El Partido Comunista de España no se explica históricamente sin los hombres y mujeres del comunismo asturiano. El PCA es parte esencial de la tradición comunista de España. Dirigentes de la talla de Dolores Ibarruri y Horacio Fernández Inguanzo son de los más destacados exponentes de la base histórica que ha hecho posible que en Asturias los comunistas seamos hoy una fuerza política decisiva y con gran influencia política, sindical, social e institucional. Asturias ha sido siempre tierra de comunistas.

En el XVII Congreso del PCE se constataron las diferencias de concepción política que la mayoría de los comunistas asturianos mantenemos con la actual dirección del PCE. Nos preocupan los debates que se están produciendo en el seno de nuestro partido. Creemos que se están produciendo cambios esenciales en las ideas que los comunistas venimos definiendo y defendiendo en la historia de la España contemporánea, referidas a la pluralidad de la izquierda, al nuevo papel de las organizaciones políticas y sociales, a la mayor cercanía a los ciudadanos y a la relación respetuosa con el movimiento sindical. En definitiva, se esta produciendo una ruptura con lo que el PCE siempre ha sido. Se está intentando generar una nueva práctica política antagónica y ajena por completo a nuestra tradición, a nuestra historia, a nuestras siglas. Nuestros militantes saben que nunca estuvo el partido donde se le pretende situar ahora.

Esta práctica política está situando al PCE en un papel residual, donde los debates se interiorizan centrándolos en la búsqueda del enemigo interno y externo. Cuando en el lenguaje interno aparecen acusaciones de anticomunismo dirigidas a otros militantes, cuando aparecen estos asomos de macartismo, se abandona la altura de miras que nos llevó a idear una estrategia abierta y unitaria desde las primeras décadas de la existencia de nuestro partido. En los años 30 fue el Frente Popular; en los años 50 fuimos el partido que supo leer los cambios en el panorama político y propuso la acertada política de la reconciliación nacional, la inmensa generosidad de nuestros militantes fue indispensable para el éxito de la transición española y de la consolidación constitucional. Fue el Partido Comunista el que impulsó el nacimiento de las Comisiones Obreras como sindicato que aglutinaría a la clase trabajadora más allá de la militancia comunista. En los años 80, el PCE hizo un llamamiento a la convergencia de la izquierda y lideró la creación de Izquierda Unida, nuestro actual proyecto estratégico. El actual discurso de la dirección del PCE es ajeno a la historia de éste y lo condena a la marginalidad y a la inacción política.

De acuerdo con la nueva configuración del Estado, el Partido Comunista de España se organiza federalmente. Esto significa que la mayoría federal tiene que ser respetada, pero también tiene que asumir y proteger el derecho a la discrepancia política de cada uno de sus territorios. Los órganos centrales del partido tienen que defender las decisiones que, de forma democrática, adopte la militancia de los distintos territorios dentro del marco de sus competencias. El PCA nunca ha cuestionado la legitimidad democrática de los órganos del PCE y pide el mismo trato para su dirección política, que ha sido elegida por la inmensa mayoría de su militancia de forma transparente e incuestionable. Lo más doloroso de todo este episodio de no reconocimiento del último congreso del PCA es la falta de consideración y respeto por todos los militantes asturianos que participaron en él.

En cualquier caso, como partido vivo que somos, como protagonistas de la realidad política asturiana, la prioridad política del PCA son las elecciones autonómicas y municipales que se celebrarán el próximo mes de mayo. Es en esa tarea en la que tenemos que volcar todos y cada uno de nuestros esfuerzos personales y colectivos. No es el momento de dedicar tiempo, recursos y energía a procesos internos que, por innecesarios e injustificables, sólo son destructivos. Nuestro mayor interés es la gente de Asturias. Necesitamos más concejales, más alcaldes, más diputados para que haya más izquierda en Asturias. Por eso, tenemos que emplearnos a fondo en organizar nuestras candidaturas que serán, como siempre, abiertas a toda la izquierda transformadora de Asturias, representativas de un proyecto político cuya fuerza reside en la capacidad de generar acuerdos con el resto de las izquierdas, con el asturianismo político y cultural, con los movimientos sociales ecologistas, altermundistas, feministas y juveniles. Nuestra fuerza es la pluralidad.

NOEMÍ MARTÍN. SECRETARIA GENERAL DEL PCA.