La fuerte recuperación bursátil no ha llegado en el mejor momento para los inversiones más antiguos. La reforma fiscal que entra en vigor en enero trae consigo un inesperado, y no deseado, perjuicio para las inversiones en Bolsa, especialmente las de más largo plazo, provocado en parte por las espectacular revalorización de la renta variable en 2006.
Tal perjuicio se produce a raíz de la supresión, a partir del 1 de enero, de los llamados coeficientes de abatimiento, esto es, unos porcentajes que venían a reducir la tributación de las plusvalías por cada año que se hubiera mantenido el activo de que se trate –viviendas, acciones y fondos– y que hubiera sido adquiridos antes del 31 de diciembre de 1994. Por este mecanismo, quedaron totalmente libres de pagar el IRPF las acciones en 4 años, los fondos, en 7, y los inmuebles, en 9.
En este punto, la ley del IRPF trata de mantener los derechos y expectativas adquiridos por los inversores; pero aquí, el Gobierno ha dado un diferente tratamiento a los inmuebles y a las acciones y fondos de inversión. En el caso de la vivienda, se mantienen los derechos adquiridos hasta el pasado 20 de enero, cuando el vicepresidente económico, Pedro Solbes, presentó la reforma del IRPF. De ese modo, se tributará por la plusvalía generada desde dicha fecha hasta el momento de la transmisión, y se pagará un 15% de impuestos, si la venta se ha hecho este año, o un 18%, si es partir del próximo 1 de enero.
Sin embargo, las acciones –y los instrumentos de inversión colectiva– no pasarán a tributar de forma lineal y constante como hará la vivienda, sino mediante un sistema que no beneficia las fuertes revalorizaciones del mercado durante este año. Cuando el equipo de Hacienda preparó la reforma fiscal, planteó que el mejor punto de partida para aplicar el nuevo IRPF era calcular el valor de las acciones a finales de 2005, dada la dificultad de establecer un precio cierto y concreto para todas las carteras el 20 de enero, fecha de referencia para casi todas las medidas del nuevo IRPF.
La norma determina así que para calcular las ganancias en las acciones se tendrá en cuenta el valor determinado en la orden ministerial publicada en el BOE el pasado 27 de febrero donde se establecen oficialmente los valores de las acciones negociadas en Bolsa, que corresponde a la media del cuarto trimestre de 2005.
No es lineal
Este sistema de valoración no lineal, según los expertos consultados, penaliza situaciones como la que se está produciendo en este ejercicio, en la que revalorización de las compañías que cotizan en el mercado bursátil esta siendo, en términos generales, superior al de ejercicios pasados. Una acción de Endesa, por ejemplo, se cotizaba en torno 22 euros finales de 2005. Hoy, auspiciada por la recuperación bursátil y los intentos de operaciones empresariales, vale 35,76, de acuerdo con el cierre de la última sesión. Esto supone un alza de sesenta por ciento.
Así, coincidiendo con el año de fuerte recuperación de la bolsa –acumula una rentabilidad del 32% en 2006, frente al 17% de todo 2005–, el nuevo IRPF que entrará en vigor el próximo en enero será más perjudicial para los históricos inversores en bolsa que para los que dejan rentar sus ahorros en inmuebles.
“La reforma fiscal entrará en vigor en 2007, así que lo más normal habría sido calcular el valor medio en el último trimestre de 2006, no en el de 2005”, explican los expertos en fiscalidad consultados por este periódico. “De esta forma se habría evitado la situación actual”, añaden. “Es cierto que se habría generado un fuerte volumen de operaciones de compra y venta de acciones durante 2006, pero eso forma parte de la planificación fiscal”, concluyen.

Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados