DOS EN LA CARRETERA

En este nuevo intercambio epistolar Anson intenta convencer a Cayetana de que acepte una invitación de José Blanco. Ella muestra su escepticismo y apela a la falta de tiempo del secretario de Organización del PSOE, sobre cuyo talante ironiza. Anson cambia de tercio y habla de la eclosión del Madrid cultural, con referencias a varias exposiciones. Cayetana acaba por aceptar la invitación a compartir mesa y mantel con Blanco pero le impone a Anson la condición de que él acuda a esa cita acompañado de Rosa Regás. Anson afirma que Pedro Almodóvar estaría encantado de hacer una película con este encuentro.

LA CABALLEROSA INVITACION DE PEPIÑO

Querida Cayetana...

Me ha dicho Pepiño Blanco que, como Acebes no te lleva ni al teatro, él está dispuesto a invitarte adonde quieras ir, que en el PSOE son elegantes y caballerosos. No te pierdas Beso a beso, el último estreno de Paloma Pedrero, que es la mejor dramaturga española. Noches de amor efímero, Cachorros de negro mirar y, sobre todo, El color de agosto, son obras que sitúan a la autora en la vanguardia del teatro europeo.

Claro que Pepiño Blanco podría llevarte también a la exposición en homenaje a José Caballero, al que tuve ocasión de conocer y tratar a fondo. Un espléndido pintor. Fue, además, uno de los mejores amigos de Lorca y también de Neruda y Alberti. Gracias a él conocí yo a la Hormiguita, Delia del Carril, que tenía 101 años, entonces, y murió dos años después. También podrías visitar y admirar la obra pictórica tan singular, tan Paul Klee, de La Chunga. Deberías ir con Agatha Ruiz de la Prada.

Me ha gustado, por cierto, Cayetana, y mucho, el libro Leyendo en las piedras, de Antonio Colinas. El poeta ha escrito, con remembranzas a Juan Rulfo y su Pedro Páramo, un relato sugerente, a ratos sobrecogedor en la desmemoria. Claro que a ti te habrá gustado el Negrín, de Enrique Moradielos. Me he metido sus 700 páginas entre pecho y espalda. Es un libro documentado y objetivo. He modificado algunos de mis criterios sobre Negrín.

No sé si te interesa la ciencia. Las malas lenguas dicen que Margarita Salas, una de las mujeres más excepcionales que he tenido la suerte de conocer a lo largo de mi vida, prepara un libro sobre el virus S-29. Algún día te contaré en que consiste ese virus y qué es lo que está contaminando.

Pepiño Blanco, en fin, podría acompañarte también al concierto que ha organizado Ana Patricia Botín en el Teatro Real y al que procuraré asistir porque soy patrono de la Escuela Superior de Música Reina Sofía y es su camerata la que dará el do de pecho. Unos días después, el Gobierno de Navarra ofrecerá un concierto de María Bayo, la gran soprano, que colmará las exigencias de los mejores aficionados a la música. Pero ya ha salido Navarra y, claro, la política. Seguro que Pepiño Blanco te niega la evidencia de las concesiones que Zapatero ha hecho a ETA en el asunto navarro, mientras disimula la bofetada que le ha propinado a nuestro presidente, y en pleno rostro, el caudillo bufón Chávez.

Querido Luis María...

Entre los vídeos con efecto bumerán, los husos horarios gallegos, la Constitución del 31 y el laicismo como solución a la ablación que sufren tantas niñas en España, no creo que José Blanco tenga tiempo para frívolas distracciones culturales. Otra cosa es que en el PSOE opinen que haría mejor en dedicarse al ocio, el deporte o la cocina que al agit-prop. Como sabes, el primero en detectar la prodigiosa capacidad de Blanco para desmovilizar a los suyos y movilizar a los contrarios fue Felipe González, que en plena campaña de las generales le dijo algo así como: «Verás, Pepe, cada vez que sales en la tele perdemos 50.000 votos». Al parecer, su mujer también le sugirió que redujese sus incursiones mediáticas al mínimo imprescindible por su bien y el de las siglas socialistas. Pero luego llegó el 14-M, la euforia, el poder y la gloria, y el pequeño Pepiño se convirtió en todo un don José, célebre zahorí de la voluntad subterránea de los pueblos, acreditado arquitecto de victorias imposibles, el Karl Rove de Zapatero. Y ahora, Luis María, no hay quién le pare. Ni siquiera Iñaki Gabilondo, que ya lo intentó una vez.

En este país tan dado a los sondeos (el bloguero mayor del PSOE les profesa auténtica devoción), te proponga una idea: organizar una votación semanal para elegir la mejor contribución de Blanco a elevar el nivel del debate público nacional. La ganadora sería incorporada a los discursos de los líderes del PP como reclamo de carcajadas y aplausos. Esta semana, no habría sorpresas. La palma se la llevaría su reacción al anuncio de Rajoy de que el PP va a trabajar para recomponer el consenso constitucional y garantizar un Estado eficaz: «Es una chorrada». Respuesta lúcida, inteligente, serena, sensata, matizada, constructiva y muy edificante, que revela una gran altura de miras y un profundo sentido del interés general. Es la prueba irrefutable de que con este PSOE, el acuerdo en los grandes asuntos de Estado es posible. Se añade al democrático Pacto del Tinell, a la aprobación por unanimidad del Estatuto catalán, a la modificación consensuada del sistema de elección de magistrados del Tribunal Constitucional, a la conciliadora Ley de la Memoria Histórica y a la acusación, también sutil, eficaz y razonada, de que el PP tiene «alergia a la paz».

Esta última aportación a la unidad de los demócratas contra el terrorismo también es de Blanco. Acredita la afirmación de la vicepresidenta de que el Gobierno tiende puentes al PP. Justifica las ilusiones de quienes apostábamos por una pronta vuelta del PSOE al Pacto Antiterrorista. Y refuerza nuestra confianza en los socialistas frente a quienes aseguran que están dispuestos a aceptar tanto la anexión de Navarra como la vuelta de Batasuna a las instituciones a través de plataformas o el propio PCTV. La bofetada del Gorila Rojo, Luis María, es lo de menos. Lo de más es que ahí ha estado, presto y valeroso, el Tucán Blanco para devolvérsela.

LA MASCARA CAIDA DE ZAPATERO

Querida Cayetana...

Como eres rubia y guapa, como eres elegante y cruel, como eres que no sé bien cómo eres de tan estupenda que eres, le has dado calabazas en tu carta al pobre Pepiño Blanco. Lástima. La foto de la semana hubiera sido la parejita por mi celestinada ante el Friso de Beethoven de Gustav Klimt en la exposición de la Fundación March. O ante las provocaciones de la muestra de Hodgkin en el Reina Sofía. Claro que tampoco hubiera estado mal una imagen en Aquí hay tomate de Pepiño y Cayetana sellando el pacto de Estado al salir del Kuchipudi de Malika Sarabhai en el Círculo de Bellas Artes, tan efizcamente mangoneado por el polanquismo. Y lo más in: asistir en el colegio mayor Ahuja a un ensayo de El león en invierno que prepara a marchas forzadas Pérez de la Fuente.

El Madrid cultural hierve, Cayetana, y Blanca Berasátegui no sabe cómo apaciguar tantos fuegos en la revista con la que los jueves, para irritación y furor de la competencia, se adorna EL MUNDO. El Madrid político, en cambio, se reduce ya a la máscara caída del rostro de Zapatero que se esfuerza descaradamente en erradicar el estudio de la religión de las escuelas para enanizar culturalmente a nuestros adolescentes. No dejes de leer el libro que acaba de publicar Electa: Masonería, símbolos, secretos, significado, de Kirk MacNulty. Por cierto, mientras Moncloa se dedica a pulverizar la enseñanza religiosa, Chirac se divierte tomándole el pelo a Zapatero igual que a la momia de Ramses II, que no sé quién es más antiguo, lo que ha originado una crisis franco-egipcia un poco más divertida que el repentino furor francés contra ETA para que estalle el proceso de rendición entre las manos zapatéticas.

Ah, Rajoy ha emprendido el único camino rentable, el único inteligente: mirar al futuro y plantear soluciones a los problemas de España, una buena parte de ellos generados por la idiocia o por la malignidad del presidente por accidente. Y te dejo, niña, que me voy a almorzar con uno de nuestros científicos más prestigiosos, el doctor Juan Abarca, para que me dé buenas noticias de la salud de Paco Umbral, que no todo va a ser cenar con Acebes y su bella mano derecha.

Querido Luis María...

Hecho. No voy a regatearte más el placer de saber que Pepiño y yo vamos a compartir mesa y mantel (si acepta la invitación y pagamos a medias). Una sola condición: que para elevar el nivel, para que la conversación no se arrastre por las galerías subterráneas de la política, para que no nos gruñamos hozando el lodazal de nuestros desencuentros, la cita sea un double date, a la que acudas del brazo de Rosa Regàs. Se hermanarían así en incestuosa coyunda la Academia y la Biblioteca Nacional, Babelia y El Cultural, la Monarquía y la República, el caballero español y la libertaria catalana. Te apuesto la cena a que antes del segundo plato te dejas de los meneos del Kuchipudi y pasas a la triple moral de Rubalcaba. Pero, en el fondo, detrás de las risas y por encima de las ironías, estaremos los dos pensando en Umbral: ¿Dónde estás? Donde siempre, nos contestaremos. Y con esa complicidad nos escaparemos del restaurante en nuestro descapotable y dejaremos cenando a una pareja, ésa sí, hecha en el cielo.

Lástima que la carretera no permita cruzar océanos. Porque me gustaría que, antes de llegar al final, nuestro camino nos llevase a las Américas. Háblame tú de la nuestra, que conoces mejor y peor que yo. Ahora quiero detenerme en la del Norte, que nos sigue dando lecciones de lo único en lo que tiene más tradición que nosotros: la democracia. ¿No te ha impresionado la coreografía del informe Baker? Cuando las dudas y las esperanzas se han disipado, cuando el pueblo se ha pronunciado en los mid-terms, cuando Blair ha reconocido el drama de Irak, lo último que se les ocurre a los representantes de las instituciones norteamericanas es desprestigiar al presidente. Todos saben que Bush encara su recta final y a nadie se le escapa que su margen de maniobra es exiguo. Pero en lugar de hacer leña del árbol caído (¿a qué país le conviene un jefe de Estado desacreditado?), ambas cámaras se afanan por crear un consenso entre los dos partidos y Bush orquesta una cordial y mediática recepción en el Despacho Oval a la nueva líder de Congreso, la demócrata Nancy Pelosi.

La retórica del poder se pone en marcha para crear una comisión independiente compuesta por viejos amigos de la familia y amables y conservadores demócratas de pelo blanco. Washington entero se une tras el informe Baker, Bush acepta con matices sus recomendaciones, las verdades quedan dichas y el rumbo de la política exterior adopta «un nuevo enfoque». El presidente ha perdido la partida, pero una vez más la institución de la presidencia ha sobrevivido indemne a los cambios de estrategia que cualquier país está obligado a hacer a lo largo de su historia.

LA NEGOCIACION SECRETA

Querida Cayetana...

Le he contado la propuesta que me haces a Pedro Almodóvar y me ha dicho que le sirve de guión para su próxima película siempre que tu vengas con tu minifalda rubia y yo sobreviva al intento de cenar con la Regàs. El gran director, incluso más ansoniano que tú, me invita, tras cumplir la penitencia de Rosa, a cenar con Belén Rueda como Dios y Pedro Pérez mandan, que tras los viernes de dolor se enciende siempre un domingo de resurrección.

Ah, y por cierto, es que no te enteras de nada, enterrada en tu cripta de Génova. Ha tenido que ser Rubalcaba quien me informe de la negociación secreta entre Zapatero y Cypress, el jefe de los indios semínolas. El presidente por accidente, atento a su gloriosa política de alianza de civilizaciones, se enteró de que los semínolas no han firmado todavía la paz con el Gobierno norteamericano, dio un salto de alegría en el salón cursi de su palacio monclovita y afirmó exultante: «Esta es la mía. Bush se va a enterar». En 1817, Estados Unidos declaró, de hecho, la guerra a España e invadió Florida, a pesar de la ayuda clave que Carlos III había prestado a la independencia de la nueva nación. Los semínolas se pusieron a favor de los españoles. Terminamos vendiendo Florida al oro yanqui pero los indios nos dieron una lección de dignidad y se negaron a rendirse. El jefe Mikanopi se refugió en Oklahoma y, como Mayor Oreja, se negó a negociar.

Según me informa tu admirado Rubalcaba, Zapatero envió a Suso de Toro a entrevistarse con Cypress, el caudillo semínola, perteneciente, por cierto, al clan del ciervo. El indio, que considera a los semínolas, como Carod Rovira, una nación, lo recibió en la más elegante de sus chikees, le mostró las olorosas mofetas que acababa de cazar y le ofreció para comer el sofki, sopa de maíz con cenizas de madera. Previamente se pasó el laicismo zapateresco por el arco del triunfo y rezó a Fishakikomenchi, el dios creador del mundo, enemigo de las fuerzas del mal encarnadas por Yohewa Rahói. Habló telefónicamente, por cierto, con el jefe de otra reserva india y lo hizo en español porque, según descubrió Fernando Lázaro Carreter en un ensayo electrizante, que mortificó al pobre Maragall, los indios americanos cuando hablan de reserva a reserva lo hacen en la lengua de Cervantes.

Zapatero, a través de Suso de Toro, concedió a los semínolas varias mercedes entre ellas generosa ayuda económica para financiar la compra del Hard Rock e iniciar la reconquista del Este perdido. Zapatero, además del eje diamantino que forma con Castro, Chávez, Daniel Ortega y Evo, ha puesto una pica en el corazón de Estados Unidos aliándose con los semínolas. A Bush no le llega la camisa al revólver, del canguelo que le ha entrado. Y mientras tanto tu haciéndole remilgos a Pepiño Blanco.

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