La desautorización a Batasuna, de Florencio Domínguez en La Vanguardia
Análisis
La crisis del proceso de diálogo con ETA fue provocada por la organización terrorista al rechazar un preacuerdo alcanzado por Batasuna con el PSE y el PNV el pasado mes de octubre. La banda desautorizó a la dirección de Batasuna y asumió un nuevo protagonismo político en detrimento del partido político ilegalizado que lidera Arnaldo Otegi. Aunque la insatisfacción de ETA con la forma en que se estaban desarrollando los acontecimientos se remonta prácticamente a finales de mayo, la agudización de la crisis se produjo a finales de octubre y de ahí nació el ultimátum implícito dado por la banda terrorista y que concluía hoy.
El PSE, Batasuna y el PNV, que habían estado manteniendo reuniones a tres bandas después del verano en la sede de los Jesuitas de Loyola, llegaron a principios de octubre a un preacuerdo cuyo contenido no se ha conocido con exactitud, pero que incluía referencias a la autodeterminación y a Navarra, según indicaron fuentes conocedoras de las conversaciones.
El presidente del PNV, Josu Jon Imaz, dio algunas pistas sobre lo que se había avanzado en esas conversaciones. El pasado 19 de noviembre, al reinaugurar el batzoki de Matiko, afirmó que los avances para constituir un foro multipartito en los últimos meses habían sido "sustanciales", aunque "la mayor parte no haya salido a la luz". Así es, en efecto. No se conoce el detalle exacto de lo que se había negociado hasta principios de octubre y sobre lo que había un alto grado de acercamiento.
El diario Deia,en su edición del 5 de diciembre, publicó una información en la que se hacía eco de esas conversaciones asegurando que "los partidos vascos rozaron un acuerdo conjunto en octubre". El periódico vizcaíno sostenía que "nunca, según coinciden varios conocedores del asunto, se había estado tan cerca de lograr un acuerdo tan trascendental" que incluía "importantes puntos en común en asuntos tan relevantes, entre otros, como el derecho a decidir de los vascos y la territorialidad". A mediados de octubre, en medios próximos al Gobierno se respiraba un clima de optimismo, hasta el punto de que se llegó a filtrar que se esperaba una nueva declaración de la banda terrorista anunciando que la tregua era irreversible. Pero ocurrió lo contrario.
Las fuentes consultadas indican que había un preacuerdo entre los tres partidos, pero que Batasuna tuvo que someter a consulta de ETA los términos de lo acordado. Y con posterioridad a esta consulta la banda terrorista comenzó a hacer movimientos que revelan que no estaba conforme con el texto al que los negociadores de Batasuna habían dado su visto bueno inicial. ETA, según esas fuentes, exigió a los socialistas que concretaran con fechas precisas el momento en que podría realizarse la consulta de autodeterminación o la vinculación de Navarra al País Vasco.
En ese contexto de exigencia etarra se produjeron hechos como el robo de armas en Francia, el 22 de octubre, que constituye una ruptura formal en toda regla de las condiciones de la tregua. También en las mismas fechas se elaboró el Zutabe 111 cuyos primeros y más importantes contenidos fueron dados a conocer el 4 de noviembre. Ese documento conlleva una desautorización abierta a la dirección de Batasuna y una recuperación del protagonismo político y negociador por parte de ETA a costa de Arnaldo Otegi y sus compañeros.
El que fue eurodiputado de HB Txema Montero, en una entrevista publicada por El Diario Vasco el pasado día 11, expresaba esa misma idea de forma gráfica al señalar que "el recreo que dio ETA a sus representantes políticos se acabó y vuelve a lo ya conocido. Les ha dado dos palmadas secas y contundentes, que fueron el acto de Aritxulegi y luego el robo de las pistolas. Quizás porque consideran que no se ganan por sí mismos las alubias políticas, quizás porque la dinámica que se estaba generando en la segunda mesa política de compromiso cada vez más próximo estaba llegando a un punto de difícil retorno para ETA". Añadía Montero que "ese compromiso, esa complicidad, ese dejarse pelos en la gatera, estaba llevando a ETA a una situación en la que lo siguiente ya no lo podían controlar".
El Zutabe,además, incluía la referencia a una fecha tope de final incierto, tal y como publicó el diario Berria:"En lo que se refiere al ámbito de negociación entre los partidos vascos, ´ETA insiste en que este otoño habrá que dar pasos evidentes para encauzar el proceso democrático´. Por ello habrá que conseguir ´los acuerdos necesarios´ de cara a la superación del conflicto. ´Si eso no fuera así, el proceso podría romperse´", afirmaba el rotativo en euskera.
Después del tirón de orejas dado por ETA a Batasuna, los dirigentes de este partido han estado durante el último mes dando mensajes alarmantes que parecían elaborados para adoctrinar a sus seguidores de la posibilidad de una ruptura de la tregua. Se trataba de presentar al Gobierno y al PNV como responsables de una situación encallada y aparentemente abocada al fracaso.
Este es el sentido de declaraciones como las formuladas el pasado día 5, por Arnaldo Otegi y Joseba Permach al señalar que el proceso era "inviable en estas condiciones"; Juan María Olano, dirigente de Askatasuna, declaraba el día 12 que estaba "a punto de naufragar", el proceso mientras que Pernando Barrena, dos días más tarde, aseguraba que "la realidad de estos ocho meses indica que en estas condiciones el proceso político no es viable porque el Partido Socialista lo ha llevado a una vía muerta".
