En octubre de 1988, cuando Pinochet se las había ingeniado para seguir en el poder bajo apariencia democrática, orquestando el llamado plebiscito, Joan Manuel Serrat se puso al servicio de la campaña del no, y tomó un avión en Buenos Aires para Santiago de Chile. En los años setenta, los ecos de la dictadura chilena sonaban en los jóvenes en España a través de una serie de cantautores y de músicos que representaban una nueva canción latinoamericana y que sería truncada por las dictaduras. Violeta Parra, Quilapayún, Inti Illimani en Chile; los argentinos Mercedes Sosa y Atahualpa Yupanqui, el uruguayo Daniel
Viglietti, los cubanos Pablo Milanés y Silvio Rodríguez. Y sobre todo Víctor Jara, asesinado en el estadio deportivo que sirvió de campo de detención en Santiago y que hoy lleva su nombre.

Serrat nunca llegó a coincidir con Víctor Jara, pero sí tendría relación después con su viuda. Con Pablo Milanés grabaría a dúo Yo pisaré las calles nuevamente, canción que representa como ninguna el dolor tras el golpe militar y al mismo tiempo la esperanza. Y todos ellos "forman parte de mi formación musical", decía ayer a este diario Serrat, que ha representado –quizás como nadie– el vínculo
musical con América del Sur en este lado del Atlántico.

"En el Uruguay de Bordaberry, tuve que salir por piernas, y en el Paraguay de Stroessner nunca fui bienvenido", recuerda Serrat. Tampoco en el Chile de Pinochet.

"Yo iba a Santiago invitado, con un grupo de políticos y observadores para la campaña del no en el referéndum. El Gobierno militar anunció que iba a prohibir mi entrada y recibí la noticia antes de viajar, pero decidí hacerlo, pensando que sería útil tanto si lograba entrar como si no. Entonces, la DINA –la policía política– entra en el avión y monta todo un operativo, un acto teatral. Pusieron una mesa, como un control policial. Yo creo que eran gente que leía pocos libros y muchos tebeos. Me recluyeron en un rincón del avión, rodeado de agentes, hasta el regreso a Buenos Aires. Fue una experiencia un poco rocambolesca. En Buenos Aires ya decían que aquello iba a pasar, y en previsión de esto grabé un mensaje en el váter, que se emitió en el acto central de la campaña. Aquello terminó bien, porque fue el principio de la derrota de Pinochet".

Joan Manuel Serrat volvió a Chile con las elecciones de 1989, que ganó la Concertación, con dos conciertos "extraordinarios". Igual de emocionante fue el concierto de aniversario, en septiembre de 1998 (a los 25 años del golpe), pero le sorprendió que "el grado de desinformación era enorme. Los jóvenes ni habían visto imágenes del bombardeo del palacio de La Moneda, ni siquiera como exaltación del régimen militar".

¿Qué queda, entonces, de aquellas canciones, de aquellos himnos? "Yo creo que queda mucho, por lo menos con los autores vivos, como Mercedes Sosa o Daniel Viglietti, y no me atrevería a simplificar señalando una sola canción de entonces". Queda otra cosa, también: "Ahora estamos hablando de esta historia porque Pinochet es la cabeza visible, pero hay muchos otros que ni siquiera han sido juzgados".