La Coctelera

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21 Diciembre 2006

El pelotazo del estadio Manzanares en el alero, de las pesquisas de Marcello en Estrella Digital

Se entiende que Enrique Cerezo esté de los nervios, porque ve que pasa el tiempo y que el pelotazo de la recalificación del Estadio Manzanares está cada vez más difícil a pesar de sus esfuerzos y contactos con los políticos con toda clase de tonalidades, suave para persuadir, borde para casi amenazar y obsequioso para conquistar. Pero lo cierto es que tanto en las sedes centrales del PP como del PSOE se está llegando a la conclusión de que, en vísperas electorales autonómicas y municipales, es mejor no hacer mudanzas —como decía el santo— y menos aún recalificaciones, y si no que se lo pregunten ahora al Pocero, a Matas o al alcalde de Ciempozuelos, porque lo del Atlético de Madrid sería un escándalo morrocotudo, dado que los únicos beneficiarios de semejante operación no iban a ser otros que los hijos de Jesús Gil. Una familia que ha dejado Marbella en los huesos, y que ahora pretende que el PP de Madrid, es decir, la Comunidad y Alcaldía, le hagan un gigantesco regalo para sus bolsillos, intermediarios y constructores que ya están al acecho porque daban por hecho una operación en la que el segundo beneficiario no iba a ser otro que Cerezo, que es el que pone la cara negociadora como presidente del club y para tapar a los Gil, aunque el control de la entidad la tiene Miguel Ángel Gil Marín, cuyo currículo judicial no es precisamente impecable.

O sea que se está cociendo un titular que dice así: el PP de Madrid recalifica el estadio del Manzanares en beneficio de la familia de Jesús Gil y de su socio Cerezo. Y además con el regalo, cese o préstamo del estadio de La Peineta por la cara y con unos niveles de edificabilidad asombrosos para el solar del estadio, como los que piden o exigen los mencionados promotores, lo que les garantizaría a todos ellos un gigantesco pelotazo para vender pisos a granel ni más ni menos que al borde mismo de la espectacular M-30 que está construyendo Gallardón.

Nada que ver con lo de la Ciudad Deportiva del Real Madrid, ni en edificabilidad ni en el objetivo social de la operación, porque la del club blanco fue a parar a los socios y al club y no al bolsillo de sus dirigentes o propietarios, como es el caso del Atlético, aunque se sabe que más de uno también sacó tajada en ese asunto. Similar sería si la familia Gil y Cerezo devolvieran la propiedad del club a los socios, que es lo que deberían hacer porque se hicieron con el control de la entidad con artes malabares —y se dice que sin poner un duro, o muy pocos—, y si lo que estuviera en contraposición fuera el estadio Bernabeu contra el estadio Manzanares, pero no es el caso. Y si lo fuera tampoco sería comparable porque el Atlético es de propiedad privada.

El caso es que una banda de tiburones del ladrillo, comisionistas de influencias en la política y también políticos amigos de los tiburones, que algo se llevarán en pasta o en especies, andan de los nervios ante las presiones constantes de Cerezo para que todo esto se ponga en marcha, y para que Miguel Sebastián y Rafael Simancas, que se hacen los sordos en los preámbulos, se lancen en plancha contra Aguirre y Gallardón en plena campaña electoral a base del pelotazo a la familia Gil, como segunda parte de la famosa ‘operación Malaya’.

Pero las noticias que tenemos es que en la sede central del PP están atentos y alarmados, y si se acercara el caso y la oportunidad veríamos qué es lo que podría pasar, porque no se quieren más escándalos. Y porque el equipo de vigilancia de Rajoy le tiene echado el ojo al número dos de Esperanza Aguirre, Ignacio González, el vicepresidente y amigote de Cerezo —y experto en andanzas y censuras—, el que fue el gran beneficiado de las concesiones de televisión digital, ¡diez concesiones! por parte de Aguirre y González, lo que resulta tan escandaloso como resultó sospechosa la concesión en su día de la plaza de toros de Las Ventas a la candidatura donde andaba en un destacado lugar el famoso constructor Fidel Sanromán, implicado y procesado en el escándalo de Marbella. De hecho se comentó en medios próximos a Telemadrid —y Marcello lo sabe muy bien— que Enrique Cerezo, si lo del Manzanares salía bien, podría montar en Madrid un multimedia sobre la base de los diez canales de televisión digital —que ahora sólo emiten cine para disimular— naturalmente a favor del clan de Aguirre y en contra de Simancas y Gallardón, como no podría ser de otra manera.

O sea, lo que nos faltaba: Marbella II en Madrid. ¿Y qué saca el PP de todo ello? Pues nada, un sofocón, un escándalo y un riesgo muy serio y superior en plena campaña electoral. ¿Y cuál es la lista de los que están a la espera de sacar partido a toda esta operación? Atentos que aparecerá, aunque todo apunta a que la recalificación deberá esperar. El fiscal Anticorrupción debería poner los ojos en el tinglado por lo que pueda pasar.

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