España todavía está lejos de los países más punteros en investigación, desarrollo e innovación (I+D+i). Aunque paso a paso, está saliendo del pozo de la clasificación de economías menos innovadoras.
Así, durante 2005, el gasto total en I+D superó por primera vez los 10.000 millones de euros. Con un incremento anual del 14%, la inversión total (pública y privada) en este tipo de actividades pasó a representar el 1,13% del Producto Interior Bruto (PIB), frente al 0,96% de un año antes, según la Estadística sobre Actividades en I+D del INE.
Dentro de la Europa de los Quince, España todavía ocupa el tercer puesto por la cola de los países que menos invierten en I+D, tan sólo superada por Grecia y Portugal, según el último boletín del Banco de España. A principios de la legislatura, el Gobierno socialista se propuso elevar la inversión total en I+D hasta el 2% del PIB en 2010.
Una tasa razonable, teniendo en cuenta la situación de partida de España, pero insuficiente, en comparación con el nivel que ya poseen algunas de la economía europeas: Suecia, Finlandia o Alemania destinaban en 2005 más del 3% del PIB al I+D –objetivo a alcanzar en 2010 por todos los países de la UE, según la Agenda de Lisboa–.
El subdirector general de Estadística del INE, Fernando Cortina, explicó ayer que el objetivo del Gobierno de alcanzar en 2010 una inversión total en I+D equivalente al 2% del PIB no se alcanzará hasta 2015 si no aumenta el ritmo actual de crecimiento del gasto en este tipo de actividades, al menos, en un 20%.
El impulso del sector privado
Por primera vez, el sector privado es el principal artífice de las actividades de investigación y desarrollo en España. El gasto empresarial en I+D creció en 2005 un 12,8%, hasta los 5.485 millones de euros, cuantía que representa el 53,8% del I+D en España.
Además de ser las principales ejecutoras, las compañías son también la primera fuente de financiación de este tipo de actividades, surtiendo el 46,3% de los fondos invertidos en I+D, frente a un 43% que aportan las administraciones públicas.
También creció durante 2005, en un 12,8%, el número de empresas dedicadas al I+D. Mientras que la cifra de investigadores y empleados relacionados con actividades innovadoras aumentó un 7,9%, hasta los 174.772 personas.
Madrid y Navarra, a la cabeza
La intensidad del gasto en I+D también varía considerablemente entre las comunidades autónomas. Según las cifras del INE, Madrid (con una inversión equivalente al 1,82% del PIB regional), Navarra (con el 1,62%) y País Vasco (con el 1,48%) lideran la clasificación de regiones más innovadoras de España.
Aunque, por volumen de gasto, la clasificación cambia. Así, sólo en Madrid se desarrolla el 28,6% de la inversión total en I+D de España; Cataluña concentra el 22,6%; mientras que en Andalucía se localiza el 10,4%. Entre la tres, agrupan el 61,54% del gasto interno en I+D de España. Una lista que alcanza el 79% si se suma el esfuerzo inversor de Valencia (8,54% del total) y País Vasco (con el 8,16%).

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