EL RUNRÚN
Pobres de ustedes que tengan semejante ocurrencia! El mundo está lleno de seres infelices, así que espero que no tengan ustedes la idea de llevarle la contraria al mundo, vamos, de hacer de Trallero. Catalunya, Barcelona... está llena de infelices. Ustedes se cruzan con cualquier viandante y acto seguido llegan a la conclusión, sólo con mirarle a la cara, que su conciudadano o conciudadana es un perfecto desgraciado o desgraciada. Si ustedes creen que este simple plumilla exagera, les ruego encarecidamente que se den una vuelta por cualquiera de nuestras librerías. Ahí, si tienen la paciencia de pasearse por entre sus anaqueles, encontrarán un gran número de libros cuyo título trata de cómo hacer de ustedes unos seres felices, explicarles en qué consiste la felicidad. Incluso hay uno titulado Ronaldinho, el futbolista feliz.¿Quiénes adquieren estos libelos que se venden como rosquillas, que tienen un éxito inenarrable? Individuos que quieren ser felices por la poderosa razón de que antes de su adquisición no lo eran. Si uno no tiene un perro en casa, difícilmente va a comprarse un libro titulado, pongo por caso, ¿Cómo convivir con un animal de compañía?
Explicar en qué consiste la felicidad es como querer explicar el misterio de la Santísima Trinidad, pero hay una serie de señores y señoras cuyo único modo de vida consiste en explicarnos a los demás lo que es manifiestamente ininteligible, tipo: "Nuestro mundo cada vez más interdependiente está experimentando un proceso de cambio multidimensional que modifica por momentos la trama de nuestras vidas. Ese cambio se expresa en la vivencia de las personas a través del proceso de globalización y transformación de la economía, mediante la transición a un nuevo sistema tecnológico, centrado en la comunicación electrónica interactiva", que igual podría ser un ejemplo de literatura cabalística que un manual de instrucciones de la aspiradora.
Estamos pues ante los actuales chamanes de la tribu, los antiguos vendedores de crecepelos milagrosos. Responden al más variado de los pelajes, desde periodistas contertulios hasta sociólogos, desde economistas a lingüistas, hay entre ellos incluso médicos, cocineros y ex políticos revestidos de estadistas.
La excelencia la alcanzan cuando cuentan con un programa propio de televisión o colaboran en alguno de ellos entre dos señoritas de sonrisa hueca. No nos queda otro remedio que soportar toda esa palabrería,charlatanería o paparruchada,es decir, una "tergiversación engañosa próxima a la mentira especialmente mediante palabras o acciones pretenciosas, de las ideas, los sentimientos o las actitudes de alguien". Y ese alguien somos los que adquirimos simples manuales para ligar con pretensiones intelectuales, porque ahora lo realmente hábil, intelectualmente virtuoso, es hablar por hablar, hablar para no decir nada. Hemos pasado pues de los libros de autoayuda a los libros para encontrar la felicidad. Una paparruchada.
El president Pujol, que, como ustedes saben perfectamente, sabe de todo, y si no así lo parece, afirmó en cierta ocasión una cosa que a mí me produjo un gran desasosiego: "La felicidad no puede ser regalada, sino conquistada". O sea, que, encima, para ser felices debemos esforzarnos, trabajar. ¿Cabe acaso mayor infelicidad?
mtrallero@ telefonica.net

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