EL RUNRÚN
Nadie conoce el segundo apellido de los árbitros italianos. No es como aquí, donde Cantalejo remite a Medina, Muro a Guruceta, Uriz a Condón, Pezón a Acébal o Arminio a Sánchez. Hasta la fecha en Italia la gente va por la vida sólo con el apellido del padre, aunque la única certeza biológica sea ser hijo de lamamma.Pero eso podría acabarse pronto. Rosy Bindi, ministra para Asuntos de la Familia, ha enviado al Parlamento italiano una propuesta de ley sobre la transmisión de los apellidos maternos. La propuesta va en la línea del doble apellido por el que tanto han hecho los árbitros de la Liga de Fútbol Profesional española. Si se aprueba el texto, los italianos del futuro tendrán un nombre (propio) y dos apellidos (uno de cada progenitor). En cuanto al orden, que siempre es el quid de la cuestión porque determina qué apellido se transmite y cuál no, deberá ser acordado por los padres antes de ponerse a procrear. De hecho, la ley Bindi pretende que el del apellido sea un pacto más de los que se suscriben el día de la boda. Ya me veo a los párrocos italianos añadiendo una pregunta al cuestionario nupcial de rigor, y a los guionistas de telenovelas aprovechando este nuevo punto de tensión en la clásica escena del bodorrio. Lo de decidirlo con antelación tiene su aquel, porque así se ahorran que el desacuerdo se dé cuando los padres ya tienen el bebé en brazos, en cuyo caso la racionalista ley francesa del 2001 previó inscribirlo con los apellidos en orden alfabético obligatorio. De prosperar la ley Bindi, pronto el dinero público de los italianos se invertirá en jugosas estadísticas sobre novias donantes, parejas estériles que decidieron cambiar el orden de los apellidos de los hijos que nunca tendrán o matrimonios rotos de uno u otro tipo.
Hasta que este texto legal llegue a buen puerto, la situación en Italia se rige por derecho consuetudinario. Es decir, que, a falta de ley, buena es la costumbre de toda la vida.Sólo en algunos casos excepcionales se puede adjuntar el linaje materno al del pater.Por ejemplo, si hay razones comerciales (una marca es una marca) o claros motivos tutelares. De lo contrario, la única opción de romper con la inercia es enfrentarse a un largo y costoso proceso judicial que poca gente puede permitirse. El proyecto de ley llega al Parlamento italiano tras una sentencia favorable del Tribunal de Casación, unas cuantas trifulcas políticas y la aquiescencia del llamado lobby rosa. Aunque los viejos esquemas que diferenciaban a derechas e izquierdas quedaron hechos añicos hace tiempo, lo cierto es que quien propone romper con la imposición del apellido paterno es una ministra centroizquierdista del Gobierno Prodi. Entre los defensores de la ley Bindi ya hay quien recupera el título del filme anti-Berlusconi ¡Viva Zapatero! para recordar que Zapatero es el apellido materno de José Luis Rodríguez. Pero entre todas las voces que se alzan para denunciar este resabio machista destaca la de una diputada que ha conseguido, tras cuatro años de lucha judicial, que sus tres hijos lleven su apellido: la diputada fascista onorevole Alessandra Mussolini, desde hace poco madre de Floriani Mussolini, Caterina Mussolini y Romano Mussolini. ¿Aceptará Bindi búho como animal de compañía?

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