El PCA cree que plantear un nuevo congreso a dos meses de los comicios es «una aberración política», de José Ángel García en El Comercio
Noemí Martín acusa a Frutos de actuar «desde el rencor personal» y avanza que la actual dirección no tomará parte en el cónclave «porque sería entrar en su juego»
La actual dirección del Partido Comunista de Asturias (PCA) no tiene pensado dar marcha atrás y mantiene su negativa a repetir su VIII Congreso, tal y como le reiteró la dirección nacional del Partido Comunista de España (PCE), a través de su máximo representante, Francisco Frutos, en una entrevista publicada ayer en EL COMERCIO. Noemí Martín, secretaria general del PCA, considera que sería una «aberración política» celebrar esté cónclave a pocos meses de las elecciones autonómicas y municipales en Asturias.
Noemí Martín descartó ayer que la actual dirección piense rectificar, tal y como le pide Francisco Frutos, y convocar de nuevo el VIII Congreso del PCE. No obstante, reconoce que esta posibilidad se planteó durante el último comité nacional por parte de algunos militantes. Sus argumentos son claros: repetir el proceso y hacer valer el número de apoyos para seguir al frente de la dirección como mayoría. Esa reflexión supondría, a juicio de estos militantes, enmendar el posicionamiento defendido en los últimos meses pero, a cambio, enterraría las polémicas con los críticos y evitaría que la celebración del cónclave pudiera afectar al proceso electoral.
Sin embargo, la mayoría descartó esta opción por varios motivos, según explica Noemí Martín. «Creemos que participar en el nuevo congreso supondría entrar en el juego y aceptar que una minoría que representa al 20% de la militancia nos obligue con el aval de la dirección nacional, a repetir el cónclave cuando nadie ha demostrado que se hayan vulnerado los estatutos», señala.
Por si fuera poco, la secretaria general del PCA expresa su recelo ante la posibilidad de tomar parte en el proceso porque, según ella, «no iríamos a un juego limpio y permitiría que el proceso estuviera tutelado por la dirección federal, algo que nunca ocurrió». A su juicio, «sería inaceptable» y despertaría muchos recelos sobre la limpieza del procedimiento.
No obstante, el motivo principal por el cual la actual dirección se niega a participar en una nueva convocatoria, subraya Martín, «es porque consideramos una aberración política situar a la organización y a la militancia en un proceso congresual interno a casi dos meses de unos comicios». Frutos cree que la celebración de un congreso no tiene por qué extorsionar el proceso electoral. En opinión del secretario general del PCE, la ética de un partido «no debe condicionarse por las urnas».
Lejos de esta tesis, Martín considera que tanto la militancia como los mecanismos organizativos de Izquierda Unida deben dirigir sus esfuerzos «en otra dirección», es decir, centrar el trabajo en la confección de las candidaturas que se presentarán en los distintos municipios. Según explica la secretaria general del PCA, combinar los dos procesos «es imposible».
Diferencias ostensibles
Las críticas manifestaciones de Francisco Frutos en EL COMERCIO contra la actual dirección del PCA y, sobre todo, contra el coordinador general de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, no cogen por sorpresa a Noemí Martín. Según sus palabras, el secretario general del PCE demuestra con sus actos «que hace política desde el rencor personal que originan las derrotas» en asambleas internas democráticas. «Actuar como lo hace Frutos desde el rencor tiene como resultado la destrucción», advierte Martín, que acusa al líder del PCE de recurrir a argumentos «poco rigurosas».
La secretaria general del PCA no eludió referirse a la acusación vertida por Frutos sobre la resolución adoptada por la comisión federal de estatutos. Según el representante del PCE, los comunistas asturianos fueron los que recurrieron a este órgano y, por tanto, deben aceptar el dictamen que emitió. Martín asegura que la realidad tiene poco que ver con estas declaraciones. «En primer lugar, ese órgano es, en teoría, independiente aunque tiene una presencia mayoritaria del sector de Frutos», reconoce la dirigente del PCA, que recuerda que esa misma comisión «nos dio la razón hasta el último dictamen». «No permitió al PCE entrar en las irregularidades del proceso y la comisión paritaria dictó que el equipo de Frutos sólo podía opinar sobre el proceso», insiste la máxima dirigente del PCA.
No es el único reproche que Martín le hace al secretario general del PCE. Las críticas de Frutos a la política de IU y a la gestión de Llamazares merece el mayor de los desprecios por parte del PCA. «Creemos que todo se pueden discutir y que las actuaciones puedan ser más o menos acertadas, pero no entiendo que hable en estos términos una persona que tuvo un preacuerdo electoral con Almunia sobre la base de un documento que no era el programa de IU, con una posición teórica de subordinación al PSOE», concluye la secretaria general del PCA.
