EL RUNRÚN

Estas últimas semanas se han publicado tantas noticias sobre el conflicto del anuncio de las hamburguesas Doble Whopper de Burger King en España que no sé si ya lo han retirado o aún lo pasan. Lo último que oí - en una radio- era que el Ministerio de Sanidad había pedido a la empresa hamburguesera que parase inmediatamente la campaña publicitaria, porque incentivaba el consumo de raciones enormes de comida considerada poco sana. Además, según explicaban, había un acuerdo previo en ese sentido, acuerdo que se habían saltado a la torera.

También hay problemas con un anuncio en el que un niño se zampa una pizza entera, tan ricamente y sin ningún problema. La Asociación de Usuarios de la Comunicación - imposible evitar la rima si no le cambian el nombre- ha protestado porque ver a un niño comiéndose una pizza entera es un atentando flagrante contra el código PAOS de autorregulación de la publicidad, que pide no bombardear a los menores con propaganda que les incite a comer tanto que los convierta en obesos.

Aun antes de que den por cerrado el capítulo tabaco (hasta prohibir fumar en la calle aún hay mucho camino por recorrer), la obesidad es ya objetivo prioritario de las autoridades sanitarias del mundo entero. A principios de la semana pasada, La Vanguardia publicaba la noticia de que McDonald´s ha decidido instalar gimnasios para niños en algunos de sus restaurantes. De forma que, antes o después de comerse una hamburguesa con un tanto por ciento fabuloso de grasas y mil calorías, pasen los críos al gimnasio, a perder unas cuantas. Al principio habrá gimnasio sólo en algunos restaurantes, pero la intención es que acabe por haberlo en todos. Habrá bicicletas estáticas, paredes para escalar, pequeñas pistas de baloncesto... Con esa iniciativa, McDonald´s quiere demostrar que se preocupa mucho por la salud de sus clientes, a los que tanto quiere y tanto debe.

He pensado en las Doble Whopper, en el niño que devora una pizza entera y en los hipócritas gimnasios infantiles de McDonald´s al leer en el Daily Mail que, en Gran Bretaña, la lucha contra la obesidad puede abrir pronto un nuevo frente publicitario: la ropa confeccionada.

Un profesor de medicina metabólica de la Universidad de Glasgow pide - en un artículo en el British Medical Journal-que todas las piezas de ropa de tallas grandes lleven cosidas una etiqueta con advertencias y números de teléfonos de ayuda para que, quien quiera, pueda pedir consejo contra la obesidad. ¿Y qué tallas son ésas, las que delatan al infractor de la ley de la vida sana? Pues, en los hombres, las que corresponden a cinturas por encima de los 102 centímetros. En las mujeres, las de cinturas superiores a 88 centímetros.

Es decir: comprarás una camisa, una falda o unos pantalones y, si sobrepasas esas medidas, además de la etiqueta con la marca, la etiqueta con la composición y la etiqueta con las instrucciones de lavado, encontrarás pronto otra con un aviso - "atención: está usted obeso"- y un número de teléfono por si quieres dejar de estarlo. Debe de ser por eso - para ahorrarse esa cuarta etiqueta, previsores como son los fabricantes de ropa- que desde hace años a tanta gente le resulta difícil encontrar en muchas tiendas ropa que no sea de tallas escuchimizadas.