El líder del PP afronta hoy el último Comité Ejecutivo con su partido bajo control y dispuesto a afrontar un posible adelanto electoral. Piqué dejará el puesto del PP catalán a Montserrat Nebrera.

Mariano Rajoy, presidente del PP, está empezando a diseñar el que será el futuro Grupo Parlamentario de su partido tras las próximas elecciones generales: un equipo de diputados hecho a su medida, y en el que destacarán nombres como el del alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, y el de Josep Piqué. En efecto, el líder catalán del PP dejará su actual responsabilidad como portavoz en el Parlament para ser el cabeza de lista de su partido por Barcelona al Congreso de los Diputados.

Y es que Rajoy quiere rodearse de figuras que representen una imagen de moderación y reformismo, tanto si es para gobernar como si es para seguir cuatro años más en la oposición. Piqué, por su parte, cree haber cumplido con el mandato que se le dio cuando se fue a Cataluña a liderar el PP, y ahora se siente, en cierto modo, incómodo con el papel que le tocará hacer en un Parlamento en el que la estrella va a ser Ciutadans de Cataluña y el debate lingüístico.

De ahí que el propio Piqué haya recomendado a Rajoy que sea “savia nueva” la que lidere ahora el partido. En este sentido, parece que hay consenso por ambas partes en encargar esta tarea a Montserrat Nebrera, la número dos en las listas del PPC en los pasados comicios autonómicos, para contrarrestar así el efecto Ciutadans. Piqué, por su parte, encaja con el proyecto de Rajoy, un proyecto de alternativa al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero que ya se ha llamado como ‘viaje al centro’.

Fuentes del entorno de Rajoy señalan, sin embargo, que “nunca nos hemos movido de ahí. Lo que ocurre es que durante una primera parte de la legislatura hemos tenido que hacer crítica casi permanente de todo lo que hace este Gobierno, y la imagen que se transmite es de dureza, pero ahora hemos incorporado un componente de oferta a los ciudadanos, y eso dulcifica esa imagen”.

Pero desde finales del verano sí se han observado algunos cambios en la estrategia de Rajoy. La idea de una moderación de gestos y de mensajes es avalada por hechos como el distanciamiento en un asunto como el del 11-M, el llamado divorcio mediático con una determinada cadena de radio, los cambios en el equipo de comunicación y el alejamiento de lo que se venía llamando ‘línea dura’ que se ha dejado visualizar en sendos gestos de Rajoy hacia Eduardo Zaplana y Esperanza Aguirre. Además de los acuerdos alcanzados con el PSOE en materia estatutaria en las comunidades de Andalucía, Baleares, Castilla-La Mancha...

Con hambre de victoria electoral

Si a eso se añade que las encuestas certifican la tendencia a la baja del PSOE y, por primera vez en dos años y medio de legislatura, sitúan al PP en condiciones de ganar las elecciones, el resultado no puede ser más prometedor para el equipo de Rajoy. De ahí que hoy, durante el Comité Ejecutivo del PP, el último de este año, el líder del PP se presente ante los suyos con el partido bajo control y con hambre de victoria, sobre todo de cara a un cada vez más plausible adelanto electoral.

“El Gobierno se ha quedado sin agenda política”, dicen fuentes de Génova 13. “Está en manos de ETA, y nos consta que hay presiones dentro del propio Partido Socialista para que Zapatero adelante las elecciones y se despejen de una vez todas las incertidumbres que ha ido generando”, añaden. Sea así, o no –como diría Rajoy-, el caso es que el líder del PP quiere que su partido esté preparado para ese escenario, razón por la que las Conferencias Políticas que serán la base del Programa concluyen esta misma semana.