Sin intervalos, por favor, somos europeos, de Melvyn Krauss en Expansión
El Banco Central Europeo está siendo cada vez más presionado para suspender futuras subidas de los tipos de interés después de Año Nuevo. El BCE no debe ceder.
Hasta el momento, su credibilidad ha sido suficiente como para anclar firmemente las expectativas inflacionarias. Pero hacer un intervalo ahora, cuando el fortalecimiento económico de Europa continúa a un ritmo sostenido, implica un riesgo innecesario para la estabilidad de precios.
Si bien 2006 ha sido un año de crecimiento excelente para Europa, las tasas de interés reales –expresadas en términos de bienes y servicios– no se movieron desde principios de año. Esto implica que la política monetaria europea sigue estimulando el crecimiento económico a pesar del hecho de que, hasta ahora, los tipos habrán aumentado 1,50 puntos. Con tipos reales tan bajos, un intervalo en Año Nuevo sería prematuro.
El efecto de las elecciones en Francia
Parte de la presión para suspender las subidas tiene que ver con las elecciones presidenciales francesas esta primavera. El presidente francés, Jacques Chirac, ya introdujo al BCE en las elecciones mediante la dudosa acusación de que la política monteria del Banco Central es responsable de un “euro fuerte”, que afecta las exportaciones europeas (sin mencionar, uno podría agregar, que las exportaciones alemanas están resistiendo bastante bien).
Una subida de las tasas durante el período electoral pondría al BCE aún más en el centro del debate. Si bien esto no está bien, el instituto europeo puede permanecer en un estado de suspensión indeterminada solamente porque los franceses –o cualquier otro– celebran elecciones (aunque el Banco podría ser sensible a la necesidad de elegir un mes apropiado si tuviera que hacerse un ajuste de los tipos durante la temporada electoral).
La política tiene que quedar relegada cuando de decisiones sobre la política monetaria del BCE se trata; de lo contrario, los mercados no serán amables con la deuda de la zona del euro, particularmente en el extremo más largo de la curva de rendimiento. Los aumentos de los tipos a más largo plazo motivados por el intervalo político afectarán a todas las economías de la zona del euro, entre ellas la de Francia.
Un segundo factor que incide para una pausa es la subida del IVA en Alemania del 16% al 19% a principios del año próximo. El argumento para una pausa es que el Banco Central tal vez quiera esperar y ver cuánto daño, si es que lo hay, impone este aumento del IVA en la economía alemana antes de seguir con el proceso de incremento de los tipos.
Sin embargo, para un Banco Central que combate la inflación como es el BCE, los riesgos de un intervalo prematuro son mayores que los de una pausa demasiado tardía. Con el BCE en su actual modalidad de ajuste, su regla general debe ser “mejor demasiado tarde que demasiado pronto”. Finalmente, y tal vez más importante, existe el poderoso ejemplo de la Reserva Federal de Estados Unidos. Como la Fed ha decidido hacer una pausa, existe una presión sustancial –proveniente desde adentro y desde fuera del BCE– para que el instituto emisor europeo haga lo mismo.
El efecto de las políticas de la Reserva Federal en otros bancos centrales no debería subestimarse. Los críticos del BCE ya dicen que hubo una cierta actitud de “seguir a la Fed” en cuanto a las decisiones monetarias del BCE se refiere, a pesar de las claras diferencias entre los dos bancos centrales respecto del papel que la oferta monetaria debería jugar en las decisiones sobre políticas monetarias.
Cuando la Fed redujo drásticamente los tipos de interés para combatir la recesión, el BCE hizo lo mismo. Cuando, luego, la Fed mantuvo el interés a niveles inusualmente bajos por un período prolongado, el BCE también le imitó. Y cuando la Fed decidió abandonar esta estrategia y aumentar las tasas de una manera constante y predecible, el BCE le siguió otra vez los pasos.
Esta actitud, dicho sea de paso, tal vez no sea una simple imitación, sino un intento por parte de los banqueros centrales de Europa, cautelosos frente a la volatilidad del tipo de cambio, de coordinar las tasas de interés a fin de promover tipos de cambio estables. Pero estabilizar el euro siguiendo los pasos de la Fed implica un riesgo innecesario para la estabilidad de precios.
EEUU y Europa, ciclos diferentes
Europa y Estados Unidos están atravesando fases diferentes de los ciclos comerciales y de tipos de interés. Cuando la Fed hizo una pausa, la economía norteamericana estaba en una etapa más madura del ciclo comercial –y el peso de los incrementos acumulados de la tasa de interés era mayor– de lo que sucede actualmente en Europa.
En consecuencia, el intervalo –para ver si los pasados incrementos de tipos retardaron suficientemente la economía norteamericana frente a presiones inflacionarias moderadas– fue una buena apuesta para Estados Unidos. Sin embargo, no es una buena apuesta para Europa, donde el impulso de crecimiento sigue siendo fuerte a pesar de algunas pequeñas subidas y bajadas en el mercado después del ritmo tórrido del segundo trimestre, donde las tasas de interés se mantienen demasiado bajas y donde el crecimiento de la oferta monetaria es demasiado alto.
La ley no es necesariamente pareja para todos. “Sin intervalos, por favor, somos europeos” es la respuesta apropiada del BCE para quienes defienden una pausa después de Año Nuevo, incluso si, como resultado, el euro sube levemente.
Melvyn Krauss. Miembro de la Hoover Institution, Universidad de Stanford.
