ESTOS últimos días estamos viendo continuamente en los medios de comunicación opiniones varias relacionadas con el tema de la gestión del agua y el embalse de Caleao. Hacer una reflexión seria y adaptada a los tiempos que vivimos se plantea como una necesidad palpable. Hay que partir de que son dos cuestiones distintas, aunque muy relacionadas entre sí. Por un lado, estaría la gestión del recurso agua en sí misma y como fuente de abastecimiento para los usos humanos y, por otro, la necesidad o no del embalse de Caleao como una de las supuestas soluciones de gestión para ese abastecimiento. Dos cuestiones que no serían ni mucho menos las únicas.

Se debe asumir por parte de todos que lo que marca la pauta a seguir hoy en los países desarrollados es la denominada nueva cultura del agua, que tiene como base principal la gestión de la demanda del recurso acuífero, sin desdeñar todos los aspectos ligados al agua (medioambientales, culturales, de ocio e, incluso, espirituales).

Hay que fijarse aquí que, desde siempre, la gestión de este bien se ha basado en ofrecer más y más a medida que se demandaba. Esta es una concepción que debemos desechar de una vez por todas en tanto no soluciona nada, pues el agua es -como todos los recursos naturales- finita. Siguiendo esta pauta, siempre habría que seguir ofreciendo agua, con todos los problemas que eso conlleva para los ecosistemas.

Los principales países desarrollados ya están aplicando esta concepción y precisamente las leyes (directivas) que Europa ha aprobado en los últimos años apuntan en ese sentido. Y, a su vez, deben estar en consonancia con el resto de las leyes (directivas) relacionadas con este tema, como son la mayoría de las de índole medioambiental, que no son menos importantes.

Esto se puede concretar con una muy variada aplicación de medidas, algunas de las cuales se van a apuntar aquí:

-Programas y campañas de ahorro. Hay ejemplos más que suficientes en ciudades de todo el mundo, europeas (en la ciudad alemana de Fráncfort, entre el año 1991 y 1998, se ha reducido el consumo en un 26% con programas de gestión de la demanda) e incluso alguna española (Zaragoza, Calviá), en las que se ha demostrado la eficacia de dichos programas en términos más que positivos, con reducciones del consumo que van desde el 15% hasta incluso más del 40%.

-Reducir, reutilizar y reciclar. La reutilización en Asturias está en torno al 6%, tasa enormemente baja. Se vierten al mar a través de emisarios submarinos enormes volúmenes de agua, que en una gran parte ha sido depurada y que bien podría ser utilizada por empresas y similares, situadas en sus inmediaciones. Los tratamientos de reciclaje y depuración actuales son insignificantes frente al consumo total.

-Diferenciación de usos. Usar agua de distintas calidades e incluso procedencias para según qué usos vayan destinadas. Así, muchas industrias, regadíos, etcétera, podrían utilizar agua distinta a la de consumo humano en los hogares. Recordar aquí que en Asturias no sólo existen los embalses de Tanes y Rioseco, sino que hay alrededor de una veintena. Los ciclos cerrados en industrias y similares también son una fuente de ahorro económico para las empresas. Se sabe que las grandes empresas asentadas en Asturias reciben la misma agua que los hogares y son, además, las mayores consumidoras de este recurso

-La tarifa diferenciada no nos debe dar miedo, muy al contrario. Se ha visto en otros lugares que es una herramienta que ha dado muy buenos resultados, penalizando a quienes más consumen y derrochan, obligándoles a ser más responsables y a tomar medidas sostenibles y de ahorro e incentivando a quien hace buen uso.

-Revisar y acondicionar las redes de suministro.

-Se debe tener en cuenta que la población en Asturias en los últimos años se ha reducido y las previsiones de futuro dan el mismo resultado. A esto hay que añadir que las nuevas viviendas han de tener por ley mecanismos de eficiencia y sostenibilidad. La mayor parte de los aparatos de los hogares que necesitan agua se están reciclando y cambiando por otros con dispositivos de ahorro. Es el caso de las lavadoras o los inodoros.

-Diversificar las fuentes de suministro y fomentar las soluciones locales de abastecimiento. Muchos pueblos y municipios enteros se han abastecido tradicionalmente de fuentes, captaciones de ríos o manantiales. No se debe dejar de utilizar esos recursos; debe existir un ente público encargado del recurso agua en toda Asturias, llámese Cadasa o como se quiera, pero que se ocupe de forma racional, sostenible y acorde con los tiempos y leyes actuales de la gestión del agua. Para ello hay que poner al frente del citado organismo a personas capacitadas y formadas en las nuevas concepciones, que han de poner en marcha las medidas que se están exponiendo. Lógicamente, este organismo ha de contar con la representación y derecho a voto de los diversos agentes sociales, colectivos, ONGs, asociaciones vecinales, etcétera, tal como marca la vigente Directiva Marco del Agua.

En este apartado hay que hacer alusión también a las aguas subterráneas, tan manidas y controvertidas. En los años 80 se hizo un estudio preliminar con muy pocos medios que habla de un volumen de agua subterránea muy superior al de todos los embalses asturianos juntos.

-Llevar a cabo una ordenación del territorio acorde a los recursos disponibles y con criterios de sostenibilidad.

También se está hablando mucho del rumbo a tomar en el Parque Natural de Redes, de si se debe construir el embalse de Caleao o no. Se alude a estudios hechos por la Universidad que barajan varias opciones distintas para dicho Parque Natural y en algunas encajaría el embalse de Caleao y en otras no, según sus autores. Ese rumbo a seguir ya se ha definido hace tiempo por parte de los sucesivos gobiernos del Principado de Asturias al declararlo Parque Natural en 1996 y proponerlo como Reserva de la Biosfera (y conseguirlo en 2001), como LIC (Lugar de Interés Comunitario), como ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves) y como territorio dentro de la Red Natura 2000, conseguidas también las tres cosas. Hay que tomar en consideración, a su vez, que un estudio hecho por el Ministerio de Medio Ambiente lo incluye como espacio natural susceptible a ser declarado Parque Nacional, propuesta que está en manos del Gobierno del Principado de Asturias. Por tanto, ese rumbo está marcado por la legislación concerniente a las figuras mencionadas y éstas son claras e inequívocas.

Se ha de recordar que el embalse de Caleao se incluyó en la planificación hidrológica a principios de los años 90, es decir, antes de declararse Parque Natural y las demás figuras, y fue excluido posteriormente al no pasarlo al Plan Hidrológico Nacional cuando ya gozaba de las citadas figuras.

Concluir que todos los criterios apuntan a que no es necesario el embalse de Caleao ni ningún otro, como estas medidas expuestas demuestran, y que el Parque Natural de Redes tiene que seguir siendo ese lugar especial y punto de referencia mundial en cuestiones ambientales.

VICENTE SUÁREZ IGLESIAS. MIEMBRO DE LA PLATAFORMA PARA LA DEFENSA DE REDES.