Aunque fugaz, una visita a Valladolid permite preguntar a periodistas colegas por la llegada de la alta velocidad a Pucela y por la eliminación de su particular barrera ferroviaria, enorme barrera. Hay cabreo, en primer lugar, porque el AVE llegará a finales de 2007 -¡qué suerte!-, pero por una sola vía, mediante un trazado provisional desde Valdestillas, pendiente del soterramiento ferroviario a lo largo de la capital castellana.
Pero aquí viene la diferencia sangrante con Gijón. El Ayuntamiento de la ciudad que habitó Cervantes ha mantenido a capa y espada que los trenes irán bajo tierra y vive Dios que lo han logrado. Y ello pese a la devastadora labor de la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, especialmente displicente con el noroeste español.
¿Cómo es posible que Valladolid haya sacado adelante su soterramiento de estación y vías -cinco kilómetros de tendido ferroviario que desaparecerán del casco urbano, más dos túneles periféricos-, mientras que el Ayuntamiento de Felgueroso ha tragado una estación en superficie en Moreda, que nos ha calcado Fomento de modo fraudulento con respecto al soterramiento prometido anteriormente en El Humedal? ¿De qué habla el edil Morales cuando dice que es inviable una estación soterrada en Gijón? ¿Por qué hemos de tolerar los gijoneses esta sumisión lacerante del Ayuntamiento, tremendamente perjudicial para el futuro de la ciudad, como ya sucedió con la chapuza de estaciones en los años ochenta?
Y ojo, que no hablamos de uno, sino de tres túneles vallisoletanos. Además del principal -que liberará unas ochenta hectáreas de terrenos edificables-, habrá otro de 800 y pico metros bajo el Pinar de Antequera, para no descalabrar ese núcleo habitado; y otro bajo el polígono de San Cristóbal, que ya es la repera del soterramiento, para no perjudicar una zona industrial. ¿De qué nos habla el Ayuntamiento cuando niega el soterramiento de vías hacia el oeste del concejo? Ésta es la comparación evidente: mientras que Valladolid labra su futuro con ambición, la municipalidad gijonesa incurre en una dejación lamentable. Sería deseable un viaje de Felgueroso a Pucela, por nuestro propio bien.

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