PLENO institucional en la Junta General del Principado en honor de la Constitución, que cumple 28 diciembres. En el debate, cada loco con su tema. Joaquín Aréstegui, en nombre del PP, orientó su discurso a criticar la negociación del Gobierno con ETA. Con ese argumento se puso el PP a rebufo del PSOE en las encuestas, así que el partido de la oposición no está dispuesto a soltarlo. IU prefirió señalar los problemas del presente; para Noemí Martín, la vida española tiene dos lacras: la precariedad en el empleo y la vivienda. Algo estamos avanzando, porque durante los primeros veinte cumpleaños de la Constitución el defecto que señalaba IU era el paro y ahora ya habla de empleo precario. En cuanto a lo de la vivienda, yo soy optimista, porque IU gestiona esa parcela en todos los gobiernos autónomos en que participa.

El socialista Fernando Lastra consideró urgente la reforma de la Constitución para que el acceso al trono sea igual de sencillo para hombres y mujeres. Lastra dijo que, aunque don Felipe de Borbón sea el heredero, debe reformarse la Constitución, porque los defectos o los errores hay que subsanarlos rápidamente en una democracia. La verdad es que no imaginaba a los socialistas tan motivados por las expectativas sucesorias. En un mandato en que la Constitución ha sido tantas veces limitada o superada por audaces textos autonómicos, cabía esperar una lectura más amplia al abordar su reforma. Hubiera sido mejor no tener que tocar el texto constitucional porque se trata de una operación delicada pero, dados los derroteros por los que se ha internado el curso político, puede que sea conveniente modificar algunos artículos para impedir interpretaciones sesgadas.

Zapatero quiso reformar la Constitución, pero el rechazo del PP desbarató los planes del presidente. Ahora es Rajoy el que ofrece un pacto al PSOE para cambiar algunos puntos del texto.

Ninguno de los dos partidos podrá unilateralmente cambiar la Constitución. Zapatero y Rajoy, PSOE y PP, deberían comprender que la Constitución no es una norma extraordinaria en si misma, sino que la convirtió en valiosa el consenso que la vio nacer. Ese es el mensaje: lo urgente es recuperar el entendimiento roto de los dos grandes partidos nacionales.