El acto político de colocación de la primera piedra de la urbanización de Sogepsa en Prado de la Vega permite visualizar perfectamente la sutura urbanística -el uso del término quirúrgico es de lo más adecuado- entre las tres grandes operaciones realizadas hasta ahora por el "agente urbanizador" del Principado de Asturias, La Corredoria Oeste, con 1.292 viviendas de protección, La Corredoria Este, Fase I, con 1.754 viviendas protegidas, y La Corredoria Este, Fase II, otras 1.546, de las cuales 1.126 son de protección, con el gran desarrollo que se inicia ahora, con una operación de 3.442 viviendas previstas que convierten a Prado de la Vega en la mayor actuación residencial hecha nunca en el casco urbano de Oviedo. Cerca del 60% de los pisos serán protegidos: 1.648 concertados y 396 de promoción pública. El resto, casi 1.400, serán viviendas libres, algunas en torres de hasta 12 alturas.

De esta manera, y en un estrecho margen de tiempo, el Principado ha creado un auténtico Oviedo al Norte, que fagocita la parroquia rural de La Corredoria, para integrarla en una impresionante trama urbana que teje su desarrollo con el concejo de Siero que alimenta la bomba política y urbanística de Lugones al norte del Nora, y se integra en Oviedo, a través de Pontón de Vaqueros y el barrio de Pumarín, en una zona de compleja sociología, por la existencia previa de barrios segregados y colonias residenciales de bajo precio, como La Costa Verde o la Colonia Ceano, procedentes de los tiempos del urbanismo franquista. La suma de actuaciones de Sogepsa en La Corredoria, añade más de ocho mil viviendas a un gran espacio residencial al norte de La Cadellada, en el que apenas si hay una zona cívica comercial en el entorno de la plaza creada alrededor de la fuente de los Cuatro Caños. La actuación comercial de Los Prados, con su Carrefur y sus galerías comerciales y de ocio, ya en el borde sur del crecimiento global de la nueva macrobarriada, es el gran protagonista de unos servicios casi inexistentes en la zona, pues al otro lado del hospital, en lo que es el amplio tejido de La Corredoria, los servicios no existen.

El indiscutible protagonista de esta impresionante operación impulsada por el Principado de Asturias, es el nuevo Hospital Universitario Central de Asturias, cuya construcción fue objeto de una enorme polémica política, que dividió a la clase médica e implicó a la sociedad en un debate del que todavía a día de hoy no se pueden sacar conclusiones desde el punto de vista sanitario, pues para culminar ese debate con objetividad es necesario un análisis profesional, serio, con los datos en la mano, de lo que va a ocurrir en materia de atención sanitaria, una vez que pase el terremoto urbanístico de este último decenio, las aguas se serenen y los asturianos podamos saber qué hemos ganado y qué hemos perdido, cuando abra sus puertas el gran enigma de La Cadellada y comiencen los derribos en el complejo del Cristo. Para entonces se sabrá también si había o no un plan de redimensionamiento del complejo entramado de hospitales comarcales, adecuado al marco financiero de la sanidad española, que en Asturias encuentra su mayor incógnita en la generación de los fondos necesarios para la construcción del nuevo hospital a través de la sociedad Gispasa.

La polémica fue de órdago y en ella vivieron su mayor enfrentamiento el ministro asturiano de Fomento, Francisco Álvarez-Cascos y el presidente del Principado Vicente Álvarez Areces. La creación de la plataforma por "Un Hospital Necesario", claramente identificable en un grupo de médicos afines a la izquierda -no en todos los casos, obviamente- hizo ver a muchos la mano de Areces -experto plataformista- en lo que sin duda fue un movivimiento en el que muchos profesionales sinceros y bienintencionados unieron sus esfuerzos para mejorar las condiciones de una trama hospitalaria, la de Oviedo, que no llegó a ver culminada razonablemente la "fusión hospitalaria" entre las instalaciones de la Seguridad Social, desarrolladas alrededor del Hospital Nuestra Señora de Covadonga, y las instalaciones de la antigua Diputación que tenían como buque insignia al Hospital General y el complejo conocido como Policlínicas. Servicios duplicados y mal coordinados mantuvieron vivos en el tiempo los rescoldos de la "fusión" promovida por el presidente Juan Luis Rodríguez-Vigil y dieron justificación médica a la operación urbanística. Las relaciones soterradas entre Vigil y Cascos y la asusencia a día de hoy de un "plan funcional" digno de tal nombre para el proyecto de nuevo hospital, contribuyen a atizar las sospechas de que en realidad, la culminación de aquella "fusión" se pospuso indefinidamente a la espera de acontecimientos edificatorios para los que el propio Vigil había encargado en su día un preproyecto, a través del grupo Los Álamos, a una consultora alemana.

El caso es que el enorme interés de aquel grupo de médicos por la culminación de la "fusión" y la creación de un nuevo hospital que fundiese las ambiciones sanitarias y profesionales de una clase médica profundamente dividida desde los tiempos de la escisión entre el personal del Estado y el heredado de la Diputación, parece haber desaparecido por completo. También la polémica sobre el proyecto del nuevo complejo de La Corredoria se ha esfumado de las páginas de la prensa. Y sin embargo, la adjudicación del proyecto a Juan Navarro Baldeweg y Ángel Fernández Alba, hizo correr ríos de tinta, entre acusaciones de tráfico de influencias, malversación y prevaricación, a cuenta de la demanda presentada por el abogado Javier Calzadilla, en representación de Andrés Perea y David Chipperfield, arquitectos del equipo que quedó en el segundo puesto del concurso. Para más misterio, Navarro Baldeweg y Fernández Alba dejaron la obra, que quedó, en un inexplicado e inexplicable arreglo -estas cosas no suceden- en manos de los arquitectos locales Alfonso Iglesias y Luis Herraiz.

Las razones que la razón no conoce para la decisión del traslado del hospital, una vez desaparecidas todas las polémicas médicas sobre la "fusión" entre los equipos procedentes de dos administraciones y la necesidad de tener un edificio nuevo para hacer visible esa "fusión", comienzan a ser visibles ahora, pues evidentemente no era éste un motivo serio, al menos desde un punto de vista que tenga que ver con la moral pública. Menos serios eran otros motivos, como los alegados entonces por los columnistas de opinión, tales como la necesidad de reformar el complejo del Cristo, que desde entonces hasta hoy ha visto incontables y costosísimas modificaciones, y la dificultad de abordar esas reformas compatibilizándolas con la atención diaria, pues tanto las molestias de esas reformas, como su coste, son una realidad cotidiana, con el agravante de tratarse de un enorme desperidicio. Como la evidencia que supone la realidad de la Facultad de Medicina, cuya última fase de reforma arranca ahora en su ubicación actual de El Cristo, dejando claro que no va a haber traslado a la zona de La Cadellada, contraviniento una de las normas básicas para el desarrollo de los estudios sanitarios, como es la proximidad entre facultad y hospitales de referencia, e incluso el propio nombre del Hospital "Universiario", lo que ha provocado no pocos enfrentamientos entre el personal universitario y el Principado de Asturias, y más concretamente, entre el Rector, Juan Vázquez y el presidente.

Pero la razón más fuerte, la más intensa, la que más preocupaba a los ciudadanos, era el colapso circulatorio del barrio del Cristo, cuyos accesos desde la circunvalación de Oviedo nunca se completaron, en una sospechosa pasividad de las autoridades políticas a la hora de abordar una obra imprescindible, que sigue creando problemas tremendos para la entrada en el campus universitario, sin olvidarse del enorme cuello de botella que supone la circulación para barrios de gran densidad a los que ha venido a unirse la gran ladera de Monte Cerrao. Ahora, La Corredoria, unida a los grandes barrios del norte de Oviedo como Pumarín, "suturada" por el nuevo HUCA, es ya en el plano una enorme barriada que está ya tan "suturada" como saturada. El gran argumento de la saturación del Cristo queda totalmente en evidencia con la operación de Prado de la Vega, que viene a demostrar algo que siempre sospecharon muchos, como es la relación existente entre los grandes desarrollos urbanísticos de Sogepsa y la construcción del nuevo HUCA que se convirtió en el gran motor urbanístico de la zona, como reclamo sociológico. Todos los pisos se venden como "zona hospital". Y no hablamos de cuatro pisos.

Gonzalo Díaz-Rubín, se hace eco, en El Comercio de hoy, de un soterrado enfrentamiento entre el Ayuntamiento de Oviedo y el Principado de Asturias, visible en el diferente ritmo que ambas administraciones imprimen a la urbanización de Prado de la Vega: La primera piedra llega poco más de un mes después de que el consejo de administración de la Sociedad Mixta de Gestión y Promoción del Suelo (Sogepsa) adjudicase a la UTE Coprosa-Los Álamos las obras de urbanización de Prado de la Vega. Sin embargo, éste no ha sido el ritmo acostumbrado en la tramitación de Prado de la Vega. El estudio de los accesos causó retrasos este año, pero el presidente de Sogepsa y consejero de Medio Ambiente, Francisco González Buendía, atribuyó otros, de más de 13 meses, al Ayuntamiento. Más de un año después de que la sociedad presentase el proyecto al Consistorio, los técnicos municipales no habían dictaminado el estudio. Sólo después de la denuncia pública del consejero y presidente de la sociedad, a finales del pasado mes de marzo, el Ayuntamiento dio el visto bueno al diseño. Justificó entonces la demora en la aprobación «por la indefinición de las redes de servicios», pero la aprobación llegó sin que Sogepsa tuviese que aportar nuevos datos.

Conviene recordar que cuando Gabino de Lorenzo disolvió su propio "agente urbanizador", Gesuosa, y dio vía libre a la entrada de Sogepsa, precisamente en La Corredoria, se iniciaba un nuevo entendimiento entre Principado y Ayuntamiento, hasta entonces insólito. De hecho, de Lorenzo apoyó la opción de La Cadellada contra las tésis de Cascos, lo que produjo sonoros "desencuentros" entre ambos. Sin embargo, de un tiempo a esta parte, y de manera cíclica, salen cada vez más críticas hacia Sogepsa desde el interior del consistorio Carbayón, que en los últimos tiempos fueron protagonizadas por el concejal de Urbanismo José Agustín Cuervas-Mons. Unas críticas, las de Cuervas, que nunca se plasmaron en datos ni denuncias concretas, más allá de veladas alusiones sobre la "oscuridad" de los procesos de adjudicación de Sogepsa, cuya naturaleza es ahora más que evidente.

La enorme operación urbanística de La Corredoria que arranca ahora con el bombo y los platillos de Areces, lanzada a cuenta del nuevo HUCA de La Cadellada, es sin duda la mayor operación urbanística de la historia de Oviedo, y está ligada a lo que se haga en su día en los terrenos del Cristo. El coste de esta operación es enorme y los beneficios astronómicos. Sin embargo, el interés de los médicos por su nuevo hospital, ha desaparecido con la adjudicación de la obra a la ute Formada por Sacyr, San José y Sánchez y Lago. ¡Una pena! Eso sí, los ciudadanos seguimos profundamente intrigados con el plan funcional del nuevo hospital, porque nos va mucho en ello.

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