EL VOYEUR
Estoy preparado anímicamente para que la publicidad navideña intente convencerme de que voy a follar mucho, variado y bien, si me impregno a precio módico de su milagrosos e irresistibles perfumes, aunque la abrasiva oferta del anónimo y desaparecido putón encuerado y motorizado de Jacks siga siendo irremplazable, por muchas glamourosas Kate Moss, Charlize Theron, Nicole Kidman, Inés Sastre, Catherine Zeta-Jones, Gwynett Paltrow, Liv Tyler etcétera, que pretendan vendernos la erótica historia. Pero existe una publicidad tan osada que me deja estupefacto, sin capacidad de reacción, no dando crédito al delirio de lo que veo y escucho, planteándome qué tipo de desastres pastilleros han padecido las neuronas de sus inventores.
Por ejemplo: un spot en el que el atlético y acorralado Charlton Heston de El planeta de los simios le pregunta a un simio por la compañía telefónica a la que está abonado y, evidentemente, el zafio y descerebrado mono no utiliza Telefónica. Y entiendo que puedas desacreditar a tus competidores, pero no hasta extremos tan salvajes. Supone una ofensa hacia la inteligencia del cualquier comprador, incluidos los más limitados cerebralmente.También flipo con otra promoción en la que muestran espeluznantes imágenes bélicas, mientras que una voz fiera nos aconseja que si que queremos conocer la pasión de la guerra nos compremos ese lúdico y educativo juego de Nintendo, dando por supuesto que todos los espectadores somos sádicos o psicópatas.
La asustada higiene mental me prohibe seguir castigándome con la tele hasta que el apasionante mensaje navideño de su graciosa Majestad y la nunca repetitiva proyección del hiperrealista caramelo de Frank Capra ¡Que bello es vivir! justifiquen volver a encenderla.
¿Y cómo entretener la espera? Siguiendo el impagable consejo de amigos que saben mucho de buen cine y me han descubierto en DVD una serie genial titulada Deadwood.
Estoy acabando la primera temporada y mi fascinación es absoluta. Sólo meconsuela saber que todavía me queda la segunda, cantidad de horas degustando ese opio de primera calidad. Personajes, diálogos, situaciones, atmósfera y ambientación llevan el sello de las grandes películas, poseen un talento, una personalidad, una violencia y una complejidad que es casi imposible encontrar en el cine actual. El escenario es un volcánico pueblo del Oeste en plena fiebre del oro por el que pasean su fatalismo y su desdicha gente mítica como Wild Bill Hickock y su borracha amiga Calamity Jane. Ignoro si esta formidable serie se ha exhibido en alguna cadena española. Es el último tesoro que he encontrado. En versión original y con subtítulos.
© Mundinteractivos, S.A.

Boyerito, hijo, que plastita eres. No te da pena escribir siempre el mismo articulo?
Hola Carlos:
En España puedes seguirla a traves del canal de pago Fox (está en casi todas las plataformas de TV). En breve estrenarán la 3ª (y puede que última temporada).
Saludos