Web 2.0: mucho ruido y pocas nueces, de Norberto Gallego en La Vanguardia
TECNOLOGIA
La tecnología y la comunidad están consolidados pero todavía falta el negocio
La Web 2.0 no existe, pero sale mucho en la prensa. El eslogan inventado en 2004 por un editor de éxito, Tim O´Reilly, ha probado su eficacia al ser elevado a categoría por el entusiasmo de un sinfín de blogueros. Por su lado, el auténtico inventor de la World Wide Web, el británico Tim Berners-Lee, rechaza esa nomenclatura que pretende distinguir entre una supuesta Web 1.0 -la suya -que conectaba máquinas para acceder pasivamente a los contenidos disponibles, y otra, la supuesta 2.0, que conectaría a individuos dentro de comunidades articuladas para crear y compartir contenidos.
Si esta querella conceptual adquiere interés es porque, a más de seis años del estallido de la burbuja, vuelven a florecer centenares de empresas minúsculas que se apuntan a esa difusa noción, con la esperanza de que la etiqueta les ayude a conseguir financiación. Para lograrlo, se desviven por ser invitadas a las conferencias periódicas que organiza el avispado O ´ Reilly. En realidad, nadie cree en que se avecine un nuevo cataclismo. De hecho, sólo unas pocas empresas han capitalizado sus ideas, al ser compradas por los grandes del sector. Los precios pagados por YouTube o MySpace son la excepción, mientras que los modestos 24 millones de euros que Yahoo! pagó por Del. icio son la regla. Otras, la mayoría, ha caído en la irrelevancia, como Friendster, que en su día fue considerada el epítome de las redes sociales.
Experiencias exitosas como Wikipedia, MySpace, Facebook, YouTube, Daily Motion, Flickr, Del. icio, Netvibes, Digg o la española Menéame, cada una en su género, formarían parte de esta galaxia, con un rasgo en común: colocan al usuario en el centro de sus servicios, pasando del papel de receptor al de actor. A la inversa del modelo económico que hizo estragos en los años 90, ahora no se espera que nadie pague por el uso de internet; por esto, sólo pueden alentar esperanzas de sobrevivir quienes consigan federar comunidades de cierta envergadura, una audiencia que, se supone, será suficiente para atraer la atención de los anunciantes. Pero éstos no se fían porque temen perder el control sobre sus mensajes: es más eficaz y menos comprometido anunciarse en un buscador que en una web social.
El nuevo mantra
La creación de contenidos por los propios usuarios es el nuevo mantra, que nace de un cambio de actitudes, particularmente entre los jóvenes, hacia los medios de comunicación. Una amalgama de tecnologías -usadas para facilitar la edición web, la subida de contenidos a la red, y sistemas de mensajería instantánea -dan la clave de esta nueva sociabilidad.
"El mayor cambio que percibimos -ha dicho Terry Semel, consejero delegado de Yahoo -no es tanto el crecimiento en el número de usuarios, cuanto su inmersión cada vez más profunda en la interactividad". Yahoo! ha sido la primera empresa de internet en comprender el advenimiento de esta nueva era, y para ello adaptó su estructura a la promoción de redes sociales, pero sus desventuras revelan que no ha conseguido hacer de esa primacía un vehículo publicitario.
En sus formas más elementales, los blogs y los wikis, así como los agregadores de noticias (RSS), son servicios online que hacen extremadamente simples las tareas de mantener, renovar y poner en circulación la información, haciendo posible que la audiencia se organice en función de una gran diversidad de intereses. Al parecer, el futuro depara a estos formatos una rápida asimilación en los entornos empresariales. Proveedores como SAP, Microsoft e IBM incorporan fórmulas afines a sus catálogos de productos, para estimular la colaboración entre los empleados de sus clientes; en consecuencia, la consultora Gartner estima que, dentro de dos años, la mitad de las multinacionales usarán blogs y wikis, internamente o como instrumentos de marketing.
También los mashups parecen tener buenas perspectivas comerciales. Se trata de una técnica de programación para combinar contenidos de distintas fuentes y formatos en un único contenedor; en su modalidad más simple, combina mapas o imágenes de satélite con una base de datos de oferta inmobiliaria, para presentarlos en un portal de información.
¿Se reproducirá bajo otros rasgos la fractura entre profesionales y aficionados, entre gratuito y de pago? Si la creación de contenidos por los usuarios es el nuevo mantra, el objetivo no ha cambiado: se trata simplemente de alcanzar la rentabilidad. David Mitchell Smith, de la consultora Gartner, identifica tres pilares de la Web 2.0: tecnología, comunidad y negocio, y señala que mientras los dos primeros están relativamente consolidados, al tercero aún se le espera.
