No hay cosa mejor, para olvidar una revisión sanitaria y su clavo, que acudir a apagar los dolores al Portal, pobre Belén, de la antigua Marta, casa atenta y noble; hoy “sofisticada”, como exige la etiqueta de la gastronomía actual. Dr. Castelo, en el Corazón de Madrid, que es como decir corazón de la cristiandad indomable, la de siempre.

Cinco cenantes, a base de sobrias dos raciones. Menos del arroz con leche que remató, con una por barba, de empanada de carne, rica; pulpo a la asturiana, prescindible; tortilla de merluza, que nadie espera encontrar la espina perdida en Casa Bango, y chipirones en su tinta, que comidos con cucharillas de café, resultan algo así como caviar del norte para “peones negros”, ¡ay, Madrid!, siempre tan fijo en lo suyo: la salvación desde el Cerro. Vino, fino: dos frascas de Valdepeñas, y de remate, por alzar la copa y j… a algún nacional, que allí hay mucho “Gaiteru”, ¡Codorniú Brut Nature! La nota, 180, más 20 de propina, a cuarenta. Ni caro, ni frío.

El picadillo y los callos, y les fabes con gallina, se los dejamos al alcalde Corrales, que después de su triunfo, ¡a mi la urna que los arrollo!, debió ponerse morado…, al menos tanto como los ingenieros Fernández/Gutiérrez y el pobre Faustino del Gran Padecer.

Asturias es un paraíso sin tren; una delicia, sin taza; un laberinto, sin autor; una locura, sin Cadellada. ¡Pobre Asturias! Tan rica en Brañas y Leñas. Tan pobre en políticos de idea y peso.

Quizá tenga razón, y le sobre, a Alvarez menor cuando todo lo achaca al seminario, y en parte el semanario… La política y sus hombres, anduvieron de mozos, a falta de otros medios, de estudio por el seminario del metro y de las órdenes; no pocos, dieron más pasos y hasta cantaron misas y maitines…, y ahora tocan compases en los claros clarines de las izquierdas, en las cuerdas del centro y el órgano de las derechas.

En el partido, en la prensa, en la radio, en la televisión, en el sindicato, encontrarás, a más del fugaz Camino, joya con fabes de Siero, a mil compañeros. Unos píos, otros, por ocupados y obedientes, sin decir ni pío, ni moa…

La Asturias seglar perece bajo la Asturias talar, ahora que ni sastrerías de moda quedan…

“O.K. Corral”, es, habrán pensando en Oviedo tras la dulce derrota, quizá en cena a toda tarjeta en local de de seis o siete tenedores… Lo malo es cuando comience la ceremonia de los “clavados”, que un tenedor de seis tenedores tiene más dientes que un tiburón del tiburón del Acuario…

No nos llegó noticia sobre la repercusión en Cimanes del éxito de la Asamblea de “CajAs”. Lo que nadie dice ni explica, dice Ernesto Silvota es si la Asamblea conoce las sesudas circulares que envía al personal de la Casa la incansable Sección Sindical del CSI. Esos si que son dedos en la llaga. La fechada el 20 de noviembre, aniversario del Caudillo-Fundador, que pregunta por el paradero del recorte salarial y, como Pitigrá a Matarile, por el 26,6%, no tiene desperdicio, sobre todo por la elevación de la idiocia a la cretinez.

Ahí, a no tardar, en tan alta esfera, nos encontraremos pronto los asturianos todos. Será nuestra Plaza de Oriente. Nuestro autódromo. La cresta de Nuestro Naranco. El verbo del Herrero. El Aleluya del Merediz.

Parsimonia, o parasimonia. Cada días peores augurios. La pitón ha mordido la mano que la acunó. Corriénronlu de Oviedo a Siero, y ya vuelve de Siero a Oviedo. Masip, invencible, infatigable, indestructible, acude en silla a contener el espanto que llega…

Entre tanto, el Presidente, ¡los de Sigma, habrá que comprar Singer, lo ponen detrás del señor Ovidio!, que es como estar detrás, o al culo de la nada, se entrega a arrumacos galantes con la infanzona rubia… La Juana de Arco de su Tierra. Cosa rara, recalca, Alvarez mayor, que a doscientos metros de la parada se clausuraba en su ausencia, el Festival de Cine de Gijón… ¿Será que el presidente se encuentra mejor entre las irreductibles ancianas cristianas que entre los jóvenes contestatarios?... Es la señala de los tiempos.

La Cruz de la Victoria, los Escudos de la Universidad Laboral, custodiarán el Panteón de los Inmortales… Y en taxi, a casa.