Las próximas elecciones a las Cortes Generales se deben celebrar a principios de 2008 si se cumplen los cuatro años de mandato constitucional. Serían para marzo aunque nada impediría convocarlas, extremando el calendario legal, hasta mediados de abril.

A las puertas de Navidad y del último pleno del año en el Congreso, podemos afirmar que, técnicamente, queda un año de legislatura, un año de vida parlamentaria de la octava legislatura. Pero, en política, los tiempos no se miden solamente por el paso de los periodos de sesiones sino también por la consolidación de objetivos políticos y la amortización de tiempos políticos. Es en ese sentido que cabe preguntarnos si aún queda un año de legislatura.

Hoja de la ruta

En abril de 2004, un destacado dirigente del PSOE me dibujaba la hoja de ruta de los socialistas para los cuatro años siguientes: “Con la retirada de las tropas de Irak, la ley de la dependencia, la ley del matrimonio homosexual, la ley de violencia doméstica y la ley de igualdad tenemos garantizados los contenidos de la legislatura”.

Me viene este comentario a la memoria en estos momentos para constatar, en primer lugar, que la agenda política de aquella hoja de ruta diseñada está prácticamente agotada. Y en segundo lugar, constato que en los puntos principales de la legislatura se han instalado dos más que no se intuían tan potentes en la primavera de 2004. Me refiero al debate territorial y a la segunda gran ola de reformas estatutarias y me refiero al diálogo con ETA en el llamado ‘proceso de paz’, que vive horas de niebla baja y poca información.

¿Cómo llenará el Gobierno este año de legislatura? ¿Cuáles pueden ser las líneas maestras de la iniciativa política del Ejecutivo del presidente Zapatero para los próximos catorce meses? No se intuye en el horizonte ningún gran nuevo proyecto del Gobierno pero, a la vez, el calendario electoral invita a pensar que la legislatura tiende a completarse. El Ejecutivo deseó imprimir un nuevo rumbo a la política de derechos fundamentales en lo que definió como “la profundización de derechos”.

En este apartado se inscribe la ley del matrimonio homosexual y la ley de igualdad, a punto para su discusión en el Senado y que se debe aprobar antes de la convocatoria de elecciones municipales, a principios de abril. La política exterior también tomó un nuevo rumbo con la retirada de las tropas de Irak, mayoritariamente apoyada por la población, y con una política de influencia en el Medio Oriente, Iberoamérica y Europa de resultados desiguales.

La dimensión europea y el liderazgo en la construcción de una Unión más sólida no ha sido uno de los puntos fuertes del Gobierno. El diálogo crítico de Exteriores con algunos países de América del Sur quizás ha dado buenos resultados, pero ha sido insuficientemente explicado. Sin duda, el Medio Oriente es el mejor escenario por donde se mueve la diplomacia española. Respecto a la recomposición del vínculo transatlántico y de la mejora de las relaciones con Estados Unidos, poco se puede valorar y poco se puede esperar. El nuevo punto de partida quedó colocado en unas coordenadas muy modestas.

La política económica del Gobierno, bastante liberal y discreta, como el vicepresidente económico, ha dado buenos resultados pero tiene un problema evidente de visibilidad en el discurso y las prioridades del Gobierno con su presidente a la cabeza. De política económica no se habla en esta legislatura mientras CiU practica la reforma impositiva –Sociedades e IRPF– hasta donde puede. A pesar de las fuertes tensiones que hace un año generó el debate territorial, hoy éste es un campo más pacífico.

Básicamente porque el PP se ha autoenmendado y se ha incorporado al consenso de la segunda ola de reformas estatutarias a partir de su sí al Estatuto de Andalucía. Voto que debemos aplaudir a la vez que denunciar el uso partidista y deformado que se hizo del Estatuto de Cataluña.
Finalmente, y no por ello menos importante, el proceso de paz. Buenas noticias en este punto alargan la legislatura, malas noticias también la alargan para separar al máximo la cita con las urnas de un eventual quebramiento del proceso.

Elecciones municipales

Las elecciones municipales del 27 de mayo de 2007, además de ser un importante test para todos los partidos, también abonan la teoría que la legislatura continuará hasta después del verano, como mínimo.

La conclusión es que hay motivos para pensar que la legislatura se agotará, pero, a la vez, que el Gobierno ya ha agotado su agenda política de la legislatura. La cuestión reside en saber cómo llenará el Gobierno de iniciativa política el año 2007. Un gran interrogante, propio de esta legislatura que, a veces, uno piensa que se planea a semana vista.

Jordi Xuclà. Diputado de CiU en el Congreso.