Entre las opciones que se barajan para hacer evolucionar el 'proceso' están las de reagrupar a los presos u organizar una ronda de partidos.
Todavía no toca. José Luis Rodríguez Zapatero y el reducido sanedrín que le asesora en el proceso de paz mantuvieron a comienzos de la semana pasada una reunión en el Palacio de La Moncloa en el que se puso sobre la mesa la conveniencia de realizar en los próximos días un gesto hacia ETA y la izquierda abertzale para desbloquear los contactos, pero finalmente acordaron descartarlo por el momento, según aseguran a El Confidencial fuentes políticas conocedoras de dicho encuentro.
Los participantes en la reunión pusieron sobre la mesa diversas opciones, desde realizar algún movimiento de presos de la banda armada, como un pequeño reagrupamiento, hasta plantear una nueva ronda con los partidos políticos con representación parlamentaria para escenificar una vez más la soledad del PP en su oposición frontal al diálogo con la organización terrorista y su entorno. Sin embargo, según estas fuentes, no hubo acuerdo, y Zapatero y sus asesores optaron por descartar por ahora cualquier tipo de gesto.
En el encuentro, el presidente del Gobierno fue uno de los que se mostró más partidario de hacer algo que permitiera sacar el proceso de paz del atolladero en que se encuentra desde hace semanas. El hecho de que la kale borroka no se hubiera recrudecido tras la detención en el sur de Francia del jefe de logística de ETA, Zigor Garro, y otros cuatro terroristas le había terminado de convencer de ello.
Sin embargo, el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, y la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, se mantuvieron firmes en su posición de que todavía no era el momento y lograron enfriar los ánimos a Zapatero. Rubalcaba ya había conseguido hace meses que el jefe del Ejecutivo diera marcha atrás en su intención de acercar a cárceles del País Vasco a presos de la banda armada, como le pedían insistentemente los socialistas vascos.
Los socios del PSOE se cansan de esperar
El aplazamiento sine die de un gesto hacia ETA no ha sentado bien entre los socios parlamentarios del PSOE, que, como han reconocido a este diario, esperaban un pronunciamiento de Moncloa para los días posteriores a la festividad de la Constitución. Así, tanto ERC como IU han exigido públicamente en los últimos días a Zapatero que tome iniciativas en el proceso de paz de modo inmediato, sobre todo tras las recientes declaraciones a un periódico vasco del ex parlamentario de Herri Batasuna Txema Montero en las que vaticinaba una inminente ruptura de la tregua por parte de ETA.
Así, el portavoz republicano, Agustí Cerdá, anunciaba ayer que su partido iba a trabajar en los próximos días para impulsar una alianza parlamentaria con los grupos nacionalistas vascos, catalanes y gallegos con el objetivo de reclamar a Zapatero un acercamiento de presos que engrase el proceso. “ETA es como un avión sin combustible que espera tomar tierra y al que hay que habilitar una pista de aterrizaje”, aseguró gráficamente.
Sin embargo, la iniciativa que más ha irritado a los socialistas ha sido la de Gaspar Llamazares. Por primera vez, el líder de IU llevará hoy el proceso de paz a la sesión de control del Congreso con una pregunta -“no pactada con el PSOE”, recalcan sus colaboradores- con la que pretende exigir a Zapatero que haga llegar un mensaje de “esperanza” a la ciudadanía al margen de sus continuas apelaciones a la firmeza.
También se lo reclaman desde sus filas
Las peticiones para que mueva ficha también le llegan al presidente del Gobierno desde sus propia filas. Hace dos semanas, el alcalde socialista de San Sebastián, Odón Elorza, reclamaba a sus correligionarios en Madrid algo más que un vídeo: “Está bien explicar a la ciudadanía lo que hizo el PP y lo que dejó de hacer, aunque algo de lo que hizo el PP también lo tendría que hacer el PSOE, ya que el proceso no va a volver a pasar delante de nosotros. Sé que estas cosas pueden tener un coste político fuera del País Vasco, pero aquí la ciudadanía pide que el proceso avance”.
Más directas si caben fueron las declaraciones del pasado 5 de diciembre del secretario general de UGT en Euskadi, Dámaso Casado, quien llegó a solicitar al Gobierno de Rodríguez Zapatero que modifique la Ley de Partidos para facilitar la vuelta de Batasuna como tal a la legalidad: “Habría que estudiar reformas para que esto sea realidad”, dijo.
También desde el PNV, su gran aliado en el proceso en el País Vasco, le llueven las peticiones para que haga un gesto. Lo ha hecho su presidente, Josu Jon Imaz, quien ya hace tiempo pidió a Zapatero celeridad para avanzar en un final dialogado. Otros dirigentes, como Iñigo Urkullu, le han demandado incluso un paso atrevido. El propio lehendakari, Juan José Ibarretxe, se sumaba hace unos días a este coro: “El PSOE tiene miedo del PP, pero Zapatero tiene que tener valentía política para decir ante la sociedad española que el proceso de paz es muy importante también para España y que voy a hacer esto y lo otro”. Por ahora, sin embargo, el presidente ha desoído todos los mensajes.

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