos de 25 años, nacidos tras el establecimiento en 1979 del régimen islámico". El dictado ultraconservador del presidente Ahmadineyad se ha visto cuestionado por el avance del moderado y pragmático Rafsanyani. Los moderados y también los reformistas del ex presidente Jatami asumen un nuevo protagonismo que, como es lógico, es observado con interés por Occidente. Aunque nada cambia en la férrea estructura del régimen teocrático y totalitario de Teherán, es significativo que los más duros sufran un rechazo popular. No hay que confiarse, pero ciertas capas de la juventud iraní, con un nivel de vida superior al de sus coetáneos en otras zonas de Oriente Próximo, no estiman como muy deseable instalarse en un nuevo clima belicista ni inmolarse a mayor gloria de Dios.
El país de los antiguos persas, que escapó de la dictadura del sha mediante la dictadura de los ayatolás, cuenta hoy con unas emergentes clases ilustradas que parecen distanciarse de la política reaccionaria y populista de Ahmadineyad. No hace muchas semanas, los estudiantes universitarios lanzaron consignas contra el presidente. ¿Estamos ante el comienzo de algo importante o se trata de síntomas aislados de malestar? Los jóvenes fueron decisivos para el triunfo de la revolución islámica dirigida por Jomeiny. Ellos dieron fuerza a los clérigos chiíes de igual modo que hoy, por ejemplo en Palestina, los jóvenes son manipulados por una organización como Hamas. El recurso a los jóvenes es algo consubstancial a cualquier revuelta o revolución, más allá de su color y de su contexto. A los jóvenes apelaban los bolcheviques y el fascismo italiano, joven era la estética de los nazis, de los libertarios, de los falangistas y del partido Estat Català. Todas las ideologías buscan el sacrificio de la juventud para presentarse como lo nuevo.Luego, cuando las revoluciones terminan en pesadilla o en esclerosis, es también una parte de los jóvenes la que marca caminos nuevos. El franquismo era de difícil continuidad cuando apareció una juventud que había crecido con nuevas referencias, que desconocía los himnos militares y que bailaba canciones en inglés.
Las luces persas son de color muy diverso. Junto a la obsesión oficial por tensar la cuerda, la gente parece preferir hoy la vida.

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