Las cajas toman el testigo del capital riesgo y se lanzan a comprar empresas medianas, de E. Calatrava y M. A. Patiño en Expansión
Las cajas de ahorros quieren rentabilizar su conocimiento del terreno empresarial español, ahora que éste se ha convertido en campo abonado para la búsqueda de oportunidades de inversión por parte de los fondos de capital riesgo.
En lo que va de año, las entidades han protagonizado cinco de las quince mayores operaciones realizadas en empresas no cotizadas en España. Entre ellas, la compra de Supermercados El Árbol por Madrigal (sociedad de capital riesgo que agrupa a las seis cajas de ahorros castellanoleonesas); la de Gamesa Aeronáutica por Caja Castilla-La Mancha; y la del grupo de mobiliario Kider, por Caja Navarra.
“Las cajas están tomando el relevo de las firmas de capital riesgo –cada vez más interesadas en operaciones de mayor tamaño– a la hora de invertir en empresas medianas”, explica Enrique Quemada, consejero delegado de la firma de asesoramiento en compras y fusiones ONE to ONE Capital.
En ocasiones, estas inversiones parten de apoyar a los gestores o a los fundadores de una compañía. Así, Caixa Galicia apoyó en abril al actual equipo gestor del fabricante valenciano de molduras Faus para tomar el control del grupo. Ese mismo mes, la CAI se aliaba con el fundador de Imaginarium, Félix Tena, para relevar a la firma inglesa 3i en la cadena de tiendas de juguetes.
Según datos de la patronal de las cajas, CECA, éstas están presentes en más de 2.000 empresas. De ellas, el 95% corresponde a compañías no cotizadas en bolsa, y en torno a un 43% tiene un capital social inferior al millón de euros.
Además de hacerlo de forma directa, las cajas han disparado su presencia como inversores en gestoras especializadas, y no es raro verlas presentes en fondos de firmas como Talde, en busca de las jugosas rentabilidades anuales superiores al 20% que está proporcionando el sector.
En los últimos años, las cajas han participado también activamente en la fundación de una decena de gestoras. Algunas de ellas, como Ahorro Corporación Desarrollo –sociedad de capital riesgo de la Ceca y 42 cajas– y Madrigal, son iniciativas genuinas de las cajas. En otras ocasiones, la promoción ha partido del apoyo a instituciones públicas en la promoción de iniciativas de emprendedores, normalmente en sectores ligados a las nuevas tecnologías, un tipo de inversión que forma parte del compromiso de las cajas con el desarrollo de la sociedad.
La mayor parte de estas firmas de nuevo cuño están ligadas a comunidades autónomas, como Cantabria Capital –integrada por Caja Cantabria, Santander, el Gobierno cántabro y la patronal CEOE–; Capital Riesgo de la Comunidad de Madrid –con presencia de Caja Madrid–; Sodena –participada por Caja Navarra–; Espiga Capital–liderada por las cajas rurales–; o Savia, sociedad integrada por el Gobierno aragonés e Ibercaja.
Las cajas están sabiendo cómo sacar jugo al negocio ligado al asesoramiento y la financiación de las operaciones de capital riesgo, sobre todo en el segmento medio de mercado. Caixa Catalunya ha sido uno de los financiadores en la compra de la división de Energía y Servicios de Gamesa por 3i –valorada en 170 millones–, mientras que EBN y CAM han financiado la compra, por unos 18 millones de euros, de cinco colegios por Nmás1 para formar una gran cadena de escuelas privadas.
Caja Navarra, Caixa Galicia, Unicaja, CAI y Caja Sur, por su parte, acaban de conceder junto a otras entidades un macrocrédito de 136 millones a Amma, la cadena de residencias para la tercera edad controlada por Caja Duero, Caja Navarra y Caja Burgos.
Un sector en crecimiento
El año pasado, las firmas de capital riesgo invirtieron 4.177 millones de euros en España, según datos de la patronal Ascri. El volumen de inversión creció también en el primer semestre de 2006 un 10%, superando los 960 millones de euros. También creció el número de operaciones (250 frente a las 236 del primer semestre de 2005).
