Los grandes inversores destinan 6.600 millones de euros a energías renovables, de Antonio M. Vélez en Expansión
La energía renovable atrae a los grandes inversores, ya sea por la proyección de estas fuentes (el Gobierno quiere que, en 2010, aporten el 12% del consumo, casi el doble que en 2004) o porque, hasta el reciente cambio legislativo (que reducirá las primas al sector), suponían un buen complemento para diversificar la inversión y obtener rendimientos adicionales.
El nuevo marco regulatorio elaborado por Industria primará “la rentabilidad y la estabilidad”, según el ministerio. Los promotores dicen que la propuesta les aboca a la “crisis” y la “deslocalización”.
Casos paradigmáticos de inversores en el sector son los de Juan Luis Arregui, vicepresidente de Iberdrola y fundador de Gamesa y Cesa; los hermanos Benjumea, propietarios del 50% de Abengoa; o la familia Entrecanales, dueña del 56,6% de Acciona. Desde 2000, esta firma ha destinado 3.000 millones de euros a iniciativas renovables.
El sector también ha atraído inversiones de sectores ajenos a la energía, por valor de casi 6.700 millones de euros, según un cálculo basado en las principales operaciones, incluyendo inversiones comprometidas. Una de las últimas ha sido la de la familia Del Pino (máximos accionistas de Ferrovial), que acaba de entrar en el sector de forma tangencial, al destinar 130,5 millones de euros a comprar el 5% de Ebro Puleva, compañía que, a su negocio tradicional, ha sumado una decidida apuesta por los biocombustibles a través de su sociedad Dosbio 2010, que invertirá 120 millones hasta 2010.
También en el sector alimentario, SOS Cuétara pondrá en marcha en 2007 una planta de biocombustible en Andújar (Jaén), en la que ha invertido 30 millones de euros. Grupo Pascual también entró el año pasado en renovables, con el 40% de una nueva sociedad, Peache, cuyo 60% restante pertenece a Biovent Energía (controlada en un 85% por Iberdrola). Peache, promovida por el fallecido Tomás Pascual, nació para implantar parques eólicos en Castilla y León, pero aún no ha culminado los trámites para instalar ningún complejo, según fuentes de Iberdrola.
Otra firma que ha apostado por los biocombustibles es Cie Automotive, participada por Juan Abelló, con un 3,1%, valorado en 24 millones de euros. El grupo de automoción invertirá 100 millones en plantas de biodiésel, tras comprar el 59,5% del fabricante Bionor, por 26,6 millones.
También en biocombustibles, Isolux, Santander y un grupo de ejecutivos encabezado por el consejero delegado de la constructora y ex directivo de Comunitel, Antonio Portela, han creado Infinita Renovables, que prevé invertir 300 millones de euros para ser el mayor productor español de biodiésel en 2008.
“El negocio renovable requiere de fuertes inversiones a futuro –el inversor suele aportar el 20% del coste total y el resto se financia–, por lo que es lógico que haya atraído a grandes patrimonios con actividades, muchas veces, ajenas al sector”, señala un portavoz de la patronal Appa.
Muchas veces, esas operaciones se realizan a través de sociedades de capital riesgo, como la recién creada SI Capital o Nmas1 Eolia de Inversiones, que tiene dos sociedades dedicadas a proyectos renovables y gestiona 155 millones de euros, el 90%, en eólica (participa en 20 parques, con 570 MW de potencia). El resto de su cartera se reparte en biodiésel (tres fábricas en Sevilla, Bilbao y Ferrol, en alianza con la firma especializada Entaban) y en una planta fotovoltaica de 12 MW en Alicante.
Además, Eolia ultima su primera inversión internacional, según su consejero delegado, Miguel Salís. Reacio a concretar qué grandes inversores figuran en el fondo, Salís cree que el crecimiento “está fuera de España, por la madurez del mercado y por la nueva regulación, que hará muy poco atractivo seguir invirtiendo en energía eólica”.
