Cuando los bienes son limitados, existen dos opciones: que sean los hombres quienes los gestionen, en cuyo caso dedicarían un 22% a la alimentación de sus hijos, o que las mujeres asuman ese papel, lo que supondría un 74% destinado a nutrición, según el último informe de Unicef sobre el Estado Mundial de la Infancia 2007.

Las mujeres no siempre tienen el mismo poder para tomar decisiones domésticas fundamentales, lo que puede tener consecuencias negativas para los menores. Sólo en diez de los 30 países en desarrollo que se incluyeron en un estudio, la mitad o más de las mujeres participaban en todas las decisiones domésticas, entre ellas las que se referían a los principales gastos domésticos, su propia atención de la salud y las visitas a los amigos o parientes fuera del hogar. “La capacidad de las mujeres para controlar sus propias vidas y tomar decisiones que afectan a sus familias está estrechamente vinculada a la nutrición, la salud y la educación de la infancia”, señala el informe.

Un estudio llevado a cabo por el Instituto Internacional de Investigaciones sobre Política Alimentaria señala que si los hombres y las mujeres tuviesen la misma influencia en la toma de decisiones, la incidencia de bajo peso entre los niños menores de 3 años en Asia meridional descendería hasta trece puntos porcentuales, lo que significaría 13,4 millones menos de niños desnutridos en la región; en África Subsahariana, otros 1,7 millones de menores estarían adecuadamente alimentados.

Bajo nivel educativo

La igualdad de género produce un ‘doble dividendo’ que beneficia tanto a las mujeres como a los niños y resulta crucial para la salud y el desarrollo de las familias, comunidades y países, según el informe.
Millones de mujeres en todo el mundo están sometidas a violencia física y sexual, con pocas posibilidades de recurrir a la justicia. Como resultado de la discriminación, las niñas tienen menos probabilidades de acudir a la escuela; casi una de cada cinco que se matriculan en la escuela primaria en los países en desarrollo no termina la educación primaria.

Según el informe, los niveles educativos de las mujeres tienen una relación directa con la mejora en los indicadores de supervivencia y desarrollo de la infancia.

“Si nos preocupamos por la salud y el bienestar de los niños y las niñas hoy en día y en el futuro, debemos trabajar para garantizar que las mujeres y las niñas tengan igualdad de oportunidades para obtener una educación, participar en la gestión pública, lograr independencia económica y recibir protección contra la violencia y la discriminación”, señaló la directora ejecutiva de Unicef, Ann M. Veneman.

La situación en España

En España, la mujer vive una situación de desigualdad, ligada a “estereotipos arraigados en la familia y en la sociedad”, señaló la directora del Instituto Universitario de Necesidades y Derechos de la Infancia y la Adolescencia, Esperanza Ochaíta.

En el hogar, la mujer y las niñas siguen dedicando más tiempo a las tareas de la casa que los hombres y los hijos varones. Y en el ámbito laboral, las bajas por maternidad o paternidad y las excedencias para el cuidado de los hijos corresponden a las mujeres, en el 94% de los casos.

La organización mostró también su preocupación por la incidencia de la violencia doméstica en España. La secretaria de Estado para la Cooperación, Leire Pajín, afirmó que cada vez que se da un paso hacia el desarrollo de las mujeres, “la beneficiaria es la sociedad en su conjunto”, y explicitó el compromiso del Gobierno con este objetivo. En este sentido, señaló que la ayuda a Unicef ha aumentado un 503% en 2006.