Nos birlaron el AVE que Zapatero nos prometió para el 2009, del Editorial en El Comentario
La alta velocidad ferroviara se mueve a partir de los 300 kilómetros por hora, eso es el AVE, mientras que los 200 kilómetros por hora es la velocidad que se corresponde con el estandard europeo para todos los ferrocarriles de pasajeros desde hace más de veinte años. En Asturias no vamos a tener AVE, sino una vía de uso mixto de mercancías y pasajeros, con intercambiadores de ancho de vía en al menos tres puntos: en Valdestillas en Valladolid, y en dos puntos situados a la entrada y a la salida de la Variante de Pajares, pues al parecer vamos a tener ancho internacional entre Madrid y Valladolid, y entre esos dos puntos de situación aún desconocida a la salida y a la entrada de los túneles, mientras que en el resto del trazado, que coincidirá con la zona de paso de los trenes de mercancías, los convoys no podrán superar en ningún caso la velocidad de un tren convencional. Al parecer, el ancho variable se aplicará en Pajares, porque están pensando en reservar el tramo actual, entre Puente de los Fierros y Busdongo, como itinerario para desviar los trenes de mercancías que circularían en todo el recorrido por el ancho español, mientras que los de pasajeros lo harían por el ancho internacional; de ahí la necesidad de los intercambiadores.
Esta pequeña verdad la descubrimos en El Comentario TV, después de muchos insistir, y logramos que la discusión trascendiese nuestro limitado ámbito, para que en los grandes medios de comunicación se plantease el problema del tipo de AVE que realmente se piensa construir en Asturias. Da igual. El burro vuelve a la noria, y esa discusión no interesa en Asturias, por razones que se nos escapan. Y estamos otra vez dando por sentada una mentira -que en estos momentos se vaya a construir una infraestructua capaz de permitirnos viajar en AVE desde Madrid-, con lo que el debate se ha trasladado a un tema de menos alcance -aunque no de menor importancia para nosotros- como es el plazo en el que podremos comenzar a disfutar de una nueva comunicación por ferrocarril, sea ésta del tipo que sea, tras la decisión adoptada la semana pasada de adjudicar los estudios para el trazado de Gijón a Campomanes, que al entregarse en el año 2009, dejan para el 2012, como poco, la fecha de llegada del nuevo tren más rápido que el actual, que no es un AVE, por mucho que unos y otros parezcan empeñados en denominarlo de tal manera, porque así somos todos más felices.
La publicación de esta noticia resucitó la polémica sobre el plazo para la llegada de la nueva comunicación, pero todos se han olvidado otra vez del debate sobre sus caracterísiticas, prestándose nuevamente a ocultar que a los asturianos nos han birlado el AVE que estaba previsto por el anterior ejecutivo nacional y que el propio presidente del Gobierno nos prometió al principio de su legislatura, pues probablemente ni él mismo se había enterado del cambio, dado que en la presentación del comienzo de las obras de los túneles de Pajares, José Luis Rodríguez Zapatero, personalmente, aseguró que el recorrido entre Madrid y Asturias se realizaría en dos horas y cuarto y que esto sucedería en 1989: La Alta Velocidad llegará a Asturias en 2009, año en el que se podrá viajar de Oviedo a Madrid en dos horas y cuarto. Ésa es la promesa que realizó ayer el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en el inicio de la excavación de la variante ferroviaria de Pajares en la vertiente leonesa, en Pola de Gordón.
La decisión del gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero de cambiar la política ferroviaria de Francisco Álvarez-Cascos, consistente en hacer una red de AVE que comunicase entre sí todas las capitales de las comunidades autónomas españolas, para reducirla a un tren de más bajo coste en buena parte de los trazados, implica, evidentemente, un gran ahorro económico, en proyectos como el que comunica Gijón con Madrid, al dejar restringida la construcción de infraestructuras para la mayor velocidad ferroviaria, a las llamadas redes troncales previstas en estos momentos, que conectan Cataluña, Andalucía y Galicia con Madrid, y las capitales vascas entre sí, dejando para el resto de España una actualización de sus actuales infraestructuras ferroviarias, con trenes más rápidos, pero sin adoptar el ancho internacional.
Curiosamente, esta decisión, que se tomó en un momento concreto, alcanzó una repercusión periodística muy limitada y debe tener sus complicaciones, desde el punto de vista de la tecnología, para ser explicada de una manera solvente, porque no es fácil encontrar en los medios de comunicación españoles -¡fíjate tú donde quedan los asturianos!- explicaciones técnicas sobre los problemas de fondo que implica la adopción de una decisión de este tipo, que no dudamos que tendrá otros fundamentos que el simple ahorro, pues lo problemas que nos encontramos los que somos legos en tecnología ferroviaria, no son pocos, a la hora de entender las implicaciones que entrañaba el modelo ferroviario de Álvarez-Cascos y el de Magdalena Ávarez, por llamarlo de alguna manera. ¿No será un plan hecho por los proveedores de ferrocarriles aprovechando el cambio de gobierno?. Algo raro tenemos que pensar, cuando da la impresión de que ni la Ministra ni el Presidente son muy conscientes de las decisiones que tomaron en esta materia.
Que la actual ministra no sabe de qué se está hablando, pueden comprobarlo simplemente con repasar las tonterías que dijo en su momento a cuenta de los cambios de ancho, cuando para intentar mantener en el Parlamento la fecha del 2009, como fecha para la llegada del AVE a Asturias, llegó a afirmar que en el recorrido se instalarían "traviesas variables", como si fueran las traviesas, y no los ejes de los trenes, los que modificasen su ancho de rodadura. Las respuestas de la Ministra, a las preguntas que le formuló en su momento la diputada asturiana Alicia Castro, son de lo más revelador sobre su conocimiento del medio en el que nos movemos -movernos, lo que se dice movernos, nos movemos poco-, lo cual ya debería ser motivo suficiente de preocupación, pues que la propia Ministra no sepa de lo que habla ya nos puso en su momento en guardia sobre lo que se nos venía encima.
De esta manera, muchos proyectos ferroviarios españoles, como el nuestro, dejan de ser de alta velocidad, para convertirse en parte de una red que evidentemente abandona el subdesarrollo ferroviario, que era en lo que estábamos, para pasar a la normalidad europea, alcanzando los doscientos kilómetros por hora para el tráfico de pasajeros, y en algunos casos, que habría que estudiar pormenorizadamente, se producen acercamientos a la alta velocidad -por ejemplo en Lérida-, dependiendo de la calidad de los diversos elementos en juego, entre los que no sólo está el trazado, sino otros elementos adicionales, como son las posibilidades de la catenaria, las instalaciones complementarias de seguridad y demás cuestiones que, de prosperar la iniciativa que anuncia ahroa Izquierda Unida al respecto, podríamos conocer a fondo, si se produce el necesario debate en la Junta General del Principado, sobre el futuro de nuestras comunicaciones ferroviarias.
El problema es que la iniciativa de IU, en vez de dirigirse a conocer qué tipo de tren va a poder circular entre Asturias y Madrid, según lo que se puede colegir de la información con la que cuenta La Nueva España, está dirigida tan sólo a la cuestión de los plazos -que tampoco es moco de pavo-, más que a saber qué velocidades pueden alcanzar los trenes: Aurelio Martín, diputado regional de Izquierda Unida, señala que los plazos manejados por el Ministerio de Fomento equivalen a dar por hecho que la Alta Velocidad ferroviaria no llegará hasta el centro de la región en 2012. «Es una tomadura de pelo a los asturianos», aseguró el parlamentario. Para Martín, el retraso es «inadmisible». IU, socio del PSOE en el Gobierno regional, ya ha registrado en la Cámara una proposición no de ley en la que se plantea la necesidad de que se inste al Ejecutivo estatal a planificar «las actuaciones necesarias» que permitan «la llegada de la Alta Velocidad ferroviaria a Gijón en 2009». El Partido Popular también ha anunciado que tramitará iniciativas en la Junta General para demandar que la variante ferroviaria de Pajares y la extensión de la línea al centro de la región estén culminadas en los plazos previstos por el Ejecutivo del PP en la anterior legislatura.
De momento, no sabemos si la oposición conservadora va a abandonar la defensa desde Asturias del proyecto que tenía al respecto el gobierno de José María Aznar. Todo es posible. Ovidio Sánchez lo denunció públicamente, la semana pasada, con muy poco fuerza, y le contestó Fernando Lastra faltándole gravemente al respeto, y diciendo de paso alguna tontería, como que los trenes cogerían en los túneles de Pajares los 300 kilómetros por hora. Ahora, la propuesta de IU, aunque sólo entre en la cuestión de los plazos, nos da otra vez la oportunidad de reabrir el debate completo para que los asturianos podamos enterarnos de una vez de las razones por las qué se nos ha birlado el AVE, para lo que primero tenemos que ser conscientes de que se nos ha birlado. Después es cuando toca hablar ya de los plazos de este tren, que no es un AVE, que tampoco va a llegar cuando dijo Zapatero que llegaría. Pero para que la oposición explique estas cosas, parece que tienen que pasar el puente. ¿O no defienden ya el modelo ferroviario de Aznar y Cascos? ¿Aceptan el que parece haberle colocado alguien a Zapatero y Magdalena?
