TERRORISMO Y CONFLICTO EN ORIENTE PRÓXIMO
La Administración de Bush y, sobre todo, la élite neocon acaban de ver cómo la vieja guardia política estadounidense ha vapuleado con el informe Baker-Hamilton su estrategia en Irak y les ha urgido a dar un golpe de timón político, militar y diplomático para poner fin al "deslizamiento hacia el caos" de Irak.
Pero no solo EEUU debe cambiar su estrategia iraquí. La Unión Europea y sus estados miembro deberían replantearse el enfoque que hasta ahora han mantenido respecto a esa tragedia. Europa ha adoptado una diplomacia tibia que mira hacia otro lado ante las carnicerías diarias de iraquís, los asesinatos de intelectuales, el enfrentamiento civil, los escuadrones de la muerte... en definitiva, ante una tragedia con masacres de población como las de la guerra de Bosnia Herzegovina.
Por eso llama la atención que la UE no se haya involucrado en la resolución de este conflicto tan activamente como ha hecho en otras crisis internacionales de los últimos meses. Véanse los ejemplos de compromisos adoptados en las negociaciones por el programa nuclear de Irán o en el enfrentamiento bélico entre Hizbulá e Israel.
ANTE LA tragedia iraquí, las diplomacias europeas han optado por un silencio sospechoso. La ausencia de reacciones políticas ante las masacres que cada día asuelan ese territorio lleva a pensar que la UE aplica al conflicto iraquí esta lógica: "Ya le dijimos a EEUU que no ocupara Irak. No nos hizo caso. Ahora, que se apañe".
Europa parece aplicar la idea de que Irak es otro Vietnam que va a castigar a una Administración Bush prepotente y unilateralista. Sin embargo, la amenaza que anida en el avispero iraquí obliga a avisar de que Irak no es solo un Vietnam para EEUU, sino que puede acabar siéndolo, sobre todo, para los estados europeos. No hay que olvidar que en la lógica y la literatura yihadista, los atentados de Madrid en 2004 y de Londres en 2005 fueron la réplica en Europa de la lucha de resistencia por Irak.
La UE parece haber soslayado que en el campo de batalla iraquí está en juego su propia seguridad, pues es muy probable que Irak se convierta en un Estado fallido, desgarrado por la guerra civil entre su- nís y chiís, víctima de las injerencias de Irán, Siria, Turquía y Arabia Saudí y con zonas de su territorio convertidas en santuario terrorista.
En las últimas semanas, grupos afines a Al Qaeda en las provincias de mayoría suní proclamaron la creación del Estado Islámico de Irak en la provincia suní de Al Anbar. Aunque se trata de una proclama propagandística, lo que es cierto es que las fuerzas de EEUU han reconocido ya que son incapaces de controlar esa provincia, que representa casi un tercio del territorio iraquí.
No solo en muchas de las principales ciudades de esa región los ejércitos estadounidense e iraquí son incapaces de salir de sus acuartelamientos, sino que en algunas los miembros de Al Qaeda y los insurgentes sunís han llegado a desfilar por las calles. El 9 de diciembre, varios insurgentes fueron fotografiados mientras patrullaban en Ramadi. Además, el emirato islámico iraquí ha exhortado a las facciones insurgentes a que se sumen a ese proyecto del ente terrorista.
Así las cosas, mientras Europa mira hacia otra parte y algunos hasta se regocijan del fracaso estadounidense, el peligro de un protoestado terrorista en Irak toma cuerpo. Si EEUU se ve obligado a batirse en retirada y abandonar Irak, el resultado será que, en una parte del país, extremistas de Al Qaeda dispondrán de un santuario terrorista. Eso invalidaría uno de los pocos éxitos cosechados en la lucha contra el terrorismo, que fue privar a Al Qaeda de su refugio en Afganistán.
Europa tendría entonces, mucho más cerca de lo que estaba Afganistán, un territorio en el que los terroristas podrían establecer campos de entrenamiento, atraer voluntarios yihadistas, preparar atentados y desestabilizar aún más la región más volátil del planeta.
LA MITAD DE ese camino ya se ha hecho. Las redes de radicales en Europa han forjado tramas de reclutamiento y de financiación con la yihad en Irak como principal leitmotiv. Una retirada de EEUU sería interpretada por ellos como una victoria que les incitaría a ampliar su guerra contra Occidente. En uno de sus comunicados, el emirato islámico de Irak aseguraba que su objetivo es unir bajo un califato "a los musulmanes desde España hasta China". Es decir, que el Vietnam iraquí tiene al Estado español en su agenda.
Y eso en un contexto donde se cuentan por centenares los musulmanes europeos y magrebís que han ido y van a Irak a combatir a las fuerzas invasoras --nueve franceses han sido arrestados recientemente en El Cairo cuando preten- dían hacerlo-- y en que las imágenes de masacres en Bagdad o Faluya se cuelan en hogares de musulmanes de Milán, París o Barcelona.
Las fuerzas de seguridad de varios países, entre ellos España, han avisado ya de que la gran amenaza es el regreso a Europa de aquellos jóvenes fanatizados que acudieron como voluntarios a Irak y que pueden regresar con una ingente experiencia terrorista. Así las cosas, la UE cometería una grave irresponsabilidad si persistiera en el error de pensar que el conflicto iraquí es solo un problema de EEUU.
Investigador del yihadismo global.

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