Ante el momento en que actualmente se halla el proceso de paz en Euskadi, que, como condición necesaria y no suficiente, implica por encima de todo un pacto entre los dos grandes partidos junto con el resto de fuerzas democráticas, quizás ni Zapatero ni Rajoy recuerdan el cuento de la Bella Durmiente, que alguna vez nuestros padres, abuelos o una de aquellas tatas de antes, nos relataban, allá por nuestra ¡ay! lejana infancia.

Los cuentos infantiles y obras de los clásicos se tornan a veces reales en el mundo de las organizaciones, la política, y, en general, en la vida, con riqueza y sabiduría superiores a las de los libros de management.
El cuento que resumimos para los dos mencionados líderes, como todo informe a un presidente, es sencillo, para que lo entiendan, y corto, para que no se impacienten ante otros temas para ellos prioritarios, como el recíproco vituperio y omitido saludo parlamentario.

Narraremos la historia, sin estar seguros, en el caso remoto de que la leyeran, de que tengan la paciencia de llegar hasta el final. “Érase una vez un reino, cuyos soberanos deseaban, desde hacía tiempo, tener un descendiente que trajera paz y felicidad a todo el país. Un día, inesperadamente, se anunció que así iba a ser. Los soberanos confirmaron el feliz futuro acontecimiento, que llenó de alegría, ilusión y esperanza a todos los ciudadanos.

Ante el afortunado evento, se convocó a todas las hadas del lugar, para que dedicaran sus mejores venturas y bendiciones a la futura criatura. Cada una de ellas prodigó todas sus bienaventuranzas de bondad, belleza, sabiduría y muchos otros dones. Pero, por infortunio, los soberanos olvidaron invitar a una importante hada, arisca, mala y molesta, que siempre les acarreaba dificultades. En aquel tiempo, muy bien pudo haber sido el Hada de la Oposición Y, hete aquí, que, a pesar de no haber sido llamada al festejo, el Hada ‘Mala’, que siempre estaba al corriente de todo, apareció, además, ofendida y enfadada, por habérsela ignorado.

Ante el desconcierto de todos, declaró que la criatura, con toda su belleza, bondades y virtudes, un día, al tejer con una rueca, se pincharía con la aguja y moriría. Aunque preocupados y con cierto desasosiego por la premonición, los soberanos trataron de ignorar a esta hada malvada, y todo siguió su curso. Una preciosa niña nació y comenzó a crecer. Se trató por todos los medios de vigilarla y apartarla de cualquier rueca. Pero desdichadamente, tal como había vaticinado el Hada ‘Mala’, la niña terminó hallando el fatal instrumento en una torre del castillo y se pinchó el dedo, quedando como muerta.

Desolados e inmersos en profunda consternación, los soberanos recibieron la visita del Hada Madrina. Al igual que un consultor, declaró que, a estas alturas, no podía deshacer el maleficio de su colega. Pero sí podía lograr que la criatura, en vez de morir, durmiera durante cien años, hasta que un príncipe azul la descubriera y la besara. Entonces despertaría y ambos se casarían, para dicha, paz y felicidad de todo el reino.

Con resignación, aunque aliviados y reconfortados, los soberanos aceptaron, y así sucedió”. La historia terminó bien, como muchos cuentos de hadas, pero tiempo después del reinado. Al haber por medio un consultor, la solución nunca podía ser perfecta.

¿El Hada ‘Mala?

El Hada ‘Mala’ existe siempre, en las organizaciones, en la política y en la vida. Para los grandes y aun pequeños acontecimientos es necesario contar con ella, aunque sea molesta. De no hacerlo, aparecerá indefectiblemente en el camino, además enfadada y ofendida. Entonces, como en el juego de la oca, nos toca la muerte, aunque, gracias al Hada Madrina, no morimos, pero nos manda a la casilla primera para volver a empezar, esta vez invitando al Hada ‘Mala’.

Si Zapatero y Rajoy releyeran el cuento, quizá prestarían alguna atención al Hada Madrina, en este caso todo el pueblo soberano, un excelente consultor. La Bella Durmiente, que no está muerta, sino dormida, sólo empezará a despertar cuando Gobierno y oposición pacten y remen juntos en el proceso de paz, por encima de quién gane o pierda las próximas elecciones. Ese pacto es el único príncipe azul que con un beso despertará a la Bella Durmiente.

José Medina. Presidente de Ray & Berndtson.