HOJEANDO / ZAPEANDO

Ya saben que la revista Time acaba de designar persona del año a... you, palabra que algunos han traducido como usted y la mayoría como tú. De hecho, en el inglés clásico del siglo XVII significaba lo mismo que la voz española vos: la segunda persona del plural se había convertido -por influencia francesa, nos dicen los filólogos- en una forma ceremoniosa de dirigirse a otro, frente al más común thou, es decir, tú. Pero a lo largo del tiempo esta última ha desaparecido, y ahora un solo vocablo identifica en los países anglosajones a la/s persona/s a la/s que une se dirige: tú, usted, vosotros, ustedes. You. Muy democrático, pero proclive a las confusiones.

También muy democrática pero algo proclive a las confusiones parece haber sido la elección de la gran revista semanal norteamericana. Se escoge a cualquier ciudadano pero, como bien dice Pablo Pardo en EL MUNDO, «dentro de un orden. Usted tiene que conectarse a internet y participar activamente en la Red».

Así lo expresa Rick Stengel, director de la revista: «Los individuos están cambiando la naturaleza de la Era de la Información, (...) los creadores y generadores de contenidos generados por el usuario están transformando el arte y la política y el comercio [y] son los ciudadanos comprometidos de una nueva democracia digital. (...) Las consecuencias de todo ello son difíciles de adivinar pero es imposible sobreestimarlas».

¿Era de la Información, o, por ahora, de la comunicación tan sólo? Uno preferiría quedarse con esta segunda acepción hasta que se vaya aclarando el terreno de juego. Wikipedia, YouTube y Myspace, los espacios de internet que mejor expresan este nuevo acceso ciudadano a la Red y -por ello- al mundo, distribuyen mucha información, sí, pero tambien desinformación, manipulación, violación de intimidad y de derechos intelectuales... y hasta terrorismo y pedofilia. Son ante todo ingentes cajas de resonancia.

Hemos llegado a un punto en el desarrollo tecnológico en el que un oficinista puede encontrar una mayor audiencia para su canturreo desafinado mientras se afeita que la que Enrico Caruso reunió a lo largo de toda su carrera operística. Sólo es cuestión de que su vídeo en YouTube caiga lo suficientemente en gracia...

Lo vehículos, los auditorios están ahí. La paulatina discriminación entre genuinos contenidos informativos y todo lo demás deberá llegar más tarde. ¿Por qué camino? ¿La pura ley del mercado? Es pronto para saberlo. Los medios tradicionales tampoco tenemos muchas lecciones que dar, claro. Un gran diario español actuó en su día como si el crimen de Estado no fuese con él; el inmarcesible New York Times recibió en 1932 un Pulitzer por la descarada propaganda estalinista de Walter Duranty y tuvo que reconocer en 2003 que un becario brillante (y cocainómano), Jayson Blair, se había inventado sus reportajes... Eso sí: es harto improbable que un colegio de internet sirva para garantizar la fiabilidad del periodismo ciudadano...

© Mundinteractivos, S.A.