EL EXPERTO

La fortaleza de los precios no sólo se comprueba por la capacidad manifiesta para sostener tendencias alcistas durante un periodo de tiempo prolongado. Si cabe, resulta más notable en la medida en que una cotización -sea del activo que sea- logra sobreponerse a un traspiés o movimiento correctivo. Y ahora que nos encaminamos a la recta final de un ejercicio donde las revalorizaciones bursátiles han sido, de media, más que considerables, la corrección experimentada hace apenas unas sesiones nos sitúa ante un excelente test para comprobar la fortaleza de las acciones, especialmente en aquellas que acumulan elevadas plusvalías.

Desde lo global a lo particular, podemos observar cómo la posterior reacción al alza ha sido más vigorosa en los índices de EEUU, generando incluso señales de continuidad alcista, en contraste con el ligero rebote y ausencia de estructura impulsiva que, por el momento, presentan los principales índices europeos.

De esta observación podemos extraer dos implicaciones: que mientras no demuestren lo contrario los índices americanos, el desarrollo alcista iniciado a nivel global en julio sigue vigente, por lo que, tras la ejecución de stops, es factible volver a identificar señales de compra en las últimas jornadas.

En segundo lugar, que, muy probablemente, en caso de que se produjesen nuevos mínimos, la aceleración en las caídas sería mayor en Europa, a la luz del comportamiento reciente.

Miguel Pareja es Gestor Ejecutivo Alpha Finanzas

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