S.O.S. desde un campo de algodón, de Lidia Velasco en Expansión
El cultivo del algodón ocupa a más de cien millones de personas en todo el mundo y se extiende por unos 35 millones de hectáreas del planeta, una extensión similar a Alemania. Esta industria se sitúa como una de las más importantes de la economía internacional y, sin embargo, es un foco de graves problemas medioambientales y sociales.
Conscientes de la problemática que esto suscita, diferentes empresas del sector textil han desarrollado iniciativas, ayudadas por varias ONG, para apoyar el cultivo de algodón ecológico. Inditex, Levi’s, Adidas y H&M son algunos ejemplos de empresas que operan en España y comercializan prendas elaboradas bajo los criterios establecidos.
“Con contradicciones, pero estamos avanzando en prácticas ecológicas para promover un mercado de sostenibilidad”, explica Sandra Castañeda, coordinadora del Programa Moda Sostenible de la Fundación Ecología y Desarrollo, que participó en las jornadas Problemática social y ambiental de la producción del algodón. Alternativas sostenibles, organizadas por la Coordinadora estatal de comercio justo (Cecj).
Una de las mayores dificultades a las que se enfrentan las organizaciones de comercio justo es la imposiblidad de introducir conceptos de sostenibilidad en toda la cadena. No obstante, los productos que consiguen la certificación son producidos, según Castañeda, bajo criterios de “durabilidad y respeto por el cuerpo humano”.
Aunque en España no hace tanto que se comercializan prendas confeccionadas con algodón orgánico, y no son muchas las empresas que se han decidido a utilizar estos tejidos “más comprometidos”, en el mundo, ya existen más de 30 distribuidores y marcas que lo hacen y más de 1.200 pymes.
Ventajas
Un tejido de algodón ecológico garantiza, frente al convencional, un respeto al medio ambiente por varias razones: el monocultivo se sustituye por la rotación en las tierras, la utilización de pesticidas por las malas hierbas para atraer a insectos favorables, en caso de plaga, sólo existe el arma de pulverizaciones a base de extractos de plantas y en el proceso de confección y tinturado, las telas son lavadas con jabón y no con detergente. Para el blanqueado se utilizan sustancias no tóxicas y los tintes son vegetales además de no contener metales pesados. Una camiseta con el sello de comercio justo, garantiza un respeto por las condiciones laborales y humanas, permitiendo un desarrollo sostenible de los pueblos y sus habitantes.
Ejemplo de buen hacer
Un ejemplo a seguir es Rajlakshmi Cotton Mills, una fábrica de confección con sede en Calcuta, creada en 1939. Todo el algodón que utiliza está certificado por el organismo holandés Skal. A su vez, también cumple con los requisitos de comercio justo, con la garantía del sello Fair Trade de la organicación internacional de comercio justo FLO. Esto avala la no permisión del trabajo infantil, así como una digna condición laboral y respeto por la equidad de género. El algodón que utilizan proviene de proyectos que agrupan a pequeños productores de algodón, como el proyecto Chetna, que cuenta con 1.500 trabajadores, que producen 800 toneladas de algodón orgánico al año, por el que reciben un precio superior al algodón convencional.
