¡Ojo con los fondos cotizados en Bolsa!, de Chet Currier en La Vanguardia
IDEAS Y DEBATES
El más famoso crítico del sector de la gestión de capital, John C. Bogle, tiene un nuevo objetivo en el punto de mira. Es el negocio de fondos de inversión cotizados en bolsa (ETF, por sus siglas en inglés), que crece con rapidez y que últimamente ha fustigado por considerarlo un "salto a peor" en el progreso evolutivo de los fondos de índice.
Bogle, el fundador y presidente retirado del Vanguard Group, comenzó el primer fondo de inversión de índice hace 30 años. Éste, el Vanguard 500 Index Fund, hoy es aún el más grande de todos los fondos de índice y cuenta con activos de unos 90.000 millones de euros.
Los fondos de inversión de índices tienen, en conjunto, alrededor de 700.000 millones de euros, dijo Bogle en una conferencia del 26 de octubre ante la CFA Society de San Francisco. De ese total, los fondos de inversión cotizados en bolsa representan ahora un fascinante 38 por ciento, frente a apenas 9 por ciento a finales de la década de 1990.
"La indiciación clásica ha sido superada por lo que llamo la indiciación nueva, representada por el ETF", dijo Bogle en ese discurso. Su queja es que los ETF, que a diferencia de los fondos de inversión estándares se cotizan de manera continua en la bolsa, han sido publicitados como vehículos para la compraventa y la especulación de corto plazo en vez de inversiones de largo plazo.
Asimismo, dice, los nuevos ETF se han enfocado más y más en segmentos estrechos de los mercados, en vez de los mercados de valores y de bonos como una totalidad.
Especializado
"El flujo hacia fondos de estilo, sector y extranjeros ha superado el flujo hacia el componente amplio del índice del mercado de valores", dijo Bogle. "Hemos recorrido un largo, largo camino desde la indiciación clásica".
Los partidarios de los fondos de inversión cotizados en bolsa discuten ese punto de vista, y dicen que los ETF cumplen bien con el papel de satisfacer simultáneamente a los inversores de largo plazo y a los profesionales que los usan para estrategias de cobertura, compraventa y otros fines de corto plazo.
Ese argumento no promete ser resuelto pronto. Lo que más me interesa es el reconocimiento de Bogle de que el movimiento de indiciación, cuyo triunfo él frecuentemente proclama, no se ve tan triunfante estos últimos años.
Nadie que conozca el tema discute el argumento básico de la indiciación, que dice que una cartera pasiva y de bajo costo diseñada para verificar el desempeño de un mercado siempre tenderá a superar los resultados del inversor activo promedio, que debe cargar con los considerables costos de las transacciones e investigaciones.
Pequeña tajada
Aun así, con más de tres décadas de historia, la indiciación ha tomado, según la estimación de Bogle, no más de una porción del 7 por ciento de activos en fondos de inversión en acciones y bonos.
Estos días muchos inversores sofisticados, quienes por derecho deberían constituir el grupo principal de indiciación, en cambio, están acudiendo a la culminación de la administración activa, los fondos de cobertura.
Desafiando al poderoso argumento a favor de la inversión de bajo costo, los fondos de cobertura en general cobran tarifas incluso más altas que el típico fondo mutuo activamente administrado.
Se está abriendo paso la noción de que el principio de la indiciación puede ser aplicado a los fondos de cobertura. Harry Kat, un profesor de Cass Business School en Londres, dice que los fondos de cobertura sintéticos de bajo costo habrían superado el 82 por ciento de los fondos administrados en el periodo de 15 años que él estudió.
Conforme crece el sector de fondos de cobertura que mueve alrededor de un billón de euros, es razonable que los resultados que superan al mercado serán cada vez más difíciles de conseguir. "En la mayoría de los casos, los administradores no son lo suficientemente buenos como para compensar los grandes honorarios que cobran", dijo el profesor Kat.
Sólo dicen no
Entonces, ¿dónde está la estampida hacia los fondos de cobertura sintéticos? No da señales de que esté ocurriendo por el momento. Algo en la naturaleza humana se resiste con tenacidad a la idea de la inversión pasiva. Bogle se refiere a esto como "la voluntad - mejor dicho, el deseo- de los inversores de favorecer la complejidad por encima de la simplicidad y la acción por encima de la inacción, ya que siguen creyendo contra todas las probabilidades que pueden batir al mercado".
Así pues, aquí hay mucho más que el simple mercadeo de Wall Street para atender las emociones de personas no sofisticadas. La gente común no es la que está comprando fondos de cobertura, después de todo. No, lo que vemos son instituciones y jugadores acaudalados que miran las grandes cifras que registran las estrellas de los fondos de cobertura y los fondos de seguro mixto de las universidades prestigiosas de Estados Unidos, y dicen "yo también quiero eso".
Sea bueno o malo para los inversores en cuestión, sirve bien a los mercados. Aumenta su eficiencia como mecanismos para dirigir el capital a los lugares en la economía donde puede hacer su máximo beneficio. ¿Cuán importante es esto? Es la razón misma por la que existen los mercados.
Aunque el triunfo de la indiciación ha sido lento en venir - en verdad, parece que nunca va a llegar-, ello no es razón para el desánimo. El Vanguard Group de Bogle siempre ha ofrecido una gama completa de fondos de acciones, bonos y capital activamente administrados, junto con sus fondos de índice (que, no debemos omitir, incluye una gama completa de ETF, 18 según el recuento más reciente).
La elección de fondos activos o pasivos, convencionales o de índice cotizados en bolsa, está abierta para todo inversor, grande y pequeño. Que así sea siempre.
