Jean-Claude Trichet advierte no obstante que el precio del dinero sigue siendo bajo

Después de un año de actividad frenética, ¿un reposo? ¿Un paréntesis tras seis subidas del precio del dinero? Jean-Claude Trichet, presidente del Banco Central Europeo, pareció ayer enfriar las expectativas de un aumento inminente de los tipos de interés. Pero advirtió de que éstos siguen estando en un "nivel bajo", una señal de que, sea como sea, el banco seguirá encareciendo el euro en el 2007.

La decisión, adoptada ayer en Frankfurt, de aumentar en un cuarto de punto los tipos de interés, hasta el 3,5%, era esperada. La expectación se centraba en desentrañar, en las palabras que Jean-Claude Trichet pronunció tras la reunión del Consejo de Gobierno del BCE, signos sobre el momento de un nuevo movimiento en los tipos.

Desde diciembre del año pasado, el banco central ha seguido siempre la misma pauta: aumentar un mes el precio del dinero y mantenerlo el siguiente. La incógnita era saber si este ritmo sostenido iba a continuar, con la economía europea en plena recuperación - Alemania, tras media década de estancamiento, empieza a tomar impulso- y la inflación en el 1,8%, por debajo del límite del 2% fijado por el banco.

Trichet señaló en la rueda de prensa que el BCE controlará "estrechamente" los riesgos de inflación y actuará cuando sea preciso para "garantizar la estabilidad de los precios", principal cometido del banco. Después de la decisión de ayer de subir al 3,5% los tipos de interés, éstos "siguen a un nivel bajo", dijo el presidente del banco, en un mensaje a los dirigentes políticos de la Eurozona que consideran que el nivel actual ya es demasiado alto y que nuevas subidas podrían entorpecer el crecimiento.

Estas palabras dejan claro que el banco central aumentará de nuevo los tipos el año próximo, hasta el 3,75% o el 4%, según los analistas. Si el BCE sigue el ritmo del último año, la siguiente subida debería ser en febrero. Trichet, sin embargo, fue prudente ante esta posibilidad. "Sería erróneo interpretar esto", dijo en referencia a que sus palabras señalasen un nuevo movimiento en febrero. La rebaja de las previsiones de inflación (2006, entre 2,1%-2,3%; 2007, 1,5%-2,5%; 2008, 1,3%-2,5%) por parte del banco - debido a la baja de los precios de la energía- alimenta los argumentos de quienes creen que no es necesaria una subida inmediata.

El BCE, sin embargo, está a la expectativa. La economía de los países del euro "se expande de forma robusta" y crecerá, según el banco, entre un 2,5% y un 2,9% en el 2006, entre un 1,7% y un 2,7% en el 2007 y entre un 1,8% y un 2,8% en el 2008. El consumo y el mercado laboral también deberían mejorar. Esto reduce las presiones para mantener unos tipos de interés bajos.

Ahora bien, la inflación, si bien menor de lo esperado, supone todavía una amenaza, según el BCE. El precio del petróleo podría volver a aumentar en 2007, y las peticiones cada vez más clamorosas de aumentos salariales en Alemania pueden conducir también a una subida de los precios. Los banqueros centrales también están pendientes del aumento del IVA en el motor alemán, que entrará en vigor el 1 de enero.

Tras la comparecencia de Trichet, el euro siguió contizándose al mismo nivel que antes: 1,3298 dólares. Ante la apreciación del euro frente al dólar en las últimas semanas, que según algunos analistas podría frenar la inflación, el presidente dijo que "el exceso de volatilidad y los movimientos desordenados en los mercados de divisas son indeseados para el crecimiento".