OJO AVIZOR

Algo está pasando en el mundo del arte contemporáneo, y por una vez parece que lo que está pasando no es precisamente malo. Acostumbrados al desfile de catástrofes resulta muy extraño que los jurados del provocador Premio Turner, el más radical y estrafalario del planeta, resolvieran volver sus ojos a la pintura y darle el galardón a la alemana residente en Inglaterra Tomma Abts. Una artista que tiene el vicio de pintar, y que sigue practicando ese noble anacronismo dentro de la abstracción abstracta.

La noticia debe ser calibrada con mucho detenimiento. O los del Turner se han vuelto locos, o han tenido un acceso de conservadurismo irrefrenable. De todas formas algo grave ha pasado para que prefieran un género que tanto despreciaron hasta hoy a cualquier cachivache tecnológico o instalación descabellada, que era lo que se esperaba de ellos. ¿Se han agotado los cerebros imaginativos de los artistas de emergencia? ¿Tan excelsa es la pintura de Tomma Abts que ha podido con la competencia privilegiada?

Los más optimistas pueden creer que estamos ante un cambio de rumbo en la alocada carrera en la que el arte estaba metido, un cambio de rumbo favorable al retorno de la pintura y el cansancio frente a un experimentalismo cada vez más vacío, falto de sustancia. Es una posibilidad pero tampoco podemos echar al vuelo las campanas, se ha comerciado mucho y mal con toda esa mercancía de cartón piedra como para mandarla toda a los trasteros de la Historia y reconocer que el género eterno vuelve para no irse.

Además hay que fijarse un momento en cómo son las pinturas minimalistas de Tomma Abts, todas fieles al formato tan discreto de 48 por 38 centímetros. Yo no he podido ver aún una al natural, pero las fotografías insinúan que se trata de unos cuadros del género decorativo, monocolores. Y de una extraña consistencia. Si fuéreramos malos diríamos que la Abts hace unos pasteles brillantes de difícil digestión. Pero como no somos tan perversos esperaremos a probarlos y después daremos la última palabra.

Pero que algo está pasando no hay quien me lo quite de la cabeza. El ilustre jurado que decide el Premio Turner no nos ha traído esta vez excrementos de elefante, ni ha buscado escandalizarnos. Aunque claro que hay gente que se escandalizará cuando sepa que han premiado a una señora supervieja que pinta. Ese escándalo traerá cola, pensemos qué van a comprar ahora en el próximo ARCO esos pobres coleccionistas nuestros a los que les habían lavado el cerebro para que malvendieran la pintura que tenían y se entregaran a las fotitos y a los cachivaches. Aún están a tiempo de reflexionar los ideólogos que nos han llevado hasta aquí, aunque no es una costumbre muy acendrada entre ellos.

Sí, algo está pasando en el mundo del arte contemporáneo, y por una vez parece que lo que está pasando no es precisamente malo, aunque la verdad es que no sabemos muy bien lo que está pasando. Vale.

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